(AP)

Ser el arquitecto de un club de las Grandes Ligas debe ser un puesto muy codiciado.

¿Con los Orioles de Baltimore? No tanto. Cuando el dueño Peter Angelos abrió la plaza con el título de vicepresidente ejecutivo de operaciones, se encontró con abundante desinterés y varios desplantes.

Parecía que nadie quería saber del puesto de gerente: tres candidatos declinaron tras ser entrevistados y otros tres ni se inmutaron al ser cortejados.

Se entiende. Después de todo, los Orioles llevan 14 campañas consecutivas con récord negativo y seis en fila con al menos 90 reveses.

También intimida el tener que lidiar con Angelos, un dueño con reputación de meter mucho las narices en los movimientos de personal. Y qué decir de la recia personalidad del manager Buck Showalter.

Tras muchas vueltas, al final se encontró a alguien. Ese fue Dan Duquette, alguien que desde 2002 había estado sin trabajar en la rama ejecutiva de una franquicia, cuando fue gerente de los Medias Rojas de Boston.

Showalter inicia su segunda temporada completa como piloto y su reto es encontrar la fórmula para sacar del pozo a un club condenado a fajarse en la ultra competitiva división Este de la Liga Americana, siempre bajo el yugo de Boston, los Yanquis de Nueva York y en años recientes los Rays de Tampa Bay.

Para comenzar, los Orioles cuentan con más presupuesto que los otros dos oponentes, Toronto y Tampa Bay.

Cuando asumió el puesto en la parte final de la campaña de 2010, Showalter logró que los Orioles terminasen con foja de 34-23, así que hubo cierto fervor para revertir la espiral negativa en 2011.

Pero volvieron a ser los mismos de siempre.

La rotación fue un desastre. El experimento con Vladimir Guerrero como bateador designado no funcionó. Brian Roberts apenas vio acción en 39 juegos al seguir sufriendo de los efectos de una conmoción cerebral.

Baltimore salvó el honor al asumir el papel de villano en septiembre, con marca de 15-13, encargándose de vencer a Boston en el último día de la temporada regular para hundir el empujón definitivo en el desplome de los Medias Rojas.

Ahora Showalter prefiere mantener un perfil discreto.

"Este año, no quiero generar muchas expectativas, pero me gusta la actitud que tenemos. Es algo que quedó de la forma como cerramos el pasado septiembre", dijo Showalter. "Pero lo más importante es que se puede palpar que tenemos una actitud para competir".

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TODO DEPENDE DEL PITCHEO
La efectividad de sus pitchers abridores en 2011 fue la peor en las mayores: 5.39. Más de media carrera que el siguiente.

Fueron el segundo equipo que más abridores empleó, sólo detrás de los Rockies. Llevan tres coaches de pitcheo en igual número de temporadas.

Si los Orioles quieren repuntar, todo dependerá de que el trío de jóvenes lanzadores conformado por Brian Matusz, Zach Britton y Jake Arrieta dé un salto de calidad.

Matusz era la gran esperanza de que finalmente habían encontrado un as al cerrar con 6-0 y 1.57 de efectividad en sus últimas ocho aperturas de 2010. Pero decepcionó totalmente en 2011 con su balance 1-8 y 10.69 de efectividad, la peor cifra para un pitcher con por lo menos 10 aperturas en una campaña.

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LA FORMULA ASIATICA
En busca de más opciones en el pitcheo abridor, Duquette se fue de compras por Asia, adquiriendo a un par de zurdos, el taiwanés Wei-yin Chen y el japonés Tsuyoshi Wada. La inversión costó unos 19 millones de dólares entre los dos.

Chen es el que más promete. Tiene 26 años, cinco más joven que Wada. Lanzó en las últimas cuatro campañas en Japón, con marca de 36-30 y 2.48 de efectividad.

"Sabe donde está la meta, sabe que tiene su puesto asegurado en el equipo", dijo Showalter sobre Chen.

Los derechos Tommy Hunter y Jason Hammel son las otras opciones.

También está la interrogante sobre su cerrador. Después de malograr siete rescates, Showalter sacó a Kevin Gregg y se inclinó por Jim Johnson, quien respondió convirtiendo sus siete oportunidades de salvamento en septiembre.

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EL LADO POSITIVO
Si hay algo en lo que los Orioles no están mal es en su ofensiva. El tercera base Mark Reynolds (37), el campocorto J.J. Hardy (30), el jardinero central Adam Jones (25) y el receptor Matt Wieters (22) sacudieron por lo menos 20 jonrones el año pasado.

Wieters duplicó su total de jonrones y además ganó su primer Guante de Oro.

También se entusiasman con el futuro de dos prospectos de 19 años: el torpedero Manny Machado y el lanzador Dylan Bundy. Machado ha sido comparado con Alex Rodríguez, y no sólo por el mero hecho de haber nacido en Estados Unidos de padres dominicanos.

Roberts, quien estuvo fuera de acción desde mediados de mayo pasado, parece recuperado para retomar su puesto en la intermedia y como primero al bate. Si sus problemas persisten, Robert Andino tomaría el lugar.

Nolan Reimold en el izquierdo y Nick Markakis en el derecho acompañarán a Jones en los jardines, mientras que Chris Davis se mantiene en la inicial. El dominicano Wilson Betemit se perfila para tomar los turnos de designado.

La verdad es esta: es muy pero muy difícil ver a los Orioles ascender en su división, pero de momento lo más realista es evitar una 15ta campaña seguida con más derrotas que victorias.