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SAN LUIS - Hubo una palabra en boca de todos aquí en el Busch Stadium, desde los fanáticos hasta los managers y los jugadores del Juego 6 de la Serie Mundial: "Increíble".

Es una palabra que sufre de un sobreuso en nuestra sociedad, pero lo que vimos el jueves entre los Cardenales y los Rangers fue simple y llanamente increíble.

No hay otra forma de describir un partido en que Texas estuvo a ley de un strike de coronarse campeón no una vez, sino dos veces, y cayó víctima de los batazos oportunos de San Luis para dejarse empatar. No hay otra forma de calificar la montaña rusa de emociones de un juego que parecía destinado a ser el mejor momento de la franquicia de los Rangers, que trataban de ganar el primer título de su historia, pero que al final fue una victoria de los locales que dejaron en el terreno a los texanos ante 47,325 aficionados. Y no hay otra forma de apreciar lo que fue uno de los partidos más emocionantes en la historia del Clásico de Otoño-también marcado por muchos errores y corredores dejados en circulación-que alargó un día más esta postemporada mágica del 2011.

"Lo que pasó hoy, creo que tenías que estar aquí para creerlo", dijo el manager de los Cardenales, Tony La Russa. "Nunca dejamos de esforzarnos. Suena cursi, pero la realidad es que nunca dejamos de esforzarnos. El dugout estuvo encendido aun cuando estábamos abajo, y a veces funciona eso."

Nadie pudo haberse imaginado lo que ocurrió el jueves en el sexto choque. Con dos outs, dos strikes en su cuenta y dos corredores a bordo en el noveno episodio, David Freese le conectó triple empujador de dos carreras para empatar el juego al cerrador dominicano de los Rangers, Neftalí Féliz, quien había concedido una sola anotación en esta postemporada.

Luego de un jonrón de dos carreras de Josh Hamilton en la primera parte de la décima entrada, San Luis otra vez estuvo a ley de un strike de ser eliminado. Pero Lance Berkman conectó sencillo productor de dos carreras para volver a empatar las acciones.

Y por supuesto, en el cierre del undécimo inning, Freese-oriundo del área de San Luis-le conectó cuadrangular de oro al relevista Mark Lowe para desatar una explosión de alegría y locura en el Busch Stadium.

"Cuando eres niño ves pasar ese tipo de cosas", dijo Freese. "Pero he dicho muchas veces, no sería tan dulce ser parte de este regreso si no estuviera conmigo este grupo de muchachos. Esto es buenísimo, ver a este grupo hacer este tipo de cosas."

Ningún equipo en las 106 Series Mundiales anteriores había reaccionado para empatar en la novena entrada y en extrainnings en un mismo partido.

"Esto es increíble", dijo el primera base dominicano de San Luis, Albert Pujols, quien inició la reacción del noveno episodio de los Cardenales con un doble frente a Féliz. "Esto es mejor que los tres jonrones que di el otro día (en el Juego 3). Si no les digo que fue el mejor partido en que he jugado, estoy mintiendo.

"Por eso es que se juegan los 27 outs, porque cualquier cosa puede pasar."

Ese fue el consenso en el clubhouse de los Cardenales, que afirmaron uno por uno que jamás habían participado en un encuentro tan emocionante como éste.

"Nunca en mi vida", dijo el relevista quisqueyano Octavio Dotel, quien permitió un hit empujador en un 0.1 inning el jueves. "Nunca nos rendimos. Es difícil ver algo así. Estamos muy emocionados y muy contentos."

Agregó Allen Craig, quien dio jonrón solitario en la octava entrada para acercar a San Luis 5-7 en el marcador. "¿Quién pudo haber pronosticado esto? Esto es como un cuento de hadas. Nunca había sido parte de algo semejante. No pudiste haber escrito un mejor guión."

Desde finales de agosto, cuando empezaron su inesperado ascenso en el comodín de la Liga Nacional que resultó en una clasificación en el último día de la temporada y victorias sorpresivas sobre Filadelfia y Milwaukee en los playoffs, los Cardenales han repetido el lema de nunca darse por vendidos. La victoria del jueves fue un ejemplo perfecto de ello.

"No nos hemos rendido en dos o tres meses", dijo el receptor boricua de San Luis, Yadier Molina. "Tenemos un grupo de 25 muchachos que nunca dice que no."

Pujols, en medio de lo que podrían ser sus últimos juegos con los Cardenales, también destacó la gran resistencia de este equipo.

"Eso demuestra lo especial que es este club", dijo el quisqueyano. "Nunca nos descartamos. Una cosa que hemos hecho es batallar y darle lo mejor de nosotros y esperar conseguir la victoria al final."

Por más espectacular que haya sido el partido y la victoria de San Luis para empatar el Clásico de Otoño a tres victorias por bando, los Cardenales saben que no tienen mucho tiempo para disfrutar el triunfo, sino que tienen que prepararse para el Juego 7 de vida o muerte para ambos equipos el viernes.

"Estamos bien emocionados ahora, pero tenemos que dejar todo en el terreno para 27 outs más", expresó Pujols.