SAN FRANCISCO -- El piloto Bobby Cox ha sido más expulsado que ningún otro dirigente en la historia del béisbol: ha sido echado de partidos en 158 ocasiones en una carrera que terminará cuando los Bravos sean eliminados en la postemporada.

Eso fue lo que hizo tan sorprendente cuando Cox permaneció en la caseta luego que una decisión crucial de los umpires fue contra su equipo, que cayó por 1-0 ante los Gigantes de San Francisco en el primer partido de su serie divisional de la Liga Nacional, al mejor de cinco juegos.


En un día en el que otros dos pilotos --Ron Gardenhire de Minnesota y Joe Maddon de Tampa Bay --fueron expulsados en sus partidos de postemporada, Cox logró ver el final del partido en la caseta de su equipo.

La pifia cometida por el umpire de segunda base Paul Emmel se dio luego que una jugada estratégica de Cox fracasara y llevó a que cayera la única carrera del partido en un gran duelo de pitcheo entre dos lanzadores estelares: Tim Lincecum de San Francisco y Derek Lowe de Atlanta.

El momento clave en el partido llegó en la cuarta entrada y luego que el novato de los Gigantes Buster Posey conectó sencillo al jardín izquierdo ante Lowe al abrir la entrada.

Luego, con cuenta llena ante Pat Burrell, Posey arrancó hacia la intermedia. Burrell falló el batazo y fue ponchado.

Brian McCann lanzó un gran tiro a la intermedia para completar una doble matanza. El segunda base Brooks Conrad tomó la pelota y pareció tocar a tiempo a Posey antes de que alcanzara la almohadilla, pero Emmel dijo que Posey había llegado quieto y le dio su primera base robada en su carrera en las Grandes Ligas.

"Yo lo vi quieto. Eso fue lo que marqué", dijo Emmel.

El umpire dijo que no vio la repetición sobre su decisión y nadie la protestó en el campo.

Después del partido, Conrad dijo que había tocado a tiempo a Posey para el out.

La falta de reacción de Conrad fue por lo que Cox no salió a reclamar.