(AP)

Sin Adrián González, los Padres de San Diego sufrieron demasiado para anotar carreras en 2011. El magro total de 593 representó la primera vez desde 1988 que fabricaron menos de 600.

Para resolver el atasco ofensivo, los Padres han traído a un jugador que como González creció en la ciudad. Se trata del jardinero izquierdo Carlos Quentín.

Llega a San Diego procedente de los Medias Blancas de Chicago, tras un canje por un par de lanzadores de ligas menores.

Dos veces seleccionado al Juego de Estrellas, incluyendo el año pasado, Quentín promedió 27 jonrones y 80 impulsadas en sus cuatro campañas previas con Chicago.

Tendrá que aprender a acostumbrarse a sacudir el madero en el Petco Field, estadio cuyas dimensiones se devoran los elevados de los bateadores de poder.

Pero su adición en todo caso debe servir para hacerle la vida menos estresante al manager Bud Black, quien el año pasado tuvo que emplear 140 alineaciones diferentes mientras su equipo perdía 91 juegos.

Los Padres fueron el conjunto con menos jonrones en las mayores (91), el del peor promedio ofensivo colectivo de la Liga Nacional (.237) y el segundo en más ponches recibidos de las mayores (1.320).

El plan de Black es poner a Quentín como cuarto en el orden ofensivo. "Es un alivio poder tener a alguien, que por su trayectoria ya sabes que está para ponerlo en un determinado lugar", dijo Black.

La realidad es que los Padres no asoman como candidatos a pelear por el título de la división Oeste, como lo hicieron en 2010 al ser eliminados en el último día de la temporada regular. Pero prometen ser más competitivos en 2012 y darle sustos a los actuales campeones Diamondbacks de Arizona y a los Gigantes de San Francisco.

"Todos pueden percebir que somos un equipo con un techo que alcanzar. Creo que todos estamos entusiastas de que estamos encaminados para alcanzar ese potencial", dijo Quentín.

Aparte de Quentín, los Padres incorporaron a Yonder Alonso, un cotizado prospecto de primera base que obtuvieron en una transacción con los Rojos de Cincinnati a cambio del abridor Mat Latos.

Desprenderse de un pitcher como Latos, joven y prometedor, no parece ser una buena idea, pero el nuevo gerente Josh Byrnes hizo un negocio que a la larga podría ser redondo al adquirir además al abridor dominicano Edinson Vólquez y dos prospectos, el receptor cubano Yasmani Grandal y el relevista Brad Boxberger.

Aunque su carrera se ha visto trastocada por una suspensión de 50 juegos por dopaje, además de pasar por el quirófano para una operación Tommy John en el codo, no hay que olvidar que Vólquez fue a un Juego de Estrellas en 2008, y fue el abridor del primer partido de la serie de división de la Nacional en 2010.

La mudanza a San Diego puede caerle de perlas al lanzar en un espacioso estadio.

Byrnes estuvo muy activo con diversos movimientos.

--Para reemplazar al estelar cerrador Heath Bell, quien firmó como agente libre con los Marlins, se contrató a Huston Street.

--Con Alonso a bordo, tuvieron que buscarle otro destino al también inicialista Anthony Rizzo, transfiriéndolo a los Cachorros de Chicago por el relevista Andrew Cashner.

--También le renovaron el contrato al jardinero central Cameron Maybin por cinco años y 25 millones de dólares. No fue hasta su quinta campaña en la que Maybin logró destapar su potencial al terminar con 40 robos y 82 anotadas.

El resto de la alineación no tiene nombres de campanillas, sino más bien jugadores secundarios que deben ayudar lo suficiente, como el tercera base Chase Headley, el receptor Nick Hundley y el jardinero derecho Will Venable. No hay un titular fijo en la intermedia, con los veteranos Orlando Hudson y Jason Bartlett alternándose.

La rotación contará, además de Vólquez, con Tim Stauffer y los zurdos Clayton Richard y Cory Luebke. Hay un quinto puesto que saldría entre Dustin Moseley, Anthony Bass o Micah Owings.

Stauffer ha sido señalado para abrir en el juego inaugural tras una campaña con marca de 9-12 y 3.73 de efectividad y un récord personal de 31 aperturas. Richard tiene la capacidad y antecedentes (14-9, 3.75 de efectividad en 2010) para repuntar tras someterse a una operación en el hombro en julio. De Luebke (6-10 y 154 ponches en casi 140 innings en su primera oportunidad como abridor) se dice que puede convertirse en un futuro as.

El bullpen es muy diferente. Bell y Mike Adams integraban un seguro dúo para cerrar los juegos. Street y Cashner ahora son los encargados de lanzar las últimas dos entradas, con la ayuda de Luke Gregerson, Joe Thatcher y el colombiano Ernesto Frieri.

"Estoy realmente entusiasmado con lo que tenemos", dijo Byrnes. "Claro que hay dudas, pero estamos mejores. Creo que estamos en una división impredecible. Aunque hay cosas que nos inquietan, también estamos optimistas".