(David J. Phillip/AP)

SAN FRANCISCO -- En el túnel del AT&T Park que lleva al terreno de juego, los compañeros de Pablo Sandoval hacen bromas y gritan su nombre.

El venezolano ha dejado de aparecer en la alineación diaria de los Gigantes de San Francisco, pero lo que no ha perdido es su popularidad.


La misma también se plasma por el cariño que la afición le profesa al tercera base que recibió el apodo de "Kung Fu Panda".

Aunque ha jugado en forma esporádica esta postemporada, los gorros en forma de un peluche se mantienen como los objetos más populares en venta.

Al arrancar la Serie Mundial, la mayor posibilidad para que Sandoval pueda estar en la alineación podría darse cuando los juegos se trasladen a la casa de los Rangers de Texas y se aplique el uso del bateador designado.

Para cubrir la antesala, el manager Bruce Bochy se ha inclinado por Juan Uribe y Mike Fontenot, a quien el club adquirió de los Cachorros de Chicago recién el pasado agosto.

La situación no parece minar la buena disposición de Sandoval.

"Estoy contento, primero porque estoy en una Serie Mundial", dijo Sandoval. "Lo otro son cosas que le pasan a uno en su carrera y uno tiene que aceptarlas".

"Son momentos en los que uno debe mantener la cabeza en alto y seguir trabajando fuerte".

El plan concebido por los Gigantes era que Sandoval y el receptor Buster Posey --favorito para ganar el premio al Novato del Año de la Liga Nacional-- iban a conformar un potente 1-2 en el ataque.

Fue lo que se pensó cuando Sandoval irrumpió en forma impactante en 2008, cuando escaló de Clase A a las mayores y bateó para .345 en sólo 41 juegos.

Su primer año completo con los Gigantes fue aún más espectacular al quedar segundo en el circuito en bateo (.330) y sexto en slugging (.556).

Pero 2010 marcó reversa en la trayectoria del pelotero de 24 años, al cual generosamente se le menciona que pesa 112 kilos (245 libras) en la guía oficial de los Gigantes.

Comenzó como tercero en el orden bate y fue descendiendo a medida que su producción mermaba, desde jonrones hasta dobles. El declive de su promedio de bateo fue 62 puntos y el slugging cayó 147. La tendencia no ha cambiado en los playoffs, con apenas tres hits en 14 turnos para .214.

Se hizo evidente que los rivales habían tomado apunte de las debilidades de Sandoval, muy propenso de hacer swing a todo.

Los Gigantes han tratado por todos los medios que sea más paciente en el plato y seleccionar mejor los pitcheos, pero el número de bases por bolas fue inclusive menor (47) al del año pasado (52).

Tampoco han tenido mucho éxito al predicarle que haga mejor dieta para reducir su peso.

"Ha tenido un año de altibajos. A nadie le gusta pasar por esa situación, ya que nadie se lo espera", dijo Bochy. "Pero él no es el primero al que le pasa y creo que esto lo servirá para ser un mejor jugador".

La forma franca y directa con la que Bochy lleva su trato con Sandoval ha sido fundamental en que la relación entre ambos siga siendo fuerte.

"Para mí, el es como mi papá", declaró Sandoval sobre su manager. "Ha confiado mucho en mí, siempre he tenido buena comunicación. Sé que él quisiera que yo estuviera en el lineup todos los días, pero son cosas que están ahí, es una realidad que tenía que hacer un cambio".

Inclusive el batear como designado frente a los Rangers no está garantizado, si se toma en cuenta la abismal brecha entre su promedio en casa (.330) y el de visitante (.208).

"Todos los días vengo preparado positivamente para jugar, no importa la posición que sea. Lo importante es estar 100% preparado".