NUEVA YORK -- Joe Torre permaneció en silencio, sentado en su lugar predilecto en el banquillo. Debajo de su gorra de los Yanquis se le veían apenas los ojos, que miraban fijamente al piso.

Es probable que Torre será miembro del Salón de la Fama, que tendrá un monumento en el parque y que recibirá muchos galardones más.

Pero hoy, es casi seguro que Torre está desempleado.

Después de 12 apariciones en los playoffs durante 12 temporadas, Torre dirigió tal vez su último juego con los Yanquis, que fueron eliminados de los playoffs al caer por 6-4 ante los Indios de Cleveland, el lunes por la noche.

El exigente dueño George Steinbrenner volvió a olvidarse de la diplomacia el fin de semana y dijo que probablemente Torre no volvería si Nueva York no remontaba la desventaja de 0-2 que tenía en la serie divisional.

"Su puesto está en juego", dijo el propietario de los Yanquis a la edición dominical del diario The Record de Nueva Jersey. "Creo que le estamos pagando mucho dinero. Es el manager mejor pagado de las Grandes Ligas, así que no le renovaríamos el contrato de no ganar esta serie".

Los Yanquis prolongaron la temporada y quizás el empleo de Torre, al menos por un día, al reponerse el domingo de una desventaja de tres carreras para llevarse el triunfo.

Pero no pudieron repetir la hazaña en el cuarto juego, y fueron eliminados en la primera ronda de los playoffs por tercer año seguido, pese a contar con una nómina de 215 millones de dólares.

Ahora, parece el final de una era en Nueva York.

"Han sido 12 años maravillosos. No me importa qué diablos pase de aquí en adelante", dijo Torre después de la derrota. "Miro estos 12 años en retrospectiva con un gran placer, con base en el hecho de que nunca fui a la Serie Mundial de joven... El estar en seis Series Mundiales creo que es un logro perdurable".

"Los 12 años se sintieron como 10 minutos, para ser honesto", agregó.

Mientras Steinbrenner miraba desde su palco, la multitud coreó: "Joe Torre" cuando el manager visitó dos veces el montículo en el octavo inning.

El piloto hizo un último cambio de lanzador en una temporada llena de incertidumbre en ese departamento. Le entregó la bola al cerrojero panameño Mariano Rivera, antes de regresar lentamente al dugout, con su marcha característica.

Torre permaneció cabizbajo, no agradeció al público. Quizás pensó que simplemente no soportaría el hacerlo.