NUEVA YORK -- Cuando el Yankee Stadium abrió sus puertas en abril de 1923, Emilio "Millito" Navarro tenía sólo 17 años de edad y ya había iniciado su carrera como pelotero profesional en su natal Puerto Rico.

Ochenta y cinco años después, sólo tres días antes de que el estadio cierre definitivamente, Navarro visitó el histórico parque por primera vez como invitado especial de los Yankees de Nueva York.

A los 102 años, Navarro es el jugador viviente más antiguo del béisbol profesional. Recibió el jueves un bate firmado por el dueño del equipo, George Steinbrenner, y aunque su cumpleaños no es hasta el 26 de septiembre, fecha en la cual cumplirá 103 años, los Yankees se lo celebraron por adelantado con un pastel que compartió en el terreno con varios jugadores hispanos del equipo.

Navarro deleitó con su sentido del humor y exhibió su flexibilidad física al demostrar que aún puede tocarse la punta de los pies sin doblar las rodillas. Durante una rueda de prensa, expresó su satisfacción con el reconocimiento y con la vida que ha llevado.

"Esto para mi es un sueño...Millito Navarro puede decir a boca llena que es una persona feliz", dijo.

Navarro no tuvo la oportunidad de jugar en las Grandes Ligas debido a la división racial que existía en los Estados Unidos en su época. Jugó con las Estrellas Cubanas, un equipo de las Ligas Negras basado en Nueva York, en 1928 y 1929. También jugó en la República Dominicana y Venezuela antes de regresar a la Isla del Encanto, donde fue uno de los primeros integrantes de los Leones de Ponce, con quienes pasó 20 años como jugador y coach.

Entre los recuerdos que compartió, Navarro habló de los regaños que recibía de su madre por estar jugando béisbol aún cuando ella le hacía encargos.

"Logré todo eso no importando todo los castigos que me daba mi mamá. Me mandaba a los mandados y yo me iba a jugar pelota...seguí con el deporte y he llegado a este momento que es una cosa especial y difícil de conseguir", recordó Navarro.

Después de retirarse, Navarro fue nombrado administrador del Estadio Juan Ramón Loubriel en Ponce y trabajó como instructor de educación física en escuelas públicas de la isla. Según él, lo que distingue el béisbol moderno del deporte que él conocía es el aspecto económico.

"(En) el béisbol de ahora...lo que prevalece es el dinero. Cuando yo vine a jugar béisbol, a mi me daban lo que se llama tributo...nos daban después del juego dos pesos o tres pesos, centavos cuando llovía y no venía la gente a los parques", contó Navarro, quien dijo que en su mejor época ganaba US$100 al mes.

Pero aún así, Navarro afirma que los dividendos que le ha rendido su adorado deporte van mucho más allá del dinero.

"Todos me aprecian, me quieren mucho, me ayudan mucho todo el tiempo y eso vale para mí más que el dinero," dijo Navarro. Luego hizo eco de esas palabras cuando platicó en el terreno con el antesalista de los Yankees, Alex Rodríguez, el pelotero mejor pagado en la historia del béisbol.

Aunque no tuvo la oportunidad de demostrar su talento en las Grandes Ligas, Navarro dice sentirse orgulloso del progreso de los latinos en el béisbol profesional.

"Eso es una cosa que tenían que hacer porque...nosotros los latinos éramos gente y jugadores con habilidad de jugar en las Grandes Ligas y cuando ya pudimos jugar fue una satisfacción grandísima," dijo Navarro.

El boricua reconoció que ya no sigue el béisbol de cerca como antes, pero expresó su alegría por la reanudada participación de Puerto Rico a la Serie del Caribe después que la temporada del 2007-2008 fuera cancelada.

"Eso tenía que suceder porque, ¿cómo desairar a todo ese grupo de jóvenes que le gusta tanto el deporte?. En las pequeñas ligas se llenan los parques para ver a los jugadores....muchachos jóvenes jugando un béisbol de Grandes Ligas. Eso ha sido un agrado tremendo para los puertorriqueños y aquellos que tienen habilidad para el béisbol," dijo Navarro.