Saber qué fue primero, si el huevo o la gallina, es tan complicado como intentar saber qué equipo fue más dominante en la temporada invernal del béisbol profesional venezolano.

Tanto Leones del Caracas como los Navegantes del Magallanes establecieron una batalla sin cuartel desde el pasado mes de octubre y terminó de manera casi épica el pasado 29 de enero, cuando los melenudos se alzaron con el título de campeón de la campaña 2009-2010 y adquirieron el derecho de representar a su país en la Serie del Caribe.

El hecho que los felinos hayan conseguido el título número 17 de su historia los catapultó a ser considerados como el mejor club de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional este año; sin embargo, eso no lo lograron maniatando a sus rivales a placer o sacando una gran ventaja con respecto a éstos, algo que sí hicieron hace 12 meses cuando quedaron subcampeones del circuito.

En la 2008-2009 los caraqueños dejaron una marca de 42-21, le sacaron seis juegos de ventaja a su más cercano rival y esto lo lograron con un despliegue ofensivo y de buen pitcheo que lideró el dirigente Frank Kremblas.

Para cuando la recién culminada temporada arrancó, Leones partió como firme favorito al cetro, dado lo hecho meses antes y por su plantel de criollos encabezado por Jesús Guzmán, quien venía de ganar el Jugador Más Valioso luego imponer récord de remolcadas en una zafra (67). Los avileños no desilusionaron al conseguir de nuevo el primer lugar de la tabla de clasificación, pero no les fue tan sencillo que el año anterior puesto que sus archirrivales, Navegantes del Magallanes, les batallaron hasta el último día de la ronda eliminatoria en una desquiciante alternancia en el cima que los dejó a los dos allí mismo con el mismo registro de triunfos y derrotas: 41-22.

Prácticamente ambos clubes jugaron en una liga diferente al resto de los otros seis clubes del circuito. Caracas y Magallanes, que venía resurgiendo de la mano de dirigente Carlos García tras dos eliminaciones seguidas, le sacaron nueve juegos de ventaja a su más cercano seguidor: Tiburones de La Guaira.

De hecho entre el segundo lugar y el quinto (último puesto entre los clasificados a la postemporada) hubo sólo dos cotejos de separación y salvando Caribes de Anzoátegui, que quedó a 10 partidos del escalafón cinco, la brecha entre el sexto y séptimo con respecto a las Águilas del Zulia (dueños de ese último cupo) fue de apenas cuatro desafíos.

La historia se repite
Al igual que en la primera fase, caraquistas y turcos se debatieron casi sin importarles el resto de los contrincantes su cupo a la final. Tras los 16 duelos del round robin, de nuevo los dos quedaron en la cima de la tabla, sólo que los del Cabriales lograron sacarle a los felinos un juego de ventaja.

Navegantes quedó con foja de 11-5, mientras que Leones cerró con 10-6 y sus más cercanos seguidores fueron los Tiburones y las Águilas (7-9) a cuatro encuentros de distancia. Bravos de Margarita culminó en el fondo del averno con foja de 5-11.

Ya en la final la historia fue un poco distinta, aunque todo indicaba que podría serlo. De nuevo en el papel, Leones partió como favorito para llevarse el tercer duelo en instancias decisivas entre los "eternos rivales", aunque Magallanes no era un hueso fácil de roer. En lo que fue el análisis hombre a hombre la paridad entre ambos conjuntos se notaba, aunque con una ligera ventaja para los de la capital de Venezuela.

De esta manera arrancó esta última etapa del campeonato. La opinión pública veía estos duelos como si fueran la batalla por el olimpo entre Zeus y los titanes y ciertamente así lo fueron, sobre todo después del segundo duelo. Navegantes se llevó los dos primeros de manera muy holgada (marcador 9-0 y 12-10, respectivamente), pero a partir del tercero Caracas reaccionó y niveló las acciones a dos encuentros por bando, siendo el cuarto desafío donde quizás se decidió la serie.

Tras un triunfo 5-3 en su regreso a Caracas, los melenudos necesitaban de un éxito en el juego cuatro o por el contario quedarían al filo del abismo de la eliminación, dado que reponerse de un déficit 1-3 en una puja a siete cotejos no es algo que se ve muy seguido en el deporte profesional y más en esta liga.

Así pues al cantarse la voz de playball Magallanes salió decidido a hacerse del cotejo y consiguió colocar la pizarra 5-0 a su favor y posteriormente 7-2; no obstante, los felinos de a poco fueron diluyendo esa diferencia y llegaron a colocarse 6-7 en el noveno entrada, con Francisco Rodríguez en la lomita del Magallanes.

El cerrojo de los Mets de Nueva York sacó los dos primeros outs con la clase que le llevó a implantar una marca de rescates en una campaña en las mayores (62, mientras defendió los colores de los LA Angels de Anaheim), pero cuando le tocó enfrentar a Gregor Blanco, un bateador que es más conocido por su capacidad de embasarse que por su poder, la historia dio un vuelco digno de Hollywood.

El jardinero, que apenas había sacado una pelota en 168 turnos en la eliminatoria y que en las menores acumula 31 en más de 3000 veces al bate, le enganchó una recta a "K-Rod" que cayó a mitad de gradas en el jardín derecho y que despertó al euforia del público y le devolvió la llama de la vida a unos Leones sedados por los continuos ataques turcos. En la entrada extra, una antigua ficha de los Astros, Jackson Melián, descargó cuadrangular con dos corredores a bordo que le permitió a los Leones volver a la pelea por el título.

El quinto duelo se lo llevaron los magallaneros 3-0 y con ello se colocaron la insignia de favoritos en el pecho. En las últimas 30 finales de la liga, el equipo que había salido airoso en ese desafío había terminado llevándose el cetro campeonil en un 87 por ciento de los casos. De nuevo contra la pared, Caracas acudió a quien había sido su carta aval en el pitcheo durante buena parte del año para intentar salir del atolladero y así quitarse esa espada de Damocles de sus cabezas.

Gustavo Chacín, invitado al campo de entrenamiento por la gerencia de Houston, tiró el que hasta ahora ha sido el mejor partido de su carrera en la LVBP y guió a los Leones a un triunfo 6-3. El zurdo culminó su faena con seis entradas de labor, sólo siete sencillos permitidos y pasó por la guillotina a seis de sus rivales y nadie logró sacarle un salvoconducto a primera. Esto dejó la escena servida para un último desafío no acto para cardiacos.

Jason Standridge, abridor y ganador del tercer cotejo, recibió la pelota por Leones, mientras que el derecho Jim Brower lo hizo por los turcos. Ambos pitchers mostraron buen control al inició, pero la ofensiva del Caracas no perdonó los errores del iniciador de los turcos después de dos outs en la primera entrada y le marcó cuatro anotaciones.

Los valencianos respondieron con dos en la segunda y el toma y dame que se había visto a lo largo del año parecía que se repetiría en este último cotejo, pero los brazos no lo permitieron. El duelo de ceros se mantuvo hasta el octavo, cuando los felinos marcaron una y posteriormente en el noveno sumaron dos más para asegurar su triunfo.

De esta manera los melenudos aumentaron su cuenta de títulos, se convirtieron en apenas el quinto equipo en la historia de la LVBP que logra sobreponerse a una desventaja 0-2 para ganar un título y de paso lograron ser el segundo club en hilvanar victorias como visitantes en los juegos seis y siete, para así alzarse como campeones de la liga.

Pese a todo esto, Leones no logró ser el equipo de mayor domino en la liga. Si se suman los éxitos en las tres fases del orneo la cuenta dará 55, la misma cifra de sus rivales en la final, Navegantes del Magallanes. El premio de consolación de esto es el título, el primero que le ganan a sus archienemigos en tres disputas en estas instancias.

Además, ahora tendrán que reforzarse de cara a la serie del Caribe, que se efectuará en el país, en la isla de Margarita.

Armados hasta los dientes
De cara al clásico caribeño, los Leones del Caracas sufrieron varias bajas en su róster que prácticamente les deja un rostro muy diferente al que mostraron cuando se titularon campeones. Varios de sus jugadores claves decidieron colgar por unos días los spikes y así alistarse para el inicio de los entrenamientos de primavera.

Sin embargo, el róster el equipo no ha perdido el nivel competitivo que mostró en buena parte del invierno y buscó en algunos jugadores de los otros clubes criollos solventar esas zonas con ciertos problemas. He aquí la nómina final de Venezuela:

Lanzadores: Darwin Cubillán, Orber Moreno, Guillermo Moscoso, Rayner Oliveros, José Ortegano, Heath Totten (Águilas del Zulia), Jason Simontacchi (Cardenales de Lara), Ramón Ramírez (Caribes de Anzoátegui), Eric Junge (Navegantes del Magallanes), Elio Serrano (Tiburones de La Guaira), Yoel Hernández, Edgar Alfonzo, José Sánchez, Gabriel García (Navegantes del Magallanes) y Edgar Estanga (Águilas del Zulia).

Receptores: José Lobatón y Carlos Maldonado.

Jugadores de cuadro: Marwin González, Jesús Guzmán, Gregorio Petit, Raúl Padrón, Eduardo Pérez, Luis Maza (Tigres de Aragua) y Oscar Salazar (Tiburones de La Guaira).

Jardineros: José Duarte, Jackson Melián, César Quintero, Michael Ryan, Erold Andrus (Navegantes del Magallanes) y René Reyes (Bravos de Margarita).