(Jeff Chiu/AP)

SAN FRANCISCO - La educación del béisbol continúa para Pablo Sandoval.

La temporada pasada el venezolano aprendió del éxito y la fama que va con ser pelotero de Grandes Ligas. Esta campaña, se ha dado cuenta que el peor bache ofensivo de su corta carrera podría ser la mejor cosa que le ha sucedido.

Los Gigantes esperan que la nueva sabiduría de Sandoval pague dividendos esta semana en la Serie Divisional de la Liga Nacional en contra de los Bravos.

"Esta es la primera vez que paso por algo así pero, ¿sabes qué? Lo veo como una bendición", dijo Sandoval, de apenas 24 años de edad. "Dios me puso esto en el camino en mi segundo año en Grandes Ligas. Puedo aprender de esto. Es bueno que me haya pasado en el inicio de mi carrera".


Sandoval se convirtió en una estrella la temporada pasada y estaba encaminado a evitar el clásico bache ofensivo en su segunda temporada cuando bateó para .368 con tres jonrones y 10 carreras producidas en el primer mes de la campaña. Desafortunadamente para los Gigantes, el venezolano no fue capaz de duplicar ese éxito en los siguientes meses. El Panda, como le dicen sus compañeros, bateó para .234 en mayo y .234 una vez más en junio.

La baja a la ofensiva del venezolano era ya difícil de ignorar.

"Ha sido una temporada de altibajos para Pablo", destacó el manager de los Gigantes, Bruce Bochy. "En ocasiones ha luchado contra él mismo esta temporada pero me gusta donde se encuentra ahora mismo. Ha estado luchando contra él mismo en la caja de bateo, obteniendo mejores swings cada vez. Tuvo un excelente mes en abril".

Para junio, Bochy había mandado a Sandoval al octavo puesto en el lineup por unos días. En general, Sandoval pasó 332 de sus 616 turnos al bate esta temporada en el quinto lugar o más abajo en la alineación.

Fue un cambio radical. El toletero se combinó para 517 turnos al bate en el tercer y cuarto puesto en el lineup la temporada pasada. También bateó para .330 con 25 jonrones y con el tiempo se convirtió en un favorito de la afición en la Bahía.

Sin duda alguna, el 2010 le hizo aprender mucho al apodado Kung Fu Panda.

"Este juego es difícil a veces. Puede llegar a humillarte", manifestó Bochy. "Y aquí está un muchacho que ha disfrutado de un éxito tremendo. El año pasado, ves lo que hizo y de pronto caes en una mala racha y no sabes qué está pasando. Ha pasado por eso muchas veces en su carrera porque siempre ha bateado". Aun así, Sandoval terminó la primera mitad de la temporada con un promedio respetable de .263 pero sólo conectó seis vuelacercas y produjo 34 carreras. Pero la falta de poder no borró su optimismo.

"Vas a tener buenos y malos momentos en tu carrera y tienes que simplemente mantenerte enfocado", dijo. "Tienes que mantener la frente en alto y seguir trabajando fuerte y puedes salir por el otro lado".

Es esfuerzo ha rendido dividendos. Sandoval bateó .312 con seis cuadrangulares y 16 impulsadas en agosto. Durante las últimas dos semanas de la campaña, tuvo promedio de .360.

"Todo es parte del béisbol", dijo. "Una cosa que puedo decir es que el equipo siempre me ha apoyado. Haya sido la situación que haya sido, mi equipo siempre estuvo ahí para mí".

Sandoval también tuvo que lidiar con asuntos personales fuera del terreno. El mes pasado, su madre fue evacuada después de la explosión en San Bruno. Durante el verano, dijo que su divorcio lo tenía preocupado.

"La manera en que yo jugué no tiene nada que ver con esas cosas", dijo. "Todo en el mundo quiere estar al tanto de tus asuntos personales, pero la verdad es que ese trabajo no es fácil. No puedo controlar lo que la gente escriba o lo que piensen de mí. Sólo Dios puede cambiar eso por lo tanto no me preocupo. Sólo me concentro en lo positivo".

Bochy tampoco está preocupado.

"Esto es algo por lo que todos pasan", dijo el dirigente. "Es una gran experiencia de aprendizaje y a raíz de eso mejorará".

Quizás ya lo ha hecho.