SEATTLE - Si llegas a la puerta del Safeco Field, verás que la calle que va por el lado sur del estadio se llama Edgar Martínez Drive, y con razón.

Desde su debut en Grandes Ligas en 1987 hasta su despedida con lágrimas en el 2004, el boricua dio cátedra como bateador derecho en los Marineros, poniendo grandes números y ganándose el cariño de la comunidad deportiva local.

Hace cinco años que Martínez colgó los spikes, pero podría volver al podio pronto. Por primera vez en la historia, un ex bateador designado aparece en la papeleta para el Salón de la Fama.

Un candidato debe recibir el 75% del voto de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Estados Unidos para ser elegido. En el 2009 llegaron a Cooperstown el ex toletero de los Medias Rojas, Jim Rice, y el gran primer bate Rickey Henderson.

El ex jardinero Andre Dawson (67.0%) y el ex lanzador Bert Blyleven (62.7%) tuvieron el mayor apoyo sin ser elegidos el año pasado, y siguen en la boleta para el 2010. Aparte de Martínez, los ex estelares en la papeleta que se destacan son Barry Larkin y el también boricua Robert Alomar.

Los resultados de las votaciones serán anunciados el miércoles, 6 de enero del 2010. Hasta entonces, arderá el debate sobre los méritos de un bateador designado para llegar a Cooperstown.

El Comisionado Bud Selig dijo algo claro hace unos años cuando inauguró el Premio Edgar Martínez que se le otorga al mejor bateador designado de la Liga Americana: "Es el BD más grande desde que se implementó la regla", dijo Selig al preguntársele si Martínez debía estar en el Salón de la Fama. "Esa es la parte fácil, y dejaré que los cronistas decidan si es un Salón de la Fama o no."

Ahí comienza todo.

Desde el punto de vista de las estadísticas, Martínez tiene muchas cosas a su favor. Durante sus años brillantes-de 1995 al 2001-bateó .329 y promedió 28 jonrones y 110 empujadas por temporada. De por vida tuvo average de .312, porcentaje de embasarse de .418 y slugging de .515. Todo eso le valdrá algunos votos.

También a su favor está el hecho de que participó en siete Juegos de Estrellas, ganó cinco Bates de Plata y dos títulos de bateo, y que se retiró con el promedio más alto (.315) y la mayor cantidad de jonrones (243) e impulsadas (1,043) como designado.

Martínez es uno de solamente 11 jugadores inactivos que jugaron en 2,000 partidos con promedio de por vida por encima de .300, porcentaje de embasarse de más de .400 y slugging. Por encima de .500. Los otros son 10 ya están en Cooperstown. También, Martínez, Ted Williams, Babe Ruth, Stan Musial, Rogers Hornsby y Lou Gehrig son los únicos en la historia de la Gran Carpa con por lo menos 300 cuadrangulares, 500 dobles, promedio de por vida por encima de .300 y porcentaje de embasarse de más de .400.

"No creo que sea irrazonable que él reciba consideración para el Salón de la Fama", dijo el ex jardinero de los Angelinos, Tim Salmon, quien jugó contra Martínez en el Oeste de la Liga Americana durante 13 temporadas.

"Fue uno de sus peloteros que con él dejabas de hacer lo que hacías y mirabas. Era mucho lo que podías aprender de su forma de darle a la pelota, sobre todo para mí, siendo un bateador derecho."

Pero habrá algunas cosas en contra de Martínez en su candidatura. Sus números de por vida de 309 jonrones, 2,247 hits y 1,216 son muy buenos, pero no necesariamente dignos del Salón de la Fama. Y los votantes residentes en ciudades de la Liga Nacional podrían dejar de votar por él debido a su condición de designado.

Sin embargo, el ex manager de los Marineros y actual coach de la banca de los Nacionales, John McLaren, argumenta que el bateador designado deberían ser considerados especialistas, al igual que los cerradores, que ahora son vistos como candidatos legítimos al Salón de la Fama.

"Creo que una vez que ustedes (en la prensa) empiecen a hablar de eso y vean lo que es el rol de un bateador designado, más lo que logró Edgar en su carrera, creo que aumentará el apoyo por él, como se debe", dijo McLaren.

"Porque es el mejor bateador designado de todos los tiempos."