MIAMI -- Cuando finalmente recibió la oportunidad de dirigir en las mayores, Manny Acta sabía que la tarea no sería nada fácil, sobre todo porque sus expectativas siempre han sido muy altas.

"Siempre me fijo metas altas pero creo que hemos superado la de los pesimistas que pensaban que perderíamos más de 100 juegos", dice Acta durante la última serie contra los Marlins en Miami. "Quería la oportunidad de demostrar que sí podía dirigir en las mayores y creo que lo logré", añade el dominicano.

Peleando con los peces por no quedarse en la última posición de la división, sonríe para agregar: "Estamos tratando de que no se pierda el enfoque y que terminemos la temporada en un tono ganador".

El equipo del 2007 cuenta con un grupo de jugadores que otras organizaciones no quisieron, por los muchos problemas que ocasionaron dentro y fuera del terreno, pero los Nacionales de Jim Bowden y Manny Acta se atrevieron a darles la oportunidad en busca de lograr resaltar sus grandes condiciones. "Desde el principio tratamos de crear una atmósfera positiva y ponerlos a todos a jugar en situaciones favorables para cada uno", dice Acta explicando el éxito de algunos de sus jugadores.

Dmitri Young, Ronnie Belliard, Tony Batista, D'Angelo Jiménez y Willy Mo Peña son algunos de los nombres de jugadores que nadie quería en sus nóminas, pero en Washington les dieron la oportunidad y respondieron.

"Dmitri tuvo problemas fuera del terreno y le dimos una segunda oportunidad, ya que Jim (Bowden) lo conocía. Ronnie ha sido una bendición tanto en la defensiva como en la ofensiva. Muchos pensaban que Batista no podría hacer el trabajo desde la banca pero ha mostrado que es uno de los mejores en la actualidad en ese rol. D' Ángelo y Felipe (López) han sido de gran ayuda también. No puedo dejar de nombrar a (Jason) Simontacchi, a (Mike) Bacsik, a Ray King, a Willy Mo. Por supuesto que hay que darle mucho crédito a mis coaches y a los dos receptores ya que tanto (Brian) Schneider como (Jesús) Flores han sacado el máximo de nuestros lanzadores", agrega seguro de cada una de sus palabras.

El novel dirigente no duda en darles crédito a sus muchachos por haber entendido las metas y las enseñanzas impartidas. "Aunque faltan dos semanas de temporada, estoy satisfecho ya que demostramos que sí podíamos. Empezamos flojos pero desde el 11 de mayo estamos jugando beisból de 500 puntos. Para la temporada que viene dependerá de las adquisiciones que hagamos para ser aún más competitivos. Un bate de poder y una que otra cosita pudieran ser la clave pero estoy seguro que iremos mejorando", dijo sonriendo. Por el otro lado, también coinciden los jugadores en el ambiente dentro del equipo. "Son todos estrellas y algunos pasaron por malos momentos" dice Felipe López. "Hay cosas que pasan fuera del terreno que por más que uno trata no se pueden quedar fuera del terreno. En este equipo nos han dejado jugar y nos han dejado saber que saben lo que podemos hacer. Manny nos pide que juguemos duro y si todos lo hacemos las victorias comenzaran a llegar cada vez más seguido. A veces la gente se fija en uno por fuera. Ven a Ronnie por su forma de peinarse y a mi por los tatuajes pero no se dan cuenta que en el terreno nos entregamos completamente".

"El mundo da muchas vueltas", dice Belliard. "Me trajeron como utility y acepté ese rol pero la lesión de Christian me abrió la puerta para jugar a diario. Recibí el chance y lo aproveché para jugar pelota. La atmósfera en el equipo es perfecta para divertirnos jugando beisból. No importa si perdemos dos o tres seguidos ya que el día siguiente venimos dispuestos ganar", dice Belliard, quien ya recibió un contrato mucho más jugoso que el que le dieron para probar su gran capacidad.

Para Tony Batista la oportunidad fue muy bien recibida. "Cuando te dan el chance y uno demuestra que sí puede hacer el trabajo es muy satisfactorio. Manny lo hizo y estoy contento de no haberlo dejado mal, colaborando para conseguir triunfos para el equipo siendo utilizado desde la banca. Nos sentimos muy cómodos todos y contentos de ejecutar. Manny ha logrado inyectarnos la mística y gracias a Dios ejecutamos".

Gary Carter, el receptor miembro del Salón de la Fama, no duda cuando le preguntamos del trabajo logrado los integrantes del equipo. "Es un llamado a despertar para muchos de ellos. Llegar a un equipo donde el manager los estimula como lo hace Manny los obliga a probarse a ellos mismos y para el equipo que sí pueden hacer el trabajo".

Con 17 juegos por jugar antes del 12 de septiembre, los Nacionales necesitan ganar siete de esos partidos para evitar igualar la marca de la franquicia de juegos perdidos establecida en el 2006 cuando cayeron derrotados en 91 oportunidades.

Todo parece ir en el camino planeado y no nos extrañaría ver a los Nacionales de Manny ser competitivos batallando de tú a tú con Mets, Bravos, Filis y Marlins en el 2008.