(LasMayores.com)

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Avergonzados. Así debemos sentirnos todos después de estos primeros juegos ante Medias Rojas y Yankees en sus estadios de Boston y Nueva York. Sabíamos que la gira de 10 días iba a ser difícil, pero ni en mi peor pesadilla hubiera imaginado 1 victoria y 5 derrotas en los primeros 6 encuentros. Cuando hemos ganado lo hemos hecho como equipo. Ahora estas derrotas debemos afrontarlas todos con la misma vergüenza, porque cada uno de nosotros tiene su cuota de responsabilidad. Yo siento vergüenza y me cuestiono a mí mismo al pensar que no estoy haciendo lo correcto para ganarme el sueldo que me pagan por hacer de este equipo un conjunto competitivo y batallador. Me cuestiono y avergüenzo por no hacer la alineación que produzca las carreras para ganar, por no traer al montículo el lanzador adecuado para hacer los outs. Y si alguien en el equipo no siente la misma vergüenza que yo, entonces creo que escogió el trabajo equivocado.

Al momento de escribir esta columna, sábado en la noche en Nueva York, lo hago todavía con el sabor amargo de la derrota por 10 carreras a cero ante los Yankees. Un juego en el que un equipo tenga más errores cometidos que hits conectados tiene que ser una vergüenza. Pienso que hasta los niños que están disputando la Serie Mundial de Pequeñas Ligas en Pennsylvania jugaron ese día mejor que nosotros. Lo peor de todo es que sé que nuestro equipo es muy superior a lo que ha mostrado en el terreno en estos primeros 6 juegos de visitantes. El lunes pasado, cuando iniciamos la gira en Boston, el periodista venezolano residenciado en Nueva York, Armando Talavera, quiso saber mi opinión sobre los Medias Blancas, y le respondí: "Tengo equipo para ser Campeón Mundial". Supongo que Armando debe estar pensando en recomendarme un siquiatra que cure mis delirios de grandeza. Pero es verdad. Tenemos talento y material para ser Campeones en el papel, pero nos falta ejecutar.

Nunca me he considerado un perdedor, y mucho menos soy una persona pesimista, pero si me preguntan en este momento, creo que estamos en una situación difícil, porque nosotros mismos nos metimos en ella. Sabemos dónde está la cima de la montaña, y tenemos el deseo de llegar a ella, pero pareciera que no hay piernas para llegar. Al menos eso es lo que parece después de perder las dos primeras series ante Yankees y Boston. El lunes comenzamos la última serie de la gira en el Metrodome, donde los Mellizos parecen imbatibles. Imagino que será una buena oportunidad para demostrar que aún estamos vivos, que todavía tenemos deseos y que seguimos en la lucha por el título de la división que con tanto sacrificio ganamos el año pasado.

Antes de comenzar a responder sus preguntas y comentarios, aprovecho para decirles que leer sus mensajes positivos y de aliento es, la mayoría de las veces, una manera de retomar el optimismo en momentos difíciles como este. Gracias por su lealtad y por su apoyo.

Ahora sí, vamos con algunas respuestas.

Ben Morgan, de Lincoln (Nebraska), escribe en inglés para hacerme una pregunta que yo me hecho cientos de veces sin encontrar todavía una respuesta: ¿Por qué nuestra ofensiva falla tan estrepitosamente cuando enfrenta a jóvenes lanzadores que vemos por primera vez? Honestamente Ben, no sé. Uno sabe que el lanzador siempre tiene ventaja sobre el bateador, que como tu bien dices, se va adaptando y va haciendo ajustes a medida que lo enfrenta en repetidas oportunidades. El pitcher, ciertamente, tiene el control de la situación, no sólo porque es quien tiene la bola en la mano, sino también porque es quien sabe qué lanzamiento va a hacer, si es curva, recta, cambio, slider. A qué velocidad lo va a lanzar, a qué altura del plato, alta, baja, adentro o afuera. O sea, el bateador está ahí parado en home con su bate en la mano, preparado para hacerle contacto a una esférica que puede venir a 70 o a 100 millas por hora, sin saber si va a romper hacia un lado, va a caer, etc. ¡Y para decidir sólo tiene fracciones de segundo! Cuando no conoce al pitcher, ese bateador está aún más indefenso, porque no conoce su repertorio. Pero eso ha sido así desde que fue inventado el béisbol, y en la segunda o tercera visita al plato ya un buen bateador debería conocer mejor la situación, y hacer los ajustes para tener éxito. A nosotros eso realmente nos ha costado mucho este año, pero insisto que desconozco las razones.

Guillermo Rada de Cumaná, Venezuela, dice que le intriga lo que ocurrió el año pasado con Javier Vázquez, quien esta temporada está teniendo éxito con los Bravos de Atlanta. Guillermo quiere saber si yo lo puse en la palestra por lo que él llama "poca fortaleza emocional". Puedo decirte Guillermo que a Javier lo conocí cuando fui coach de los Expos, y siempre me gustó su actitud en el montículo, además de su calidad humana. El año pasado tuvo varias oportunidades de ayudar al equipo en juegos que eran cruciales, y lamentablemente no pudo hacer el trabajo. Eso ocurre en el béisbol. Quizás fue un mal año, algo que todo el mundo experimenta en su carrera. Yo personalmente le deseo el mejor éxito, porque como él mismo dijo, con lo que ha hecho hasta ahora podrá vivir tranquilo el día que se retire, y podrá compartir felizmente con su familia.

El doctor Julio Antonio Machillanda, de Porlamar, Venezuela encabeza la lista de fanáticos que escriben para hacer comentarios sobre el cubano José Contreras. En esa lista, haciendo comentarios de todo tipo, figuran nombres como Frank Abel Villalonga de La Habana, Alfredo Valle de Tenerife, Orlando García de Naples, Roberto Trujillo de Santa Cruz de Tenerife, Jorge Amaro y varias personas más. Extrañamente no escribió esta vez Francisco Aguiar, de Tampa, quien varias veces envió mensajes acusándome de maltratar a Contreras, de utilizarlo mal, de no saber cuándo sacarlo por un relevista y un largo etcétera de objeciones. La semana pasada un periodista me preguntó en Boston si José volvería a iniciar un juego por Chicago y le respondí que yo tengo tres hijos, y me encantaría estar vivo cuando nazcan mis nietos. De verdad, no quisiera morir de un infarto antes de tiempo. Sin embargo, Contreras inició el sábado contra los Yankees porque sencillamente no teníamos otra opción mejor. Si me preguntan las razones de esta debacle del "Titán de Bronce" debo responder que no sé, porque si algo puede decirse de Contreras es que es un gran trabajador y un guerrero. Algunos de ustedes, en sus cartas, dicen que lo conocen desde sus días en Cuba, y que puede ser falta de concentración, que no está lanzando por debajo del brazo, que no está utilizando la bola de tenedor, y otro largo etcétera de razones. Yo, más que nadie, sigo esperando que José vuelva a ser el pitcher que en el 2005 nos ayudó a conquistar el título de Campeones, sobre todo ahora que lo necesitamos con urgencia. Vamos a ver qué pasa.

Jonathan Gallegos, de Bogotá, también opina acerca de Contreras y se pregunta por qué esperé tanto para sacarlo cuando le hicieron 6 carreras en un inning ante los Medias Rojas de Boston. Jonathan, además de opinar que a veces yo hablo demasiado, algo que no es un descubrimiento para nadie, me ofrece algunas sugerencias sobre cómo manejar el equipo. Bueno Jonathan, voy a repetirte lo que he dicho varias veces en mi carrera: mientras más lejos estás del terreno, más inteligente te sientes. Quienes ven los juegos desde las tribunas ven todo clarito y saben todo mejor que el manager y los 5 ó 6 técnicos que están en el dugout. Una vez dije que le iba a regalar un celular a todos los fanáticos para que me llamaran y me dijeran qué hacer antes de las jugadas, y no después, como ocurre casi siempre. Hay tantas cosas que los fanáticos no saben, y que influyen en las tomas de decisiones, que explicarlas todas sería razón para escribir un libro. Pero de todas formas, gracias por tomar unos minutos de tu tiempo para compartir conmigo tu opinión.

Liz Pinto, de Valencia, Venezuela comenta sobre el gran año que está teniendo Cleveland Santeliz con los Barones de Birmingham, nuestra sucursal AA, y pregunta mi opinión sobre el compatriota. Liz no es la única que está pendiente de Santeliz, a quien ya en una columna anterior describí como un gran muchacho, con una buena actitud para pichar. Parte de su éxito ha sido mantenerse sano, ya que desde que fue firmado se consideró que tenía mucho talento, pero las lesiones no le habían permitido demostrarlo.

El es uno de los criollos que viene abriéndose paso en nuestras sucursales, y que yo espero que pronto lleguen varios a Grandes Ligas, para poder responderle a todos los que semanalmente hacen la misma pregunta: ¿por qué no hay más venezolanos en White Sox siendo el manager Ozzie Guillén? Espero que por ahí vengan algunos.

Muchos fueron también los que en estos quince días escribieron para opinar sobre la incorporación de Freddy García a nuestro roster. Algunas preguntas y comentarios llegaron antes de que Freddy hiciera su debut con nuestro uniforme, otras llegaron después de su segunda salida. Elio Barroso de Charallaves, Jesús Ramos de Santa Teresa del Tuy, Roysbelk García de Cúa, Eliel Padrino y Reinaldo Pérez de Caracas, Yubín Rios de Maracaibo, Thomas Enrique Pérez Ramos, Víctor Lapenta, Miguel Saldivia y muchos otros aparecen en esa lista. En una entrevista que apareció el sábado pasado en el Sun-Times de Chicago, Freddy admite que por primera vez en los últimos dos años se siente realmente saludable y sin molestias en su brazo de lanzar. Creo que su salida ante Boston fue una muestra de eso. Ese día, Freddy demostró que no está en Chicago porque está casado con una sobrina de mi esposa, ni porque Kenny Williams tiene una agencia de beneficencia y quiere agradecerle a todos los que nos ayudaron a quedar campeones en 2005. Freddy está aquí porque se le hizo un examen médico que demostró que su hombro estaba sano, y porque en las salidas que hizo en las menores lució bien. ¿Va a ganar todas sus salidas de aquí en adelante? No creo, pero seguro va a ayudar, y espero que lo suficiente para ser considerado para el próximo año, cuando ya en teoría tenemos 4 abridores seguros (Buehrle, Danks, Floyd y Peavy) y queda un cupo por definir. Pero ese es otro tema, por ahora estamos concentrados en el 2009 y nuestra carrera por llegar a la post-temporada, para lo cual necesitamos la ayuda de Freddy.

Dario Sánchez, de Valencia, Venezuela pregunta si me considero parte de lo que él llama "la nueva generación de managers de Grandes Ligas". Bueno, supongo que sí porque además de ser un manager joven con respecto a muchos de los que están actualmente dirigiendo en las Mayores, también me ha tocado pertenecer a una generación que obligatoriamente debe ver el juego de una manera distinta a cómo se hizo en un pasado reciente. Imagino que ya adivinaste que me refiero a la "era de los esteroides" y otras sustancias prohibidas. A esta nueva generación a la que pertenezco le va a tocar volver al juego inteligente, al que no depende de los jonrones, al que se basa en buena defensiva, velocidad en las bases, jugadas oportunas y por supuesto buen pitcheo. Supongo que eso es lo que se va a ver en los próximos años, y el que haga los ajustes primero va a llevar ventaja sobre sus rivales.

Marvin José Gómez Hernández, de Cabimas, Venezuela quiere saber si mi advertencia sobre devolver con la misma moneda si seguían dándoles bolazos a mis jugadores fue una manera de motivar al equipo para ser más agresivos en todos los aspectos del juego. No, en realidad fue justamente una advertencia a los equipos rivales. Un manager debe proteger a sus peloteros en todos los aspectos del juego, y no es posible que mientras los Medias Blancas de Chicago son el equipo cuyos pitchers han golpeado a menos rivales en todas las Grandes Ligas, nuestros jugadores aparecían de terceros como los más golpeados. Alguien dijo una vez: ojo por ojo, diente por diente. ¡Y conste, no fui yo quien lo dijo!

Emison Soto, de Maracaibo, en Venezuela, pregunta quién es la persona encargada de evaluar a los jóvenes talentos en nuestro país. Emison, nuestro scout es Amador Arias.

El profesor Miguel Antonio Narvaez, de San Carlos, Cojedes (Venezuela) me escribe para solicitar ayuda para una escuela de béisbol en esa entidad. Mientras que Jean Carlos Viloria, de Chichiriviche, solicita lo mismo pero para un equipo de jóvenes en esa población del Estado Falcón (Venezuela). Si por mí fuera estaría sembrado equipos de béisbol por todo el mundo, en parte para agradecer todo lo que ese deporte ha significado en mi vida. Sin embargo, la Fundación que dirige mi esposa en Venezuela ha decidido destinar los pocos recursos que recolectamos al área de la salud infantil, que es tanto o más importante que el deporte. Esa Fundación, por cierto, no tiene ningún aporte fijo de ninguna institución, pero tampoco tiene gastos porque todos los que ayudan a Ibis en su labor lo hacen de forma gratuita. Nadie cobra ni un solo centavo. Los recursos ocasionales provienen de los actos que nosotros mismos organizamos (firmas de autógrafos, subastas de artículos de Grandes Ligas, etc.) que lamentablemente no hemos podido realizar en los últimos años por mis múltiples compromisos. Sin embargo, todos los años buscamos ayuda para poder cumplir con la Asociación de Padres de Niños con Cáncer, para quienes donamos más de 350 regalos de navidad y, lo más importante, compartimos con ellos en su fiesta navideña. Gracias a Dios existen empresas como Polar y Tiburones de La Guaira que nos ayudan a seguir cumpliendo con esta Asociación que hace un trabajo extraordinario. Les prometo que cuando tengamos más recursos consideraremos sus solicitudes.

Rafael García de Margarita, Venezuela me envía una lista de jugadores venezolanos que pertenecen a otros equipos, y me pregunta cuáles quisiera tener yo en Chicago. Aunque yo no soy quien contrata a los jugadores, ciertamente en la lista de Rafael hay nombres que cualquier manager quisiera tener. Sin embargo, todos ellos tienen compromisos con sus respectivas organizaciones, que difícilmente los dejarían ir gracias a su calidad. Los venezolanos cada día son más cotizados en este mercado, algo que debe llenar de orgullo a todos los amantes del béisbol en el país.

Dos preguntas del Salvaje Oeste. Angel Rivera, de Tucson (Arizona) pregunta mi opinión sobre el boricua Alex Ríos. Bueno Angel, creo que Alex nos va a ayudar mucho, aunque todavía no ha explotado todo su potencial. Creo que aún está en su etapa de adaptación. Y Carlos Castillo, de Plano (Texas) pregunta por qué no pasamos intencionalmente a Mike Lowell en el juego ante Boston que perdió José Contreras, quien, según Angel, estaba nervioso. ¡Imagínate! Tú desde Texas sabías que el súper veterano Contreras, hombre de mil batallas en Cuba, estaba nervioso y Lowell le iba a dar jonrón. Lo dicho: mientras más lejos del terreno, la gente es más inteligente.

Ramiro Pérez, de Orlando (Florida) pregunta cómo es mi relación con la prensa de Chicago. La mejor manera de saberlo, Ramiro, es revisando tu mismo los distintos diarios de la ciudad por Internet. Te aseguro que vas a llegar a la misma conclusión que yo: la prensa me trata muy bien.

Ender Elias Chaparro Camargo es un niño de Maracaibo, en el Estado Zulia (Vzla) que en estos momentos está en Estados Unidos representando al equipo de la Liga Coquivacoa en el Mundial de las Pequeñas Ligas, en Williamsport, Pennsylvania. Al momento de escribir estas líneas no sé cómo le va a nuestra representación en el evento, pero igual le deseo a Ender y todos sus compañeros la mejor de las suertes, y que aprovechen al máximo esa experiencia que será inolvidable en sus vidas. Quien quita que más adelante a muchos de ellos me los encuentre jugando en Grandes Ligas.

También de Maracaibo Leonardo Ferrer quiere saber si alguno de mis hijos está jugando béisbol profesional actualmente, y por qué se ha tardado tanto el debut de Jack Peavy. Leonardo, mi segundo hijo llamado Oney jugó un par de años en las menores, pero ahora trabaja en la oficina con Chicago. El menor, Ozney, de 17 años, está en su último año de high school y sueña con jugar profesional. Veremos.

Y hasta aquí las respuestas de hoy. Quedaron algunas preguntas que intentaré responder en la próxima columna, pero no puedo despedirme sin agradecer a todos sus mensajes, comentarios, opiniones y críticas. Todos son bienvenidos. Saludos especiales para Raul Avilán, Johars Jiménez, Gladys Pérez, Yole Mata y Román Orive de Caracas, Cesar Reyes y familia de Vargas, Wilmer Aponte de Turmero, Michael Gámez de Chicago, Orlando Rafael Figueroa Reyes de Carora, Rafael García de Margarita, Juan Carlos Marín de Miami, Rafael Páez de Los Teques, Francisco García de La Asunción y a muchísimos otros que me honraron con su atención.

¡Será hasta dentro de 15 días, cuando espero estar escribiendo con un pie metido en la post-temporada!

-- Ozzie Guillén #13

¿Usted qué opina? ¡Hágamelo saber por esta vía!

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English version below:

Embarrassment!

By Ozzie Guillén

Embarrassed. That is how we should all feel after these first games against the Red Sox and the Yankees in their home fields. We knew the 10-day road trip would be difficult, but not even in my worst nightmare did I imagine we would have a 1-5 record in the first six games. When we have won, we have won as a team. Now we must all face these defeats with the same embarrassment because every one of us shares in the responsibility. I am embarrassed and I question myself, thinking I am not doing the right things to earn the salary I am paid to make this team competitive and a fighter. I question myself and I am ashamed for not devising a lineup that produces runs to win, and for not putting the right pitcher on the mound to get outs. And if anyone on this team does not feel the same shame that I do, then I think he chose the wrong job.

As I write this column it is Saturday night in New York and a bitter taste lingers in my mouth from the loss to the Yankees by a score of 10-0. A game in which your team has more errors than hits has to be an embarrassment. I think even the kids that are playing in the Little League World Series in Pennsylvania played better that day than we did. The worst part is that I know our squad is better than what we have shown on the field in these first six games as the visiting team. Last Monday, when we began the road trip in Boston, Armando Talavera, a Venezuelan journalist based in New York, asked me my opinion on the White Sox. I answered, "I have the team to be a World Series champion." I suppose that Armando must be thinking about recommending I see a psychiatrist to cure my delusions of grandeur. But it's the truth. On paper, we have the talent and the material to be champions, but we need to execute.

I have never considered myself a loser and much less a pessimist, but if you ask me right now, I think we are in a difficult situation because we put ourselves in it. We know where the mountain summit is, and we have the desire to reach it, but it seems like our legs are not strong enough to get us there. At least that seems to be the case after losing those series against the Yankees and the Red Sox. On Monday we begin the last series of the road trip at the Metrodome where the Twins appear to be unbeatable. I imagine it will be a good opportunity to show we are still alive, we still have desires and that we are still in the race for the division title that we won last year with so many sacrifices.

Before I begin responding to some of your questions and comments, I want to take this opportunity to tell you that reading your positive and encouraging messages is, most of the time, a way to regain optimism in difficult moments like this one. Thank you for your loyalty and for your support.

Ben Morgan of Lincoln, Nebraska, wrote in English to ask me a question I have asked myself hundreds of times without finding an answer! Why does our offense shut down when it faces a young pitcher for the first time? Honestly, Ben, I don't know. We know the pitcher always has an advantage over the batter who, as you point out, adapts himself and makes adjustments with each at-bat. The pitcher certainly has control of the situation, not only because he has the ball in his hand, but because he knows what pitch he is going to throw and if it will be a curve, a fastball, a changeup or a slider. He knows what speed he is going to throw at, from what height, and at what distance from the plate - high, low, inside or outside. In other words, the batter is standing at home plate with his bat in his hand, preparing to make contact with a sphere that could be coming in at 70 or 100 miles per hour, without knowing if it is going to break to one side, drop, etc. He only has a few seconds to make a decision. When the batter is unfamiliar with the pitcher, he becomes the most vulnerable of hitters because he does not know his opponent's repertoire. But it has been that way since baseball was invented and by the second or third at-bat, the hitter should have a better understanding of the situation and make the necessary adjustments to be successful. This problem has been very costly to us this year, but I insist that I don't know why.

Guillermo Rada of Cumana, Venezuela, says he is intrigued by what happened last year with Javier Vazquez, who is having a successful season with the Atlanta Braves. Guillermo wants to know if I put him on the spot for what he calls "poor emotional strength." I can tell you, Guillermo, that I met Javier when I was a coach with the Montreal Expos and I always liked his attitude on the mound and his human touch. Last year he had several opportunities to help this team in crucial games and unfortunately he couldn't get the job done. That happens in baseball.

Perhaps it was a bad year, something that everyone goes through in their careers. Personally I wish him the best of luck because as he himself said, with what he has earned up until this point he will be able to live peacefully when he retires and he will be able to spend time happily with his family.

Dr. Julio Antonio Machillanda of Porlamar, Venezuela, is one of many fans who've written to make comments about Cuban pitcher Jose Contreras. On this list are names such as Frank Abel Villalonga of Havana, Alfredo Valle of Tenerife, Orlando Garcia of Naples, Roberto Trujillo de Santa Cruz of Tenerife, Jorge Amaro and several others.

Oddly enough, Francisco Aguiar of Tampa, who has on several occasions sent me messages accusing me of mistreating Contreras, of not using him correctly, of not knowing when to replace him and a long list of other objections, did not write this time. Last week, a journalist in Boston asked me if Jose would start another game for Chicago. I replied that I have three kids and that I would love to live to see my grandchildren. I would not like to die prematurely of a heart attack. Nonetheless, Contreras started against the Yankees on Saturday because we simply did not have a better option. If you ask me why he's experiencing this disaster, I must respond I do not know because it is safe to say that Contreras is a hard worker and a warrior. Some of you, in your e-mails, say that you know him from his days in Cuba and that the problem can be a lack of concentration, that he is not throwing underarm, that he is not using the forkball and a whole slew of other explanations. I, more than anyone, continue to hope that Jose will regain the form he had in 2005 when he helped us become World Series champions, especially now that we need him urgently. Let's see what happens.

Jonathan Gallegos of Bogota also offered his opinion on Contreras and wonders why I waited so long to take him out of the game when the Red Sox scored six runs off of him in one inning. In addition to pointing out that sometimes I talk too much, something that should not surprise anyone, Jonathan offers some suggestions as to how to manage the team. Well Jonathan, I am going to repeat what I have said several times in my career. The farther you are from the field, the more intelligent you feel. Those who watch the games from the stands see everything clearly and know more than the managers and the 5 or 6 coaches in the dugout. I once said I was going to provide every fan with a cell phone so that they could call me and tell me what to do before plays and not afterwards, which is usually the case. There are many things that the fans are not aware of that influence decisions. Explaining them all would be enough to fill a book. But thanks anyways for taking a few minutes of your time to share your opinion with me.

Liz Pinto of Valencia, Venezuela, comments on the great year that Cleveland Santeliz is having with the Birmingham Barons, our Class-AA affiliate and wants to know what I think about my fellow countryman. Liz is not the only person following Santeliz, whom I described in a previous column as "a great kid with a good attitude to pitch." Part of his success comes from staying healthy. He has been regarded as having great talent since he was signed, but the injuries had not allowed him to prove it.

He is one of the Venezuelan players who are opening doors for themselves in our farm system and one of the players that I hope will be in the big leagues soon so that I can answer all those who ask me, on a weekly basis, why there aren't more Venezuelan players on the White Sox if Ozzie Guillen is the manager. I hope a few are on their way.

Many also wrote in these last two weeks to comment on the addition of Freddy Garcia to our roster. Some of the questions and comments arrived before Freddy debuted with our uniform this year while others came after his second start. Elio Barroso of Charallaves, Jesus Ramos of Santa Teresa del Tuy, Roysbelk Garcia of Cua, Eliel Padrino and Reinaldo Perez of Caracas, Yubin Rios of Maracaibo, Thomas Enrique Perez Ramos, Victor Lapenta, Miguel Saldivia and many others are on the list. In an interview that appeared last Saturday in the Chicago Sun-Times, Freddy admitted that for the first time in two years he feels truly healthy and has no pain in his pitching arm. I think his start in Boston showed that. That day, Freddy proved he is in Chicago not because he married my wife's niece, or because Kenny Williams has a charity and wants to show his appreciation to all whose who helped us win the World Series in 2005. Freddy is here because he underwent a physical showed that his shoulder was healthy and because he looked good in his minor league starts. Is he going to win all of his starts from now on? I don't think so, but surely he is going to help, and I hope he helps enough to be considered next year when in theory we will have 4 set starters (Buehrle, Danks, Floyd and Peavy) and there will be a fifth spot up for grabs. But that is a topic for another day because for now we are focused on 2009 and on our fight to get to the postseason, for which we will need Freddy's help.

Dario Sanchez of Valencia, Venezuela, asked me if I consider myself a member of what he calls "the new generation of Major League managers." Well, I suppose so because aside from being a young manager in comparison to most of the current big league skippers, I also belong to a generation that has no choice but to see the game differently from how it has been viewed in the recent past.

I imagine you have guessed by now I am referring to the "steroid era" and other banned substances. This new generation that I belong to must revert to an intelligent game, one that does not depend on homeruns and is based on good defense, speed on the bases, timely plays and, of course, good pitching. I suppose that is what we will see in the next few years and the manager who makes those adjustments first is going to have an advantage over his rivals.

Marvin Jose Gomez Hernandez of Cabimas ,Venezula, wants to know if my warning that I would pay back with the same token if other teams kept plunking my players was a way of motivating my team to be more aggressive in all aspects of the game. No, in reality it was just a warning to opposing teams. A manager must protect his players in all aspects of the game and it is not acceptable that while the Chicago White Sox are the team whose pitchers have hit the least number of opposing batters in the majors, that our players are third in being hit. Someone once said, "An eye for an eye, a tooth for a tooth." And it certainly wasn't me who said it!

Emison Soto of Maracaibo, Venezuela, wants to know who is in charge of evaluating young talent in our country. Emison, our scout is Amador Arias.

Professor Miguel Antonio Narvaez of San Carlos in the state of Cojedes in Venezuela writes to ask my help with starting a baseball academy in that region. Jean Carlos Viloria of Chichiriviche makes a similar request for a little league team in that town, located in the state of Falcon. If it were up to me, I would be starting baseball teams all over the world, in part to show my gratitude for all this sport has meant in my life. Nonetheless, the foundation that my wife oversees in Venezuela has decided to allocate the few resources we have to children's health, which is just as important or even more important than sports. This foundation, by the way, does not make fixed contributions to any institution, but it also has no expenses because those who help Ibis in her work do so free of charge. No one is paid a single penny. Our occasional funds come from events that we organize ourselves (autograph signings, auctions of items from the Major Leagues, etc.) that unfortunately, in the last few years we have not been able to have because of my multiple commitments. Nonetheless, every year we seek help in order to honor our commitment to the Association of Parents of Children with Cancer, to whom we donate more than 350 Christmas gifts. More importantly, we attend their Christmas party. Thank God that there are entities like Polar and Tiburones of La Guaira that help us keep serving this organization that does such extraordinary work. I promise when we have more resources I will consider your requests.

Rafael Garcia of Margarita, Venezuela, sent me a list of Venezuelan players who belong to other teams and asked me which ones I would like to have in Chicago. Although I am not the person who hires players, certainly on Rafael's list there are names that any manager would want on his roster. Nonetheless, they have all made commitments to their respective organizations, which are not likely to let them go because of their quality. Venezuelan players are more and more sought-after in this market, which should fill baseball lovers in their country with pride.

Two questions from the "Wild West." Angel Rivera of Tucson, Arizona, solicits my opinion about Puerto Rican Alex Rios. Well Angel, I think Alex is going to help us a lot although he has not yet reached his full potential. I think he is still adjusting. And Carlos Castillo of El Plano, Texas, asks why we did not walk Mike Lowell intentionally in the game against Boston that Jose Contreras lost. According to Carlos, Contreras was nervous. Imagine that! From Texas, you knew that Contreras, a veteran of a thousand battles in Cuba, was nervous and that Lowell was going to hit a home run off of him. It's true that the farther you get from the field, the more intelligent people are.

Ramiro Perez of Orlando, Florida, asks what my relationship is like with the Chicago media. The best way to find out, Ramiro, is to go online and look at the different newspapers in the city. I think you will come to the same conclusion that I have: that the press treats me very well.

Ender Elias Chaparro Camargo is a boy from Marcaibo, a town in the Venezuelan state of Zulia, who is in the United States representing the team from the Coquivacoa League in the Little League World Series in Williamsport, Pennsylvania. As I write I am not sure how our team is doing in the event, but nonetheless I wish Ender and his teammates the best of luck and I hope that they will take full advantage of this experience, which will be an unforgettable one in their lives. Who knows, maybe in the future I will run into many of them in the Major Leagues.

Leonardo Ferrero, also of Maracaibo, wants to know if any of my sons are playing professional baseball at the moment and why Jake Peavy's debut has taken so long. Leonardo, my middle son, Oney, played in the minor leagues for a couple of years but now he works in Chicago's front office. My youngest, Ozney, is 17 years old. He is in his last year of high school and dreams about playing professionally. We shall see.

That's all the answers for today. There are a few questions remaining that I will try to answer in my next column, but I cannot say good-bye before expressing my gratitude for all the messages, comments, opinions and criticisms. All are welcome. Special greetings go out to Raul Avilan, Johars Jimenez, Gladys Perez, Yole Mata and Roman Orive of Caracas, Cesar Reyes and his family from Vargas, Wilmer Aponte of Turmero, Michael Gamez of Chicago, Orlando Rafael Figueroa Reyes of Carora, Rafael Garcia of Margarita, Juan Carlos Marin of Miami, Rafael Paez of Los Teques, Francisco Garcia of La Asunción and the many other people who honored me with their attention.

Check back in two weeks, when I hope to be writing with one foot in the postseason!