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COOPERSTOWN, Nueva York - A Pat Gillick se le conoce como un ejecutivo que construyó franquicias y que tuvo éxito dondequiera que trabajó. Por eso será exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown el domingo como el 32do ejecutivo en el pabellón y el primer gerente general desde George Weiss de los Yankees hace 40 años.

Gillick será inmortalizado junto al lanzador Bert Blyleven y el segunda base boricua Roberto Alomar, a quien el gerente general adquirió para los Azulejos de Toronto en 1990 en un cambio que ayudó a la franquicia canadiense a conquistar las Series Mundiales de 1992 y 1993.

Gillick también construyó el equipo campeón de los Filis en el 2008, además de conjuntos que llegaron a playoffs en Baltimore y Seattle. Sus Marineros del 2001 ganaron 116 juegos, empatando con los Cachorros de 1906 por la mayor cantidad de victorias en una temporada regular. Pero es posible que aquel canje del invierno de 1990-91 que realizó haya sido el impulso para llevarlo a Cooperstown: Fred McGriff y el dominicano Tony Fernández a San Diego por Alomar y Joe Carter.

"Ese fue un trato que se concretó rápido", dijo Gillick, quien negoció el canje con el entonces gerente general de los Padres, Joe McIlvaine. "Joe y yo nos conocíamos desde hacía mucho tiempo y teníamos una buena relación. Yo buscaba un bate derecho y estaba interesado en adquirir a Carter. Joe dijo que quería procurar los servicios de McGriff. Había cierta diferencia de edad. Le pregunté si incluiría a Alomar. Él me preguntó, 'Pues, si incluyo a Alomar, ¿incluirías tú a Fernández?'"

McIlvane necesitaba un nuevo torpedero para sustituir a Garry Templeton, quien ya estaba entrando en edad. No tenía dudas en enviar a Carter a Toronto por McGriff, pero sí con Alomar, quien sería el mejor segunda base de su generación. El puertorriqueño entraba a su cuarta temporada de Grandes Ligas y tomando en cuenta la situación económica de los Padres, McIlvaine pensaba que no tendría el dinero para firmarlo cuando llegaba a la agencia libre.

"Traté de que Joe incluyera otro pelotero, un pitcher. Pero no pude convencerlo. Nos pusimos de acuerdo con el dos por dos", relató Gillick.

Ahora Gillick y Alomar serán exaltados al Salón de la Fama el mismo día. Es apropiado, tomando en cuenta que el primero estuvo tratando de procurar los servicios del segundo desde la década de los 80. En ese tiempo Gillick intentó firmar a Alomar en Puerto Rico, pero el ejecutivo de los Padres, Jack McKeon, le ganó la partida y fichó al boricua en 1985, mucho antes de que Puerto Rico fuera incluido en el draft amateur.

Alomar fue firmado por los Padres junto a su hermano, Santos hijo, y su padre Santos, que fue instalado como coach del equipo grande de San Diego.

Más de una década después, Gillick-quien se había ido de Toronto poco antes-firmó a Alomar como agente libre en los Orioles para la temporada de 1996. Con Alomar en la segunda base, Baltimore fue a la Serie de Campeonato de la Liga Americana tanto en 1996 como en 1997. El equipo no ha vuelto a los playoffs desde entonces.

"No sólo fue un gran gerente general, sino también gran persona", dijo Alomar acerca de Gillick. "Quería firmarme (como muchacho), pero ya me había comprometido con los Padres de San Diego. Cinco años después, me adquirió para la organización de Toronto. Esos fueron grandes años en mi carrera. Lo respeto mucho."

En San Diego las cosas se deterioraron. En 1993 los dueños decidieron salir de todos los salarios de importancia. McGriff fue cambiado a los Bravos y Fernández volvió a Toronto, vía los Mets, y jugó junto a Alomar y Carter en el equipo campeón de los Azulejos del 93.

Todo el mundo recuerda el jonrón de oro que conectó Carter en el Juego 6 de la Serie Mundial ese año contra los Filis para asegurar ese título. Pero pocos se acuerdan del cuadrangular clave que dio Alomar ante el también inmortal Dennis Eckersley de los Atléticos en el Juego 4 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana en 1992. Los Azulejos ganarían ese partido en 11 innings y se llevarían la serie en seis partidos.

Alomar, quien bateó .423 con par de cuadrangulares y cinco bases robadas, fue nombrado el Jugador Más Valioso de la serie. Toronto derrotaría a Atlanta en la Serie Mundial de ese año para conquistar la primera corona en la historia del equipo.

A pesar de jugar en siete equipos diferentes, Alomar será el primer jugador en la historia que entra al Salón de la Fama con la gorra de los Azulejos.

"Fue espectacular, tanto en la ofensiva como a la defensa", dijo Gillick sobre Alomar. "No creo que hubiéramos podido ir a la Serie Mundial del 92 si no hubiera dado ese jonrón ante Eckersley como a las 4:30 de la tarde, cuando apenas se veía la bola (con las sombras en el estadio de Oakland).

"Eso fue grande para nosotros. Ciertamente, lo fue también el de Joe en el 93, pero ése frente a Eckersley nos puso ahí."