(Getty)

SAN LUIS - El libro y ahora la película "Moneyball", sobre los métodos e innovaciones del gerente general Billy Beane en los Atléticos al final de los años 90 y principio de la década pasada, han generado mucho interés entre los seguidores del béisbol de Grandes Ligas.

Lo logrado en Oakland en esa época-cinco clasificaciones entre el 2000 y el 2006 con un presupuesto bien limitado-ha sido analizado y debatido a raíz del libro de Michael Lewis y el film en que Brad Pitt protagoniza a Beane.

El éxito del equipo californiano se debió a muchos factores, pero el elemento más revolucionario fue el uso de números y estadísticas para evaluar y proyectar el rendimiento potencial de un pelotero, por encima de métodos más tradicionales usados por los ejecutivos y escuchas de la "vieja escuela".

El manager de los Cardenales, Tony La Russa-quien lleva exactamente 50 años en el béisbol profesional-vio la película la noche libre del miércoles y comentó sobre el conflicto entre las filosofías de antes y las de ahora.

"Ha sido difícil porque muchos han perdido sus trabajos", dijo La Russa. "Los cuerpos de escuchas han sido reducidos. Eso es difícil".

Los que abogan por ver a los peloteros en persona para evaluarlos afirman que si bien es importante el análisis de los números, también es verdad que siempre hay un "elemento humano" que tiene que tomarse en cuenta.

"Creo que las estadísticas y esas herramientas son de ayuda cuando te preparas", dijo La Russa, ganador de 2,728 juegos y dos anillos de campeón como manager de Grandes Ligas. "Pero en gran medida eliminan el elemento humano, lo cual es una gran parte de cada día que juegas. Los números son un punto de partida, y luego ves lo que se siente de un pelotero".

Definitivamente, La Russa es de los que valoran el trabajo de los escuchas que toman el paso extra de ver en persona las cualidades "intangibles" de un jugador.

"Mi opinión es que mucha gente-no sólo fans, sino dueños de equipos-- le dieron (a Moneyball y su filosofía) demasiado crédito en cuanto a cómo se busca talento, cómo se desarrolla (a los peloteros) y luego cómo terminan jugando en Grandes Ligas.

"Es una buena herramienta, pero no es más que eso", continuó. "Ni siquiera es tan importante como la característica humana que hay que tener en cuenta cuando juegas este deporte".