NUEVA YORK -- Alex Rodríguez rechazó haber consumido sustancias para mejorar su desempeño y señaló que nunca ha sentido la necesidad de usarlas para competir.

En una entrevista el domingo con un programa de la cadena de televisión CBS, el bateador de los Yanquis de Nueva York también indicó no estar seguro de valer la cantidad de dólares que estipula su contrato sin precedente, y describió haberse sentido "blanco como fantasma" cuando, durante el cuarto partido de la Serie Mundial, se dio a conocer la noticia de que iba a abandonar su contrato anterior con Nueva York.

La entrevista con Rodríguez se produjo apenas tres días después de que se diera a conocer el informe del ex senador republicano George Mitchell en torno al consumo de sustancias para mejorar el desempeño en el béisbol.

El cubano José Canseco, el ex pelotero de los Atléticos de Oakland que fue uno de los primeros en reconocer que consumió esteroides, señaló que no podía creer que Rodríguez no hubiera sido incluido entre los hallazgos del informe del ex líder de la bancada republicana en el Senado.

Rodríguez respondió "no" cuando le preguntaron si en alguna ocasión había consumido esteroides, la hormona del crecimiento humano o cualquier otra sustancia que le ayudara a mejorar su rendimiento deportivo.

"Nunca me he sentido superado en el campo de béisbol... Sentía que si hacía mi trabajo como siempre lo he hecho desde que era novato con Seattle, no tendría problemas para competir en cualquier nivel", agregó.

Rodríguez, de 32 años, ganó el mes pasado su tercer premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana después de que bateó para promedio de .314 con 54 jonrones y 156 carreras remolcadas.

Además, la semana pasada cerró un contrato por 10 campañas a cambio de 275 millones de dólares con los Yanquis, después de que el 28 de octubre había optado a renunciar a su contrato anterior.

Por otra parte, Rodríguez comentó que le había sorprendido la manera tan errónea como su agente Scott Boras dirigió su renuncia a su contrato, la cual calificó como "una pesadilla", y comentó que entendía por qué algunos aficionados y autoridades del béisbol estaban molestos por la manera como se manejó la información.