ST. PETERSBURG - Los Rays de Tampa Bay abrieron la temporada del 2008 con poco prestigio y expectativas mixtas, hasta desde la misma sede de la organización.

El as Scott Kazmir causó un revuelo durante los entrenamientos por el solo hecho de mencionar los playoffs, lo cual parecía una meta poco posible de alcanzar, tomando que los Rays solamente conocían temporadas perdedoras en su historia de 10 años.

Pero nada ni nadie impidió que este equipo joven disparara todos los pronósticos y llegara más lejos de lo que los "expertos" hubiesen previsto.

Claro, los críticos señalarán que los Rays perdieran la Serie Mundial al caer en los últimos tres juegos del Clásico de Otoño, pero nadie puede equivocarse en algo: fue algo extraordinario el pasar del peor al mejor en la Liga Americana.

"Creo que es algo improbable para todo el que sigue el béisbol", dijo el jardinero de Tampa Bay, Rocco Baldelli. "Sabíamos que contábamos con algunos buenos jugadores, pero no creo que nadie hubiese apostado por nosotros en la pretemporada-a menos que hubieran tomado par de tragos en Las Vegas."

Entonces, ¿cómo cambiaron tanto del 2007 al 2008?

Hubo adiciones obvias, como el favorito al Novato del Año de la Liga Americana, Evan Longoria, además del derecho Matt Garza y el torpedero Jason Bartlett.

Pero la clave para los Rays fue la habilidad de unirse y creer que eran capaces de ganar.

"Creo que se trata de que todos aquí creen en esto", dijo el bateador designado Cliff Floyd durante los playoffs. "Eso es lo que importa. Nos ha ayudado a llegar a este punto, y creo que seguirá mejorando."

Después de vencer a los Medias Blancas en la Serie Divisional, Tampa Bay tomó ventaja de 3-1 sobre los Medias Rojas en la Serie de Campeonato. Los Rays desperdiciaron una diferencia de siete carreras en el séptimo inning del Juego 5, perdieron el sexto choque pero pudieron reponerse con Garza en la lomita para ganar la serie en el séptimo partido.

"Sabía que íbamos a ser buenos, pero ni en un millón de años hubiese esperado esto", dijo Kazmir. "No creo que nadie lo esperara, hasta a mediados de la temporada. Después de eso, sabíamos que algo teníamos."

Ese "algo" empezó en los entrenamientos, cuando el jugador de liga menor, Elliot Johnson, tumbó al receptor de los Yankees, Francisco Cervelli, y de manera sarcástica dijo, "Estaba jugando fuerte. Buenísimo. Pero no es el momento de hacerlo." Unos días después, una "revancha" entre ambos equipos fue marcada por una pelea iniciada por Jonny Gomes y Shelly Duncan.

Aunque eso fue durante un partido de exhibición que no significaba nada, los Rays habían enviado un mensaje claro: ya no se podía inventar con ellos.

Tampa Bay abrió el primer mes de la temporada con 15-12, y James Shields le tiró blanqueada a los Medias Rojas para completar una barrida de Boston en el Tropicana Field. Pero a pesar del buen comienzo, pocos fuera del clubhouse de los Rays pensaban que el equipo era una realidad.

Los Rays y Boston jugaron varias series en las que el equipo de la casa ganó cada juego.

Mientras tanto, Tampa Bay llegó a barrer en casa a los Angelinos, empezando con otra joya de Shields y un jonrón de oro de Evan Longoria.

Se estableció un patrón de victorias en el último turno para los Rays, con una gran cantidad de héroes-Gabe Gross, Carl Crawford, Eric Hinske, B.J. Upton y el dominicano Carlos Peña.

"En algún momento aprendimos a ganar", dijo Shields. "Creo que el barrer a equipos de primera división-como los Cachorros-nos dio mucha confianza."

Después de una racha de siete derrotas al hilo llegando al Juego de Estrellas, los Rays se repusieron, y el dominicano Willy Aybar cumplió un rol crucial, sustituyendo a Longoria y Crawford, que se ausentaron por lesión en diferentes momentos.

De repente los Rays tuvieron 21-7 en agosto, le jugaron un buen béisbol a los Medias Rojas-incluyendo una victoria dramática en el Fenway Park gracias a un cuadrangular de Peña en el 14to inning-y celebraron un título divisional en Detroit.

"La gente desde el principio nos descartó", expresó Floyd antes del Juego 7 vs. Boston en los playoffs. "Aquí somos como una familia."

Fueron mucho más que eso, y mucho más de lo que la gente hubiera imaginado.