LAKELAND, Florida -- Desde que fue firmado al profesional cuando contaba apenas 16 años, Miguel Cabrera llenó titulares del béisbol en Venezuela y en el mundo entero por su millonario bono de 1.8 millones de dólares.

Su llegada a las mayores ocurrió el 20 de junio del 2003 y con un jonrón en su primer juego, que dejó en el terreno a sus contrarios, dejó claro que había llegado para quedarse y convertirse en uno de los mejores jugadores de las mayores.

Cuando se acerca a su cumpleaños número 25, Cabrera se encuentra en el tope de sus condiciones y con el cuarto mejor contrato de la historia de las Grandes Ligas. Ya tiene un anillo de campeón y números en sus primeras cinco temporadas que lo colocan solamente por debajo de Albert Pujols en la historia de las mayores

La semana pasada, los Tigres de Detroit le hicieron una extensión de siete temporadas más a su contrato original de 11.3 millones por la temporada 2008. Con la adición, el joven venezolano recibirá en total 152.3 millones por ocho años que lo convierten en uno de los mejor pagados del momento.

"Lo que significa este contrato es que podré dedicarme a hacer lo que más me gusta, a jugar béisbol sin preocuparme por saber si me cambiarán y con la estabilidad económica para mí y mi familia", dijo Cabrera. "Ahora lo que tengo que tratar es de seguir haciendo las cosas bien y poder llegar a otra Serie Mundial".

Su papá (Miguel Sr.), su mamá (Goya) y su esposa (Rosángel) lo acompañaron en los entrenamientos y para cada uno tiene un significado el nuevo contrato. "Finalmente le dan a Miguelito el reconocimiento que se merece" dijo el orgulloso padre. "No solamente el cuarto mejor contrato de la historia sino colocarlo como uno de los mejores cuatro peloteros del momento".

"Creo que le dieron muy poquito", dijo con una pícara sonrisa su oronda madre, de quien todos dicen heredó Miguel sus habilidades ofensivas. "Trabajó mucho y finalmente le están pagando lo que vale. Cuando tenga 31 firmará otro contrato aún mejor".

"La verdad que lo que nos da el nuevo contrato es la tranquilidad económica" dijo muy segura su esposa. "Ahora Miguel no tendrá que preocuparse de un potencial cambio o de su salario. Ahora veremos un Miguel mucho mejor en el terreno tanto con el bate como con el guante. Miguel podrá ahora dedicarse solamente a jugar béisbol, lo que siempre ha querido hacer".

Llegar a un nuevo equipo a veces es difícil, pero en el caso de Miguel es diferente habiendo jugado en el pasado con Iván Rodríguez, Todd Jones y Dontrelle Willis, además de reunirse a sus compatriotas venezolanos Magglio Ordóñez, Carlos Guillén y Yorman Bazardo.

"Me siento muy bien en este equipo por todos los amigos que tengo aquí", comentó Cabrera sonriendo. "Una de las cosas que más me gustaba de este equipo era el grupo de jugadores que ya estaban aquí y que quieren ganar".

Detroit es una ciudad que no tiene una comunidad latina muy grande, pero contará con un equipo que tendrá en sus filas un infield de habla hispana con Rodríguez, Guillén, (Plácido) Polanco, (Edgar) Rentería y Cabrera.

"Ya tuve una experiencia con muchos latinos en los Marlins del 2003, 2004 y 2005", recordó Miguel con nostalgia esos momentos. "Nos permite ayudarnos entre nosotros mismos y comunicarnos mejor".

Para el 2008, Cabrera llegó a los entrenamientos en una forma física envidiable y comentada por muchos. "Trabajé duro con mi entrenador y traté de llegar en mejores condiciones a los entrenamientos", dijo Cabrera, mostrando que toma muy en serio esa faceta de su juego. "Sabía que me iban a cambiar y quería llegar en mi mejor forma al nuevo equipo".

Su bate es su fortaleza pero siempre se dijo que Miguel podía llegar a ser un excelente guante en el infield o el outfield. En el 2006 cometió 17 errores en la esquina caliente y en el 2007 subió a 23.

"He estado trabajando bastante con Raffy (Rafael Belliard) en mi defensa, ya que cometí muchos errores las dos últimas temporadas", agregó Miguel, muy seguro de lo que está haciendo. "Uno gana tantos juegos con una buena defensa como con un batazo oportuno. Belliard me ha ayudado mucho bateándome rollings y aconsejándome con los batazos lentos y de rutina".

Tener un campocorto en la inicial debe ser un bono extra para cualquier infielder, y ése será el caso en los Tigres para el 2008 con el cambio de Carlos Guillén a la primera base.

"De todas maneras hay que hacer todo lo posible por lanzar bien" dijo Cabrera. "Pero estoy seguro que con Carlos allí todos sentiremos más confianza en nuestros disparos".

A diferencia de años anteriores cuando no tenía protección cuando iba a batear con los Marlins, en la nueva temporada Miguel estará en el medio de una alineación junto a Ordóñez, Guillén, Gary Sheffield, Polanco, Pudge Rodríguez, Jacque Jones, Brandon Inge y Rentería.

"Batear detrás de Magglio será algo grandioso y haré mi trabajo protegiéndolo todo lo que pueda", dijo cuando le preguntaron cómo sería batear detrás de uno de sus ídolos de infancia. "Estando detrás de Magglio y delante de Carlos será emocionante una vez que aprenda con ellos todo lo que necesite saber de la Liga Americana".

Para Miguel es un nuevo equipo y nuevos amigos pero con una meta muy clara para el 2008.

"Ganar muchos juegos, la Liga y la Serie Mundial es lo que todos en este equipo estamos deseando y trabajaremos juntos para lograrlo", dijo Cabrera.

Lo único que ha cambiado es su uniforme y su salario, pero Miguel Cabrera sigue siendo el muchacho de La Pedrera que quiere hacer lo que más le gusta: jugar béisbol.

Ahora tendrá tiempo de hacerlo mucho mejor en Detroit con la tranquilidad de su contrato millonario y multianual.