PHOENIX - Una lección que hemos aprendido durante las seis semanas de los entrenamientos de primavera es la siguiente:

El nivel de paridad que vimos en Grandes Ligas en el 2007 no va a desaparecer pronto. De hecho, todas las evidencias sugieren que seguirá por mucho tiempo dicha paridad.

El año pasado fue marcado por las peleas por divisiones que llegaron hasta el final sin decidirse, y ni hablar de la lucha por el comodín de la Liga Nacional. Además, fue apenas la segunda temporada de la era moderna en que ningún equipo jugó para porcentaje de .600 en ganados y perdidos, a la vez que ninguno jugó por debajo de los .400 puntos. Esa puede ser la mejor medida de la paridad, ya que muchos conjuntos estuvieron en ese punto medio. Aún si no vuelve a ocurrir en el 2008, eso no querrá decir que esté en declive la paridad.

Hay dos razones fundamentales por el aumento de la paridad, o si quieres, un equilibrio competitivo. Una consiste en las medidas tomadas por el béisbol para nivelar las condiciones económicas, principalmente los ingresos compartidos y el impuesto de lujo. Claro, estamos bien lejos de tener igualdad de condiciones a nivel económico. Por ejemplo, no se puede comparar el potencial de ingresos de los Rayos y los Yankees. Pero las franquicias de mercados pequeños tienen mejores bases de ingresos, lo cual les da por lo menos el potencial de ser más competitivas.

El segundo factor-y es tan importante como el primero, y cuidado si más-es que las franquicias de mercados pequeños están haciendo lo necesario para poder competir. Ejecutivos inteligentes, enérgicos y trabajadores están construyendo las organizaciones con talento propio, creando una base de jugadores con los que un equipo puede competir.

¿No puedes pagar un pitcher caro de la agencia libre? Desarrolla a uno de tu organización. ¿No tienes dinero para pagar un bate en medio del lineup? Trata de buscar talento de manera astuta y buen desarrollo en las menores, y puedes crear tu propia producción de carreras por un costo menor.

Los Mellizos y los Atléticos han sido los modelos de esto durante años. Ahora los demás conjuntos están tratando de hacer lo mismo.

Hay que ver el éxito de los Diamondbacks y los Rockies, equipos formados mayormente con talento propio. Los Cerveceros terminaron con una racha de 14 años seguidos sin una temporada ganadora implementando el mismo modelo.

En la Liga Americana, los Indios empataron por el mejor récord de Grandes Ligas, utilizando el mismo sistema. Y para el futuro, quizás en un futuro cercano, verás a más equipos del joven circuito, considerados pobres durante mucho tiempo, manejarse con los mismos principios, incluyendo a los Reales, los Rangers y los Rayos.

No hay nada seguro en este deporte. Se pueden disparar los mejores planes. Pero no hay sustituto de gente inteligente que hace lo correcto. Y en este caso, lo correcto es la construcción lenta de una organización con talento en las ligas menores.

Una nueva generación de gerentes generales va por este camino, y dichos ejecutivos han contratado a managers que están comprometidos con esta tarea y que son capaces de llevarla a cabo una vez presente en las mayores el talento joven.

Eso es bueno. Es saludable. Es bastante refrescante. En estos casos, no se escuchan las quejas de generaciones anteriores sobre la suerte de los equipos de mercados pequeños. Es prácticamente lo contrario.

"No hay excusas", dijo el gerente general de los Reales, Dayton Moore. "¿Sabes qué? Ni hablamos acerca de nuestro mercado. Puedo asegurar de que nadie aquí habla de 'mercado pequeño'. Ninguno de los que hemos contratado habla de limitaciones económicas. No lo permitimos."

Eso es maravilloso. Y eso es lo que aprendimos en los entrenamientos del 2008. Claro, hubo muchas peleas por el comodín para anticipar, mucho movimiento de personal para analizar y en todo eso vino el optimismo que siempre se ve en el béisbol antes de jugarse los primeros partidos.

Pero más que nada, se sintió un aire de que más equipos se han dado la oportunidad de competir y de ganar.