SAN FRANCISCO -- Miles de aficionados de los Gigantes de San Francisco ataviados de negro y anaranjado se abrazaron y felicitaron la noche del lunes cuando su club conquistó su primer título de Serie Mundial desde que se mudaron a la costa oeste hace más de medio siglo.


Cuando se registró el último out, miles de aficionados que miraban el juego en una pantalla gigante de televisión en la plaza Centro Cívico de la ciudad brincaron de júbilo mientras el edificio del ayuntamiento resplandecía con luces anaranjadas al fondo.

"Tuve una sonrisa permanente en mi cara", comentó Valerie Nicklas, de Berkeley, quien celebró en otra reunión sobre una larga avenida cerca del AT&T Park de los Gigantes. "Esto hace que valgan la pena todos los años de sufrimiento".

Otros aficionados ondeando banderas y toallas de los Gigantes bailaron en las calles del centro de la ciudad mientras algunos sonaban las bocinas de sus vehículos. Un solitario músico tocaba una melodía en su acordeón mientras varios aficionados se arremolinaban a su alrededor. Un grupo más rodeaba a una banda de tambores que tocaban con cadencia.

El alcalde Gavin Newsom anunció la transmisión en pantalla gigante pública después del triunfo por 4-0 de los Gigantes sobre los Rangers de Texas el domingo.

Con un sol de otoño radiante, cientos de aficionados colocaron mantas y sillas plegables sobre el césped dos horas antes del primer lanzamiento del lunes. Los aficionados rugieron cuando apareció en la pantalla el abridor Tim Lincecum vestido con traje negro llegando al Rangers Ballpark en Arlington, Texas.

La pantalla gigante seguía mostrando repeticiones de las jugadas más importantes del encuentro después de la victoria por 3-1.

Los Gigantes habían obtenido su último título de Serie Mundial en 1954, cuando estaban en Nueva York. Se mudaron al oeste cuatro años después, pero fueron derrotados en Serie Mundial en 1962, 1989 y el 2002.

Esa última derrota ante los Angelinos de Los Angeles estaba fresca en la mente de Jun Lee, pero aún así decidió conducir desde Benicia con su esposa y su hijo de 16 meses.

"Vinimos en el 2002 por lo mismo, y faltando seis outs lo echaron a perder", recordó. "Esto es irreal".

La ciudad agendó rápidamente un desfile de celebración por el centro de San Francisco para las 11 de la mañana del miércoles.