Sorpresa y estupor.

Eso fue lo que demostró el a la defensiva de los Gigantes de Nueva York, Michael Strahan, después de ver los nombres que arrojó el Reporte Mitchell en torno al dopaje en el béisbol.

Las ramificaciones de la investigación se extendieron el jueves mucho más allá del béisbol, generando sacudidas en otras ligas profesionales deportivas y fueron hasta la Casa Blanca, donde una portavoz del presidente George W. Bush expresó su esperanza de que "esto marque el comienzo del fin del abuso de los esteroides".

Incluso un relevista medio casi anónimo se vio a si mismo en la obligación de defenderse después de que fue relacionado con un caso que ha manchado a dos de los más grandes peloteros del deporte: Barry Bonds y Roger Clemens.v "No me preocupa", señaló el lanzador de los Cardenales de San Luis, Ryan Franklin, entre los 85 peloteros actuales y retirados que fueron implicados en el informe que se llevó casi dos años en ser concluido.

Sin embargo, otros mostraron su preocupación con los hallazgos del informe, que podrían marcar el día del peor escándalo deportivo desde 1919, cuando los Medias Negras fueron acusados de haber vendido la Serie Mundial de ese año presionados por apostadores.

Además, qué pasará con los Cerveceros de Milwaukee, que apenas concluyeron un contrato por 10 millones de dólares con su nuevo cerrojero, el canadiense Eric Gagne, y luego leyeron las vergonzosas acusaciones de que recibió dos paquetes con hormona de crecimiento y en una le preguntó a su proveedor sobre cómo sacarle el aire a una jeringa.

"Nuestra meta es contratar al mejor equipo posible basados en información que tenemos a la mano", señaló el gerente general Doug Melvin a través de un comunicado.

"Aunque nos hemos decepcionado con ver información relativa al 2004, con respecto a Eric en el informe, creemos todavía firmemente que su inclusión con el equipo nos convierte en un conjunto mucho más fuerte en momentos que nos encaminamos a la temporada del 2008", indicó Melvin.

Gagne terminó la temporada del 2007 con los Medias Rojas de Boston, que ganaron la Serie Mundial.

Por su parte, el siempre extrovertido lanzador de los Medias Rojas, Curt Schilling, hizo una valoración del informe.

"No van a faltar opiniones de los medios de prensa que castiguen, insulten y señalen culpables entre los nombres involucrados", indicó Schilling, quien expresó que muchos de estos periodistas se hicieron de la vista gorda cuando estaba ocurriendo todo lo que el Informe Mitchell denunció, según expresó en su página de Internet, 38pitches.com.

"Ciertamente no estoy libre de culpa. Tengo opiniones como muchas otras personas, pero también tengo una visión más cercana de lo que ha ocurrido. Puedo decir con una conciencia muy clara que hasta ahora nunca he visto a nadie inyectarse o ingerir hormona del crecimiento humano o esteroides", agregó.

Las personalidades de otros deportes ciertamente tomaron nota del escándalo del béisbol.

"¿Es un día negro? Creo que han ocurrido muchos días negros. Uno recuerda el escándalo de los Medias Negras, siempre han ocurrido esos momentos, y también uno recuerda el comienzo de la década de los 50's, cuando el baloncesto universitario estaba lleno con tipos tramposos. Siempre ha pasado algo, como las drogas, los esteroides", indicó el entrenador del Heat de Miami, de la NBA, Pat Riley.

Por su parte, Tony Dungy, el entrenador de los campeones del Super Bowl, los Potros de Indianápolis, dijo que todos se han manchado por las sustancias que ayudan a mejor el rendimiento deportivo.

"Siempre hay un impulso en el deporte y quizás en la vida, de tomar ventaja. Seríamos ilusos si pensáramos que esas cosas no pasan y si algunos tipos no han intentado aprovecharse de diferentes maneras en todos los deportes. Creo que simplemente se trata de la naturaleza humana" dijo Dungy.

"Estaría interesado en verlo (el informe) y ver algunas de las recomendaciones para ver qué podemos hacer para asegurarnos que esto no vuelva a ocurrir nuevamente en el béisbol y para asegurarnos que tampoco ocurra en nuestros deportes", agregó Dungy.