(AP)

COOPERSTOWN, Nueva York -- Bert Blyleven sabe qué fue lo que le permitió llegar al lugar donde está y a uno nuevo que ocupará: su herencia.

"Soy holandés. Soy testarudo. Creo que fue mi terquedad, mi constancia. Uno saca lo bueno de lo malo", dijo Blyleven, de 60 años y el primer pelotero nacido en Holanda que recibirá el honor máximo en las Grandes Ligas, su asunción al Salón de la Fama. "Llegué muy joven. Me retiré siendo un veterano. Fui uno de sólo tres lanzadores en ganar un juego antes de cumplir 20 años y después de los 40. Sólo amé un deporte en el que sentí que podía competir al nivel máximo".

Blyleven, quien ganó 287 juegos en una carrera que abarcó 22 años en las mayores, ingresará el domingo al recinto de Cooperstown, junto con el puertorriqueño Roberto Alomar y Pat Gillick, el gurú administrativo del béisbol.

"Voy a estar en éxtasis", dijo Blyleven. "Todos tenemos este sueño de niños. No sabemos si llegaremos".

Aunque perdió 250 juegos, Blyleven lanzó 60 blanqueadas (la novena mayor cantidad de la historia) y acumuló 242 juegos completos. Finalizó su carrera en 1992, con 3.701 ponches (la quinta mejor cifra de todos los tiempos). Cumplió además con 685 aperturas (el 11mo lugar de la historia), lanzó 4.969 innings y un tercio (para ser el 14to), tuvo una foja de 3-0 en la serie de campeonato y de 2-1 en la Serie Mundial.

Su permanencia en las mayores fue más larga que la de muchos peloteros.

Nació en 1951 en Zeist, Holanda. Sus padres, Joe y Jenny, se mudaron a Canadá dos años después.

"La meta final de mi padre era llegar a Estados Unidos, pero era muy difícil a comienzos de la década de 1950", dijo Blyleen. "El gobierno canadiense buscaba hombres fuertes para trabajar en las granjas. Holanda entregó 79 dólares a mis padres y nos fuimos a Canadá".

La familia permaneció cuatro años en Canadá antes de mudarse al sur de California, donde se había establecido el tío de Blyleven. Los Blyleven vivieron en Paramount, un suburbio de Los Angeles, y luego se mudaron a Garden Grove, donde cursó el tercer grado.

No pasó mucho tiempo antes de que Joe Blyleven hiciera un montículo de pitcheo en el traspatio de su casa, con lo que sentó las bases para la carrera que ahora llevará a su hijo al recinto de los inmortales del béisbol.

Aunque no lanzó una curva sino hasta que tenía 14 años, Blyleven dominó ese arte mejor que muchos. Y lo hizo gracias a que observaba los juegos y escuchaba al locutor Vin Scully describir la manera en que caía la curva del legendario zurdo Sandy Koufax, de los Dodgers.

"Aprendí también que todo se deriva de mi recta", dijo Blyleven. "La gente habla mucho de mi curva, pero fue el control de mi recta lo que me hizo efectivo. Y aprendí eso al sentarme en un banquillo con Don Drysdale (leyenda de los Dodgers), cuando era muy joven, para aprender a lanzar adentro, lanzando a ambos costados del plato y siendo un perro en el montículo".

Electo por Minnesota en la tercera ronda del reclutamiento amateur de 1969, Blyleven se convirtió en el pitcher más joven en las mayores el 2 de junio de 1970, cuando los Mellizos lo convocaron, luego de cumplir apenas 21 aperturas en las menores.

"En realidad, cuando firmé el contrato no sabía cuán lejos podía llegar", dijo Blyleven. "Sabía que iba a ser un camino largo".

Ese largo camino incluyó escalas con los Rangers de Texas, los Piratas de Pittsburgh, los Indios de Cleveland y los Angelinos de Los Angeles. Blyleven llegó una segunda vez a los Mellizos, a partir de 1985, y dos años después formó un dúo temible en la parte alta de la rotación con el zurdo Frank Viola. El equipo cosechó 85 victorias y un título de la Serie Mundial, el segundo para Blyleven, quien se coronó también en 1979 con los Piratas.