(Elise Amendola/AP)

NUEVA YORK -- El japonés Hideki Matsui tiene uno de los hábitos más peculiares al ir hacia la caja de bateo. Nunca hace un swing de práctica antes de recibir el primer lanzamiento.

Pareciera que guarda esos poderosos golpes para cuando los necesita.

Cobertura Completa de la Postemporada

Matsui hizo todo tipo de daño el miércoles por la noche, en camino a imponer una marca de carreras remolcadas con seis en el partido que definió a la Serie Mundial y llevó a los Yanquis de Nueva York a derrotar 7-3 a los Filis de Filadelfia.

Su desempeño permitió ganar el sexto partido y con ello, se ganó el trofeo al Jugador Más Valioso de la Serie Mundial.

Matsui se convirtió en el primer pelotero nacido en Japón que gana el premio que comenzó a entregarse en 1955.

El miércoles Matsui conectó un jonrón, un doble y un sencillo y con ello coronó una Serie Mundial en la que bateó para promedio de .615 con tres jonrones y ocho carreras impulsadas.

Su cuadrangular de dos anotaciones ante el dominicano Pedro Martínez en la segunda entrada dio a los Yanquis la ventaja definitiva. Apodado "Godzila" en su país, Matsui envió su batazo por encima del muro del jardín derecho y estrelló la pelota contra un anuncio del segundo piso.

Curiosamente es un anuncio de la empresa japonesa Komatsu, que fabrica equipos para minería y construcción y que muestra caracteres japoneses.

Matsui agregó un sencillo remolcador de dos carreras en la tercera entrada y conectó un doblete de dos carreras contra el muro entre el jardín derecho y central en la quinta. Mientras la gran pantalla de video en el jardín central mostraba a los aficionados que llevaban pancartas con caracteres japoneses y el público que atestó el estadio lo ovacionaba, Matsui permanecía tranquilo sobre la segunda base.

Los fanáticos alabaron la hazaña de Matsui, que igualó una marca de carreras impulsadas que poseía Bobby Richarson desde 1960 con más producidas en cualquier partido de la Serie Mundial y que fue divulgada en la pizarra del estadio.

Nunca nadie en la historia había entregado un botín tan generoso en el partido que definió el campeonato.

Matsui se llevó una ovación de pie cuando fue a batear en la séptima entrada y los gritos pidiendo el trofeo del más valioso para él se escuchaban en todo el graderío.