(AP)

ARLINGTON, Texas -- Edgar Rentería guarda sus momentos memorables para la Serie Mundial.


Después de conectar el imparable que ganó el título en 1997 para Florida y de realizar el último out para San Luis en la victoria de Boston en el 2004, el colombiano llevó a los Gigantes de San Francisco a su primer título en 56 años.

Ahora, su nombre ha quedado incrustado junto a Lou Gehrig, Joe DiMaggio y Yogi Berra --tres mitos-- como los únicos peloteros que han conectado el hit decisivo en dos Series Mundiales.

Su jonrón de tres carreras contra Cliff Lee en la séptima entrada le dio el golpe de gracia a los Rangers de Texas y a sus aficionados, guiando a San Francisco a una victoria 3-1 el lunes en el quinto juego. Su inesperada ofensiva como octavo en el orden al bate le valió ser nombrado Jugador Más Valioso de la Serie Mundial.

"Esto es lo más grande que me ha sucedido en mi carrera y lo estoy disfrutando mucho", dijo Rentería a la AP una hora después de acabado el juego y tras cargar el trofeo de campeón por el terreno del estadio Rangers Ballpark.

Compañeros, empleados y otros cientos de fanáticos de los Gigantes coreaban "¡MVP!, ¡MVP!". Una pequeña bandera de Colombia era paseada. Rentería era el centro de la atención y no pudo contenerse hasta romper en llanto.

¿Y pensar que el nacido en Barranquilla empezó la postemporada sentado en la banca? Cinco juegos para ser precisos.

Pero Rentería tenía una premonición, sabía que tarde o temprano le iba a llegar el momento.

"Me tocó mucho, lo dejé salir porque lo tenía guardado desde hace mucho tiempo", dijo. "Lo digo porque fue un año bastante difícil para estar en medio de esto".

Cuando empezaron los playoffs, Rentería dio a entender que contemplaba el retiro a sus 35 años y tras 15 campañas.

"No sé. Voy a pensarlo y ver qué sucede", expresó mientras los fanáticos le rogaban que no se retirase. "Ahora quiero seguir gozando".

Por lo pronto, puede presumir de una carrera con momentos únicos.

En los cinco juegos de la serie, Rentería bateó para .412 (siete hits en 17 turnos). Disparó dos jonrones, remolcó seis carreras y anotó seis veces.

Apenas disputó 72 partidos esta campaña, en la que salía de una lesión y caía en otra. Acusó molestias en el muslo, codo y la ingle, inclusive al inicio de los playoffs.

El domingo, admitió cándidamente que no fue sino hasta hace una semana y media que empezó a sentirse saludable. Intimó que antes de salir a batear frente el séptimo contra Lee se puso a bromear en la cueva que iba conectar el jonrón.

"Estaba bromeando y la saqué. Me tiró un 'cutter' (recta cortada) adentro. Tardó una eternidad en salir", contó.

"Toda la noche estuve viendo bien la bola. Estaba confiando, esperando un pitcheo para conectar".

Entre los laureles de su trayectoria figuran dos campeonatos de Serie Mundial, el primero con los Marlins de la Florida en 1997 y ahora como el Jugador Más Valioso, cinco selecciones al Juego de Estrellas, dos Guantes de Oro y siete postemporadas.

Fue el campocorto de los Marlins entre 1996-98, y quien conectó el hit decisivo que remolcó a Craig Counsell con la carrera de la victoria en la 11ma entrada del séptimo y decisivo juego del clásico de 1997 para vencer a los Indios de Cleveland y llevarse la Serie Mundial de 1997. El encuentro representó apenas la cuarta ocasión en que el séptimo partido llega a extrainnings.

Eso ocurrió justo cuando tenía 21 años y cumplía su segunda temporada en las mayores.

"Las dos son especiales", replicó cuando la preguntaron si 2010 era mejor que 1997. "Es la misma emoción, la misma sensación. Es como tocar el cielo".

Siete años después, Rentería fue a otro clásico con los Cardenales de San Luis. Su roleta al pitcher fue el último out y los Medias Rojas de Boston completaron una barrida para conquistar su primer campeonato en 86 años.

Rentería conectó sólo tres cuadrangulares e impulsó 22 carreras en una temporada regular plagada de lesiones que envió al campocorto a la lista de inhabilitados en tres ocasiones y lo llevó a considerar abiertamente el retiro.

"Lo que me habían dicho era que era un campocorto lento", comentó el manager de los Rangers Ron Washington. "Lo que he visto estos días es al Rentería jovencito cuando subió".

"Es el premio a su perseverancia", comentó Hensley Muelens, el curazoleño que es el coach de bateo de los Gigantes.

"Un señor profesional, humilde, que siempre ha dado buenos resultados", dijo.

"Nos dijo todo el tiempo que lo íbamos a necesitar y dijo la verdad", añadió. "Todavía tiene para jugar, pero esa decisión sólo la puede tomar él".