Jim Joyce tiene fama de ser un buen árbitro. Y para algunos, es más que simplemente bueno.

El receptor boricua de los Yankees, Jorge Posada, lo califica como "uno de los mejores de la liga." Russell Branyan dijo que Joyce tiene "ojos de halcón".

"Para mí, no hay un umpire más consciente en Grandes Ligas que Jim Joyce", dijo el manager de los Cardenales, Tony La Russa. "Te da un gran esfuerzo en cada oportunidad."

Pero la realidad es que Joyce, un veterano de 21 años como árbitro en Grandes Ligas, que ha trabajado en Juegos de Estrellas, juegos de playoffs y la Serie Mundial del 2001, será recordado siempre como el que se equivocó y le quitó un juego perfecto al derecho venezolano Armando Galarraga.

Joyce cantó mal la jugada en la primera que hubiese sido el out 27 de un juego perfecto de Galarraga por Detroit contra Cleveland, y el umpire lo sabe.

"Fue la apreciación más importante de mi carrera y (pifié)", dijo Joyce. "Acabo de costarle a ese muchacho un juego perfecto después de que se rompió (la cola) lanzando la noche entera."

Jason Donald dio rodado al lado derecho del cuadro, donde el primera base venezolano Miguel Cabera fildeó y le tiró a Galarraga, que cubría la primera. Joyce, detrás de la almohadilla, cantó safe.

Se equivocó.

"Tenía un buen ángulo y fallé", dijo Joyce. "Pensé de verdad que el corredor había llegado antes. En ese momento pensé que llegó el corredor primero. Después de que supe de los Tigres, que habían visto la repetición, le pedí al muchacho ahí que me la pusiera y sí, fallé y por mucho."

La apreciación de Joyce hizo historia al cambiar la historia. Un out le hubiese dado a Galarraga un juego perfecto, el tercero en Grandes Ligas este año, después de Dallas Braden de Oakland y Roy Halladay de Filadelfia. Hubiera sido la primera vez en la historia que se tiraban tres juegos perfectos en una campaña.

"Así es el negocio, así es. Los jugadores son humanos, los umpires son humanos, los managers son humanos, los periodistas son humanos", dijo el manager de los Tigres, Jim Leyland. "Todos cometimos errores. Es una lástima. Jimmy es muy buen árbitro, y lo ha sido por mucho tiempo. Pero ahí probablemente se equivocó."

Después de la jugada, Leyland le gritó algunas cosas a Joyce. Continuó la discusión después del último out del partido, una victoria de 3-0 de los Tigres sobre los Indios, juego de un hit de Galarraga.

"No culpo a los Tigres por nada que se dijo después del partido", dijo Joyce. "Si yo hubiese sido Galarraga, hubiera sido el primero en mi cara, y él nunca dijo nada. No culpa a nadie por su reacción."

Joyce aguantó el ataque verbal por todos lados. Se disculpó con Galarraga con lágrimas en sus ojos, y el derecho diría después que el umpire se sentía peor con su equivocación que el mismo venezolano.

"Pidió disculpas. Se siente muy mal. Nadie es perfecto", dijo Galarraga. "¿Qué voy a hacer? Sus gestos corporales dijeron más que las palabras. Se le habían aguado los ojos, no tenía que decir mucho. Sus gestos corporales dijeron mucho."

¿Cómo impactará esto la fama de Joyce como umpire? Cuando el árbitro de primera Don Dekinger se equivocó en el Juego 6 de la Serie Mundial de 1985 entre los Cardenales y los Reales, eso lo siguió por el resto de su carrera.

"Nunca he pasado por algo semejante", dijo Joyce. "Trabajé con Don Dekinger y sé lo que él pasó, pero nunca he tenido un momento así."

De su parte, La Russa dijo que aún calificaría el esfuerzo de Galarraga como "un juego perfecto" y que si fuera el Comisionado Bud Selig, cambiaría de manera oficial eso porque "el muchacho lo hizo. Le daría su juego perfecto."