CINCINNATI -- En la fecha límite de cambios del 31 de julio, tanto Atlanta como Filadelfia buscó por todos los una ayuda en el pitcheo, sabiendo que la adición de un abridor podía ser el factor decisivo en sus aspiraciones de postemporada.

Y aunque viene a más de un mes de aquella fecha límite, la adición del dominicano Pedro Martínez le da a los Mets un lanzador probado en playoffs, mucho más que cualquier jugador que pudo haber adquirido uno de los rivales del Este de la Liga Nacional.

Martínez vuelve a la lomita el lunes para abrir el partido de Nueva York en Cincinnati. El derecho, que lleva marca de por vida de 206-92, no lanza desde septiembre del 2006 debido a una cirugía en el manguito rotador.

Esta salida viene tres días después de una sesión de 64 lanzamientos en el bullpen de Atlanta, y contradice la opinión de los médicos de que una recuperación de sólo un año era imposible con este tipo de lesión.

"Nadie ha podido escalar esa montaña", dijo Martínez. "Estoy contento de hacer el intento."

Martínez empezó su estadía con los Mets con una salida en Cincinnati, y su equipo quisiera ver una repetición de aquella apertura, en la que permitió apenas tres hits y tres carreras en seis innings contra los Rojos, con 12 ponches.

"No se puede saber qué esperar de Pedro", dijo en julio el receptor Paul LoDuca. "Pero en tu mente, te dices, 'si vuelve el Pedro completo, eso es más importante que cualquier cambio'. Pero nadie aquí tiene idea qué traerá cuando vuelva."

El nativo de Manoguayabo, R.D. tuvo 9-8 con efectividad de 4.48 en el 2006, y su última aparición en las mayores fue el 27 de septiembre. Este año ha hecho cuatro aperturas de rehabilitación, más la sesión del bullpen el viernes. Además de la importancia de su regreso para el equipo de los Mets, Martínez está ley de dos ponches para llegar al número redondo de 3,000 en su ilustre carrera.