Cuando uno piensa en Mets vs. Yankees, una serie que viene pronto en este mes, puede imaginar Chien-Ming Wang vs. Johan Santana. Imagínate si estuvieran en el mismo equipo.

La idea de tener ese dúo en los Mulos se ve mucho mejor ahora que hace varios meses, cuando se especulaba sobre el zurdo venezolano y su próximo equipo en las mayores. Pero nunca sucederá. Y éste es el momento de lamentar eso en el Bronx.

Los Yankees pudieron adquirido a Santana, pero no quisieron desprenderse de Phil Hughes e Ian Kennedy en un mismo cambio. Bueno.

Santana lleva 3-2 con efectividad de 2.91 en siete aperturas con los Mets, y está de líder en ponches en la Liga Nacional con 47. Su presencia en el montículo pone nerviosa a la oposición y tranquilo a su propio equipo. Es un dos veces Cy Young y los de Queens creen que va a ganar cada vez que sale al terreno.

De su parte, Kennedy lleva 0-2 con efectividad de 8.37 e inclusive fue enviado a las menores. Y por más que se hable del talento y potencial de Hughes, éste tiene 0-4 con 9.00 y actualmente se encuentra en la lista de lesionados.

Claro, nunca he visto muy positivo que los Yankees cambien todo su talento joven por peloteros de renombre, pero tampoco les tengo resentimientos si lo hacen. Así son (o eran) los Yankees y en muchos de los casos-no todos-les ha dado buenos resultados. Si los otros equipos tuvieran con qué hacerlo, lo harían.

Pero en el invierno pasado se vio hasta cierto punto un cambio de filosofía en el conjunto de Nueva York cuando en el Bronx decidieron no ceder su talento joven por Santana. En este caso se equivocaron.

Es verdad que la temporada comenzó hace poco más de un mes, pero sí hay algo que se puede afirmar. Son tan jóvenes Kennedy y Hughes que nadie sabe a ciencia cierta qué tan buenos van a ser. Se puede "creer" que van a llegar a ser algo, o "proyectar", pero no hay garantías.

Santana es un ganador garantizado. Los Yankees debieron adquirirlo, debieron agregar ese nombre, sin importar el costo. Wang tiene 6-0 con 3.00. Quién sabe dónde estarían los Mulos con dos ases en su rotación, en vez de uno solo.

¿Volverán a lanzar bien Hughes y Kennedy? Estoy seguro que sí. ¿Llegarán a ser como Santana? A lo mejor no. ¿Podrá el dúo recuperarse a tiempo para que los Yankees compitan por un título este año? Esa es la pregunta del millón.

Para los que odian a los Yankees (un grupo al que no pertenezco yo) es que a los Mulos de esta generación les queda poco tiempo. Jason Giambi tiene 37 años de edad. Johnny Damon y el venezolano Bobby Abreu tienen 34 cada uno. Tanto Hideki Matsui como Derek Jeter cumplirán los 34 el mes que viene. Mike Mussina tiene 39 y Andy Pettitte 35. Hasta Alex Rodríguez tiene casi 33.

El panameño Mariano Rivera tiene 38 y el boricua Jorge Posada 36. Y hablando de Posada, hay interrogantes sobre lo astuto o no que fue firmar al receptor por tantos años antes del 2008. Posada era un receptor sólido desde hacía mucho tiempo, pero un contrato de cuatro años para un catcher de esa edad era de mucho riesgo. El veterano se encuentra ahora mismo en la lista de lesionados con molestias en el hombro y cuando vuelva (no se sabe exactamente cuándo), no hay garantías de que sea el mismo de siempre.

Los aficionados de los Yankees dirán, "espérate, tenemos al dominicano Melky Cabrera (de 23 años de edad), al también quisqueyano Robinson Canó (de 25) y Joba Chamberlain (de 22).

Claro que sí. Y Cabrera está poniendo de su parte. ¿Pero ese promedio de .154 de Canó, y su nuevo pacto de cuatro años? Chamberlain es un talento de primera categoría y parece estar destinado a algo grande. Pero hay que esperar una temporada o dos para coronarlo como superestrella. A veces cambian los pitchers. A veces mejoran con la experiencia, y a veces no.

Lo que no cambiará, a menos que haya una lesión grave, es lo grande que es Santana. Es quien es, y ahora mismo es un Met. Hay que pensar en eso cuando se enfrente a los Yankees.