CINCINNATI -- Después de dos meses de pleno dominio en el montículo, dos juegos han hecho que el relevista cubano de los Rojos, Aroldis Chapman, se sienta como la mayoría de sus colegas.

Las estadísticas de Chapman en sus últimas dos presentaciones -- una contra los Piratas y otra ante los Tigres -- no son tan alentadoras.

En dos entradas, el zurdo ha sufrido dos derrotas, ha concedido dos carreras limpias y ha permitido que dos carreras heredadas anotaran. Además, ha permitido cuatro imparables, ha otorgado una base por bolas, ha recetado tres ponches y ha realizado un lanzamiento descontrolado que resultó en una carrera decisiva.

"En ocasiones eso sucede. No importa lo bueno que eres", manifestó el dirigente de los Rojos, Dusty Baker. "Nos acostumbró a su excelente desempeño. Regresará a su gran nivel pronto".

No sería justo decir que los primeros resultados de Chapman fueron demasiado buenos para creerse, porque claramente los consiguió con un firme ritmo y estilo de lanzar, junto a su devastadora velocidad por encima de las 90 millas por hora.

Hasta la semana pasada, Chapman había comenzado la temporada con 24 salidas sin permitir una sola carrera, un récord del club. Sus 29 episodios en blanco para arrancar la campaña fueron la mayor cantidad en las Grandes Ligas. Solamente había permitido siete imparables y ninguno de sus nueve corredores heredados anotaron.

"Es humano. No es un robot que salga a ponchar a todos", declaró el receptor de Cincinnati, Devin Mesoraco. "Pasará por buenos y malos momentos, como los demás. Para él, la clave es solamente irse arriba en el conteo, lanzar strikes de calidad y partir de ahí. Así podrá conseguir el strike uno".

La semana pasada en Pittsburgh, Chapman registró su sexto rescate al retirar a los tres bateadores con nueve lanzamientos, ponchando a dos. Casey McGehee solamente vio tres pitcheos, primero abanicando ante un lanzamiento de 98 millas por hora y luego observando un par de strikes de 100 millas por hora.

"Como bateador, no puedes darle mucho crédito", McGehee dijo al día siguiente. "Te dará un lanzamiento para batear. En el último juego, el primer pitcheo posiblemente haya sido el que tenía para batear. Después hizo dos buenos lanzamientos para retirarme. No puedes pensar que te tirará por las esquinas. Debes seguir con el mismo plan. Cuando cometa un error, debes aprovecharlo".

Sus compañeros de los Piratas siguieron ese consejo en la 10ma entrada del último juego de la serie contra los Rojos. Clint Barmes, quien tiene promedio de .191, le conectó una recta de 91 millas por hora que resultó en un doble. Mike McKenry luego le pegó a una recta de 99 millas por hora para impulsar una carrera y darle fin a la racha de Chapman sin permitir carreras.

El domingo contra Detroit, Chapman entró en la octava entrada para proteger una ventaja de tres carreras con dos corredores en base. En busca de un salvado de seis outs, permitió un sencillo del primer bateador Brennan Boesch. Luego Chapman golpeó a Matt Young con un lanzamiento de 100 millas por hora y permitió un doblete de dos carreras de Austin Jackson. Los Tigres tomaron la ventaja con un lanzamiento descontrolado ante el venezolano Miguel Cabrera.

"Tienes a muchacho que puede lanzar la pelota a 105 millas por hora, y lo vencimos -- eso es maravilloso", indicó el dirigente de los Tigres, Jim Leyland.

Pese a sus dos malas presentaciones, Chapman todavía tiene un excelente promedio de carreras limpias de 0.87 con un récord de 4-2 en 26 juegos. Ha concedido 10 pasaportes y ha ponchado a 55 bateadores en solamente 31 capítulos, con al menos un ponche en cada una de sus juegos.

"No cambia para nada lo que opinamos de él", dijo el jardinero de Cincinnati, Chris Heisey. "Así es el béisbol, y todos los lanzadores permiten carreras de vez en cuando. Todavía me siento bastante optimista cuando él se sube al montículo. Siempre y cuando llegue tirando strikes, tendrá bastante éxito".

El hecho de que Chapman esté trabajando como relevista, incluso como taponero de los Rojos, se debe a que el plan original y el Plan B no salieron como se esperaba. Mientras el serpentinero de 24 años competía por un puesto en la rotación durante los Entrentamientos de Primavera, el recién adquirido cerrador Ryan Madson sufrió una lesión en el brazo que lo obligó a perderse toda la temporada. El preparador de mesa Nick Masset sufrió una dolencia en el hombro y el zurdo Bill Bray estuvo fuera de acción por una molestia en la ingle.

Chapman fue el mejor abridor de los Rojos durante la pretemporada, pero su repertorio lo hizo también el mejor relevista. El cubano recibió la responsabilidad de la octava entrada luego de que Sean Marshall fuera ascendido de preparador a cerrador. A mediados de mayo, Marshall tuvo problemas en el noveno episodio mientras que Chapman lucía invencible al apuntarse dos de sus victorias con un par de presentaciones cruciales de dos innings.

El 20 de mayo en Nueva York, Baker cambió a Chapman al puesto de taponero. Antes del domingo, el zurdo tuvo seis rescates en igual número de oportunidades.

Como cualquier deportista especializado, los cerradores también pueden tener malas actuaciones con el juego de por medio.

Puede ser que las últimas dos presentaciones de Chapman hayan sido un balde de agua fría para los aficionados de los Rojos, pero era inevitable -- incluso para un zurdo que lanza a 100 millas por hora.

"Obviamente, la novena entrada puede ser un momento lleno de nervios cuando te lo juegas todo", dijo el guardabosque de Cincinnati, Drew Stubbs. "Es un alivio contar con un muchacho que entra y domina para retirar bateadores. Todos somos humanos y obviamente, permitirá carreras. Teniendo en cuenta los otros cerradores que hemos visto en el equipo, es bueno ver que todos los bateadores pueden ser retirados en orden".