(Bryan Hoch/MLB.com)

TAMPA, Florida - La mayoría de la risas que el dominicano Robinson Canó compartirá con su compatriota Melky Cabrera esta temporada tendrán que ser por vía telefónica. Quizás no sea una situación ideal, pero Canó no piensa permitir que eso le impida seguir luchando después de disfrutar de su mejor temporada hasta la fecha en el 2009.

Canó viene de una campaña en la cual impresionó con el madero y fue considerado candidato para un Guante de Oro como intermedista. El quisqueyano dice que hizo ejercicios todos los días durante el invierno y que está listo para seguir adelante, con o sin su amigo.

"Estoy triste. No voy a mentir, porque era mi amigo", dijo Canó. "Pasábamos mucho tiempo juntos. Cenábamos, siempre estábamos juntos. Le dije que mantuviera la frente en alto. Nunca se sabe qué pasará. Quizás regrese. ¿Quién sabe?"

Cabrera fue canjeado a los Bravos en diciembre. Los Yankees recibieron a cambio al lanzador boricua Javier Vázquez y a Boone Logan. La transacción ayudó a los Yankees a reforzar su rotación mientras que Cabrera competirá por un puesto en los jardines de Atlanta.

"Hablé con él justo después del canje", dijo Canó. "Estaba bien. No quería ser canjeado, pero dijo que no podía hacer nada".

Ahora, los Yankees se preguntan si Canó está listo para dar el próximo paso y batear más arriba en el orden ofensivo de los Yankees.

Aunque el manager Joe Girardi tiene tres semanas de partidos de exhibición para tomar en cuenta antes de establecer un lineup consistente, hay aquellos que ya creen que Canó, de 27 años de edad, está listo para retos mayores.

Tras batear .320 con 48 dobles, 25 jonrones y 85 impulsadas el año pasado, Canó sería un candidato para compensar la ausencia de Johnny Damon y Hideki Matsui en el orden ofensivo.

"No lo veo como presión", dijo Canó. "Me olvido de que tuve una gran temporada. Quiero seguir mejorando en todos los aspectos. Sé que ellos ya no están, pero trajimos a otros muchachos. No me quiero presionar yo mismo. Seguiré saliendo al terreno y jugaré de la misma manera que lo hago todos los años".

Según Girardi, Canó tenía mucho que demostrar después de la campaña del 2008, durante la cual fue sacado de un juego por no esforzarse. Posteriormente, Canó trabajo mucho con el coach del cuadro interior, Mick Kelleher, y los Yankees quedaron complacidos con su defensa.

"Se hablan de las jugadas hacia la derecha y no creo haber visto a nadie hacerlas mejor (que Canó)", dijo Girardi.

Canó dijo que quiere mejorar "en todos los aspectos" y uno de sus objetivos principales sería mejorar su producción con corredores en posición de anotar. En dichas situaciones en el 2009, Canó bateó .207, pero su promedio con las bases vacías fue de .376.

Girardi dijo que muchos de los problemas de Canó se trataron simplemente de mala suerte, pero Canó cree que puede mejorar su desempeño en momentos cruciales.

"Diría que es una de las cosas en las que tengo que trabajar", dijo Canó. "Soy un bateador agresivo, pero dejo hombres en base. Tengo que ser más paciente".