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ST. PETERSBURG, Florida -- Los Rays de Tampa Bay cuentan con Manny Ramírez y Johnny Damon para que les ayuden a mantenerse competitivos en la división más difícil de las Grandes Ligas.

Los jardineros se convirtieron oficialmente el martes en las adquisiciones más recientes de los campeones del Este de la Liga Americana, al firmar contratos de un año con el fin de tapar agujeros en un roster diezmado por la partida de varios jugadores claves, como el toletero dominicano Carlos Peña y Carl Crawford.

"No vamos a salir (al diamante) en este momento sólo para cumplir con un calendario de 162 partidos", dijo el manager Joe Maddon durante una conferencia de prensa que reunió de nuevo a Ramírez y a Damon, compañeros en Boston del 2002 al 2005. Ambos ayudaron a los Medias Rojas a ganar la Serie Mundial del 2004.

"Nuestra meta este año es repetir como ganadores de la división", afirmó Maddon.

El quisqueyano Ramírez recibirá dos millones de dólares por parte de los Rays, que suelen ser muy medidos en sus gastos, bastante por debajo de los 20 millones de dólares que ganó la campaña pasada con los Dodgers de Los Angeles y los Medias Blancas de Chicago.

Damon, quien era agente libre como Ramírez, llegó a un acuerdo por 5,25 millones de dólares que incluye una oportunidad de ganar 750.000 dólares en bonos basados en la asistencia al estadio.

Aunque Damon tiene 37 años y Ramírez cumplirá 39 en mayo, ambos sienten que tienen mucho por contribuir a un equipo que la temporada pasada prosperó gracias a una sólida defensa y un pitcheo de serpentineros jóvenes y efectivos.

"Definitivamente ese equipo puede ganar el Este de la Liga Americana", dijo Damon, que el año pasado recibió ocho millones de dólares con un promedio de bateo de .271, ocho cuadrangulares y 51 carreras producidas para los Tigres de Detroit.

"Lo que realmente me gusta de este equipo es que tienen dos señores alrededor de los cuales a uno le gustaría formar cualquier franquicia", señaló Damon, refiriéndose a David Price y Evan Longoria. "En estos momentos este equipo está preparado para ganar".

Los dos peloteros dijeron que la oportunidad de jugar más cerca de casa --Damon vive en Orlando, ciudad ubicada cerca de allí, y Ramírez reside en Pembroke Pines en el sur de la Florida-- tuvo qué ver en la decisión de unirse a una novena que no ha abandonado las esperanzas de seguir compitiendo con las grandes nóminas de los Yanquis de Nueva York y los Medias Rojas de Boston por la supremacía del Este de la Americana.

Ramírez, que probablemente entrará al diamante como bateador designado la mayor parte del tiempo, dijo que bajó 5,4 kilos (12 libras) en comparación con los 107,5 kilos (237 libras) que pesaba el año pasado, y está ansioso por demostrar que aún puede ser un pelotero productivo.

La carrera del 12 veces integrante del Juego de Estrellas dio un giro inesperado hacia abajo en mayo del 2009 cuando fue suspendido 50 partidos por emplear un fármaco prohibido destinado a estimular la fertilidad de las mujeres. Enfrentó lesiones la temporada pasada, cuando bateó para .298 con nueve vuelacercas y 42 carreras producidas al concluir un contrato por dos años y 45 millones de dólares con los Dodgers.

"Gracias a Dios ya hice mi dinero", respondió Ramírez cuando le preguntaron qué tan motivado estará al sólo ganar dos millones de dólares en el 2011.

"Estoy aquí, como he dicho, porque amo el juego, amo competir. No importa qué tanto dinero gane uno", afirmó el pelotero caribeño, el cual tiene .313 de promedio con el tolete en su carrera. "Si uno ama el juego, no importa. Lo que uno quiere es una oportunidad de demostrarle a la gente que uno aún puede hacerlo. Así, para mí no fue cuestión de dinero; podría haberme ido a otra parte".

Desde que en el otoño pasado aseguraron su segundo título de división en tres años, los Rays canjearon al abridor Matt Garza y al campocorto Jason Bartlett, y perdieron a Crawford, a Peña y a los relevistas dominicanos Rafael Soriano y Joaquín Benoit, así como a Grant Balfour, Dan Wheeler, Randy Choate y Chad Qualls en el mercado de agentes libres.

El club aún tiene trabajo por hacer para reconstruir el bullpen. Pero el añadir a Damon y a Ramírez cubrió la necesidad de un jardinero izquierdo y un bateador de poder.