Buenas noticias, fanáticos de los Dodgers de Los Angeles. Su suplicio está a punto de terminar.

Falta alrededor de un mes para que se complete la venta de los Dodgers que le quitará el control de la histórica franquicia a Frank McCourt, quien convirtió al equipo en un hazmerreír al airearse en público los trapos sucios de su divorcio.

La fecha clave es el 30 de abril, cuando la venta debe cerrarse. También ese es el día en el que McCourt deberá finiquitar el pago de 131 millones de dólares dentro del acuerdo de divorcio con su ex esposa, Jamie.

Hay siete grupos interesados en convertirse en los nuevos dueños, entre ellos uno que incluye a Magic Johnson, y éstos deben presentar sus propuestas antes del 1 de abril.

Se trata de un proceso inusual, en el que las Grandes Ligas examina a los candidatos y McCourt será el encargado de seleccionar el ganador. El precio por comprar a los Dodgers debe superar los 1.000 millones de dólares.

Mientras más rápido se cumpla con el trámite, mejor para el equipo al sacarse de encima el drama de la pareja McCourt.

Pero tener nuevos dueños también implica que van a traer gente de su confianza, lo que supondría el fin de la era de Ned Colletti como su gerente general.

Los jugadores de los Dodgers parecen estar acostumbrados a lidiar con el caos.

"Otra vez está fuera de nuestro control", dijo Clayton Kershaw, el ganador del Cy Young de la Liga Nacional. "Es algo que te da alivio porque al fin será definido, pero al mismo tiempo vamos a seguir hablando del asunto ahora, el 1 de abril y luego el 30 de abril. Ya después podrá ser un tema cerrado".

Los Dodgers quieren ocuparse en el terreno de juego de otros aspectos, el principal de ellos reinvindicarse tras un par de decepcionantes campañas, luego que en 2009 ganaron el banderín del Oeste de la Nacional y cayeron en la serie de campeonato del circuito.

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UN CY YOUNG Y UN MVP, PERO TERCEROS
Pese a los conflictos en la esfera ejecutiva, Los Angeles se las arregló para tener una marca positiva de 82-79 y terminar en el tercer puesto en la división en el primer año de Don Mattingly como su manager.

En una división cada vez más reñida, con Arizona y San Francisco como los dos grandes, Mattingly puede apoyarse en las dos grandes luminarias del equipo.

Uno es Kershaw, triunfador en 21 juegos, más una efectividad de 2.28 y 248 ponches, para completar la triple corona. El otro es el jardinero central Matt Kemp, quien quedó segundo en la votación del jugador más valioso por detrás de Ryan Braun de Milwaukee.

Kemp fue el líder de la liga en jonrones (39) e impulsadas (126), quedando tercero en bateo (.324). También se robó 40 bases.

Ambos renovaron sus contratos durante el invierno.

Kershaw lo hizo por dos años y 19 millones. El de Kemp fue de mayor impacto al recibir una ampliación de ocho años por 160 millones, el séptimo pacto más jugoso en la historia del deporte y el más rico en la historia de los Dodgers.

"Tuvimos al mejor pitcher y al mejor jugador el año pasado y quedamos terceros", dijo Mattingly.

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¿Y LOS OTROS COLEGAS?
Aún cuando Kershaw y Kemp repitan el magnífico nivel de 2011, se precisa que sus compañeros también aporten a la causa. De gente como:

--Andre Ethier. Si el jardinero derecho está sano, entonces Kemp no tendrá que cargarse exclusivamente del ataque del equipo. Ethier se operó la rodilla izquierda al final de la pasada campaña y parece listo. Después de batear para .311 en la primera mitad, aflojó en la segunda y acabó con .292, además de igualar su cantidad más baja de jonrones (11). Podrá declararse agente libre al término de la campaña, así que estará motivado para tener un gran año.

--Juan Uribe. El tercera base se operó en septiembre de una hernia y la impresión en esta pretemporada es que luce mejor físicamente. Tiene que demostrar que los Dodgers no se equivocaron con darle un contrato de 21 millones por tres años. Apenas jugó en 77 partidos y comenzó la campaña en la lista de lesionados por una dolencia en la cadera. Sus números fueron los peores de su carrera: .204 de promedio, cuatro jonrones y 28 impulsadas.

--James Loney. Un primera base con limitado poder. Su máximo total de jonrones en una campaña fue 15 en 2007. Es inconsistente. Su slugging de la primera mitad el año fue de .342 pero en la segunda lo hizo para .534. Y su cifra de impulsadas cayó a 65, luego de promediar 89 en los tres años anteriores.

Hay nuevo torpedero y primer bate. Se trata de Dee Gordon, el hijo del ex relevista Tom "Flash" Gordon. El año pasado se robó 24 bases en 56 turnos, y siete veces fue atrapado en el intento. Si se hiciera un cálculo a 162 juegos, pues la cuenta saldría en 69 robos. Gordon tiene que mejorar su porcentaje de embasado, apenas de .325.

El venezolano Juan Rivera, tras llegar en un canje en julio pasado, sirvió para darle estabilidad al puesto de jardinero izquierdo. El resto de la defensa se completan con un par de jugadores con el apellido Ellis: Mark como intermedista y A.J. de receptor.

Después de Kershaw, la rotación incluye a Chad Billingsley, Ted Lilly, Aaron Harang y Chris Capuano. Harang (Padres) y Capuano (Mets) proceden de equipos cuyos estadios ayudan a los pitchers. Esta es una rotación con tres zurdos, Kershaw, Lilly y Capuano.

El mexicano Javy Guerra fue designado como nuevo cerrador y Kenley Jansen será el preparador. En su año de novato, debutando en mayo, Guerra logró 21 rescates en 23 oportunidades y 2.31 de efectiviad.

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LOS REYES DE LOS ANGELES
Ahora que los vecinos Angelinos estremecieron el mercado de invierno con las adquisiciones de Albert Pujols (254 millones por 10 años) y el pitcher C.J. Wilson (77,5 millones por cinco años), algunas voces intimaron la posibilidad que los Dodgers ya no son los mandamases en cuanto a preferencias en Los Angeles.

Pero Mattingly quiso enfatizar que eso no es así y recordó su experiencia en Nueva York, ciudad con dos equipos.

"Es como los Mets y Yanquis. No importa lo que hagan los Mets, iban a tener sus buenos años, pero los Yanquis nunca dejan de ser 'el equipo'", dijo Mattingly. "Y no es por querer hablar mal de los Dodgers".

Y por algo el eslogan publicitario de los Dodgers trata de evocar su historia al emplear la frase "tradición".