Remontando a 1995, Major League Baseball trató de implementar cambios en el béisbol para evitar la proliferación de sustancias para aumentar el rendimiento, dijo el comisionado Bud Selig.

"No quiero escuchar que el comisionado haya ignorado esto o que no le haya importado", dijo Selig en una entrevista telefónica con Wallace Matthews de Newsday. "Eso me molesta sobremanera. Claro que soy sensible ante las críticas. La razón por la que estoy frustrado es que, si ves todo lo que hemos hecho, creo que hemos llegado más lejos de lo que la gente pudo haber soñado."

Selig también le dijo a Newsday que el actual sistema antidrogas, establecida con castigos más severos en el 2005, está funcionando. Señaló como evidencia la reducción en la cantidad de pruebas positivas entre jugadores de Grandes Ligas y Liga Menor durante los últimos tres años.

El comisionado dijo que quería implementar un programa más estricto tres años antes, poniendo el tema en las negociaciones para un acuerdo colectivo en el 2002, pero que no pudo obligar que fuera incluido por preocupaciones de que la Asociación de Jugadores forzara un paro laboral.

Hubo ocho paros laborales de 1972 a 1995, y el último resultó en la cancelación de la Serie Mundial de 1994.

"Empezando en 1995, traté de imponer una política sobre esteroides", dijo Selig. "Por supuesto, hubo mucha oposición. El sindicato nos peleó eso con cada paso."

Selig manifestó que mientras subía la cantidad de jonrones al final de los años 90, consultó con el manager de los Diamondbadcks, Bob Melvin (en ese entonces un coach con Milwaukee), con el presidente de los Bravos, John Schuerholz y con el gerente general de los Yankees, Brian Cashman, para tratar de indagar la seriedad del problema.

"Todos me dijeron que nunca lo habían visto en los clubhouses y que sus jugadores nunca hablaron de eso", dijo Selig. "(El máximo ejecutivo de los Padres) Sandy Alderson, excelente hombre de béisbol, estaba convencido de que la causa eran los bates. Otros estaban convencidos de que era la pelota. Entonces, mucha gente no sabía."

En 1998, Mark McGwire y el dominicano Sammy Sosa escenificaron una lucha jonronera en que ambos superaron la marca de Roger Maris de 61 para una sola temporada. McGwire terminó con 70 y Sosa con 66. Ambos ex jugadores han sido blancos de sospechas de uso de esteroides.

"No sé si hubiera hecho algo de manera distinta", dijo Selig. "Mucha gente dice que debimos hacer esto o aquello, y eso lo entiendo. Me preguntan, '¿Cómo es posible que no supieras?' y me supongo que no es una pregunta injusta. Pero aprendimos y hemos hecho algo al respecto. Cuando veo dónde estábamos en el 98 y dónde estamos hoy en día, estoy orgulloso del progreso que hemos logrado."

Selig dijo que continúa preocupado sobre el posible uso de la hormona de crecimiento humano, para la cual no hay ninguna prueba aprobada.

"En HCH, estoy tan frustrado como cualquiera", dijo el comisionado. "Ahora mismo estamos financiando un programa en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) con el Dr. Don Catlin para formular una prueba, cualquier prueba, que sea confiable."

La semana pasada, Selig dijo que "tendría que pensar" sobre la posibilidad de suspender a Alex Rodríguez, después de que éste confesó que era uno de los 104 jugadores que salieron positivos por sustancias prohibidas en el 2003. No quiso comentar más al respecto con Newsday.

"Voy a limitarme a decir que vamos a monitorear la situación bien de cerca", dijo el comisionado. "Honestamente, no sé cómo alguien pudo haber hecho más de lo que hemos hecho ya."

Selig también se echó para atrás en torno a un comentario que hizo acerca del récord de jonrones, después de decir la semana pasada que contemplaría restaurar a Henry Aaron como el Rey del Jonrón.

La marca de Aaron de 755 cuadrangulares fue quebrada en el 2007 por Barry Bonds, quien terminó con 762 y que ahora espera ser enjuiciado por alegado perjurio.

"No voy a comentar sobre cambiar récords, excepto que nunca niego nada a la franca", dijo Selig. "Siempre he dicho que contemplaría todo. Pero la situación del récord, si ves lo que hizo Ford Frick (con Maris en 1961, poniéndole asterisco en la marca de los 61) es algo muy complicado. El cambiar los récords es un proceso bien difícil."