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04/29/2008 11:16 AM ET
Un fruto de la confianza
Edinson Vólquez agradece al manager Baker por su respaldo
By Manolo Hernández Douen / LasMayores.com
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"Edinson ha demostrado que no le tiene miedo a nada", dijo el dirigente de los Rojos Dusty Baker del joven abridor dominicano. (Brian Kersey/AP)
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SAN FRANCISCO -- Edinson Vólquez posee una recta deslumbrante que vuela hacia el plato a 97 millas por hora, tiene envíos rompientes entre 80 y 83 millas que marean a los bateadores, y posee un cambio de velocidad que puede sacar de paso al mejor de los rumberos.
Pero nada, absolutamente nada, supera la confianza que tiene en sí mismo. Y el joven pitcher de la tierra del merengue le da crédito por esa virtud al manager de los Rojos de Cincinnati, Dusty Baker.
"La confianza ha sido la clave para mí", aseguró Vólquez, un derecho de 24 años de edad cuya efectividad de 1.23 era una de las cuatro mejores de la Gran Carpa al comenzar la semana final del mes de abril. "Uno pitchea mucho mejor cuando no está pensando que por un mal día te pueden bajar a las Ligas Menores".
Vólquez (4-0), y quien ponchó a 10 bateadores en siete episodios al espaciar cinco hits y tolerar una sola carrera a los Gigantes de San Francisco en el triunfo de los Rojos por 10-1 en el último juego de la serie en la Bahia, ha sabido ganarse la confianza de Baker por su disposición competitiva y, obviamente, su talento.
"Edinson ha demostrado que no le tiene miedo a nada", calificó Baker, tres veces Manager del Año de la Liga Nacional. "Tiene determinación, hambre [de triunfo] y deseo. Es uno de los pocos lanzadores que pueden salir de atolladeros a ponche limpio. Posee una recta electrizante, un brazo de oro y es un gran competidor".
Por supuesto, cada vez que un pitcher disfruta de un momento excepcional en las Ligas Mayores se produce una invitación virtual e inmediata para las comparaciones con ases de otra era, como por ejemplo con José Rijo, quien fuera un tremendo pitcher dominicano de los propios Rojos, aunque Baker prefiere no entrar en ellas.
Sin embargo, el experimentado dirigente se refirió en superlativo a una cualidad muy especial de Vólquez, como lo es su capacidad para cambiar una sonrisa efervescente en una enorme ferocidad competitiva cada vez que toma su turno para abrir.
"Luce relajado, pero a la vez es bien serio [en su trabajo]", indicó Baker. "Esa es una combinación especial, bien difícil de encontrar en un pelotero joven. La tendencia es que algunos jugadores tienden a ponerse mucha presión".
Los Rangers de Texas también vieron muchas de esas cualidades en este derecho de Baraona, República Dominicana, quien ganó en el 2007 el premio Nolan Ryan como el mejor lanzador de las Ligas Menores de dicha organización, pero no terminaban de darle ese voto de confianza que ahora le brindan Baker y sus Rojos.
Con Texas, estuvo en partes de las últimas tres temporadas en las Ligas Mayores. En el 2007, por ejemplo, trabajó a cuatro niveles diferentes, desde la Clase A hasta el béisbol de lujo y sumó 16 victorias, incluyendo estadías de 8-1 y 6-1 en Doble-A y Triple-A, respectivamente.
"Ellos [los Rangers] sí me dieron la oportunidad, pero no la confianza que me han dado los Rojos", comparó Vólquez. "Sabían que yo podía pitchear, pero a lo mejor pensaron que yo no maduraría [pronto]. Soy joven, pero sí he madurado de la cabeza. Ahora soy un hombre adulto".
En cuanto a la diferencia como pitcher entre aquel prospecto de los Rangers y la actual realidad de Vólquez en Cincinnati, el número 36 de los Rojos estima que el envío en slider es la principal variante.
"Tenía como dos años que no usaba el slider", reveló Vólquez. "El coach de pitcheo [Dick Pole] me dijo en los Entrenamientos de Primavera que sería bueno que la intentase lanzar de nuevo. Yo empecé a lanzarla calentando en el bullpen, todo salió bien y gracias a eso ahora tengo otro pitcheo que puedo tirar para strike".
Con ese nuevo elemento clave, más sus lanzamientos de costumbre, el joven de la recta de fuego ha sido capaz de ponchar a 33 bateadores en sus primeros 29.1 episodios de la temporada, y no ha tolerado más de una carrera en ninguno de sus cinco juegos iniciados en lo que va de la campaña.
De hecho, en un año en el que su compatriota Johnny Cueto, un novato de apenas 22 años de edad, se llevó los principales titulares de prensa por su tremendo debut, Vólquez ha sido un canto a la consistencia. En sus cinco aperturas en abril, solamente le pegaron un total de 20 imparables.
Claro está, Baker se siente feliz de poder contar con dos tremendos lanzadores dominicanos en una rotación cuyos otros integrantes son el estelar Aaron Harang (4-0 para comenzar la campaña pasada), Bronson Arroyo (5-0 al arrancar el 2006) y Matt Belisle.
"Me complace mucho tener a estos muchachos", manifestó Baker, obviamente satisfecho con sus dos abridores quisqueyanos. "Al observar ese buen desempeño de dos lanzadores tan jóvenes, los veteranos se ponen más presión para tratar de tener éxito también".
En contraste, a lo mejor los ejecutivos de los Rangers, una franquicia que siempre anda buscando brazos para acompañar a veteranos como el nicaragüense Vicente Padilla y Kevin Millwood, se están comiendo las uñas hasta los codos por haberse desprendido tanto de Vólquez --traspasado a Cincinnati el pasado 21 de diciembre junto al zurdo Danny Herrera por el jardinero Josh Hamilton -- como del venezolano Armando Galarraga, una sensación actual con los Tigres de Detroit.
"Ellos sabrán lo que hacen", abrevió Vólquez, sin entrar en el camino de las críticas. "Pero se equivocaron con "mi pana" [frase usada por los venezolanos para referirse a un excelente amigo] Galarraga y a lo mejor también se equivocaron conmigo".
Por lo pronto, ganar de 10 a 15 juegos es la meta que se ha trazado Vólquez para el 2008, aunque comenta con humildad que "eso es, si Dios me lo permite". Este artículo no era sujeto a la aprobación del Major League Baseball ni sus equipos.
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