Fue una noche poco memorable para los Canó en el Kauffman Stadium.

Luego de llegar de madrugada a Kansas City al jugar por los Yankees en el partido dominical de la noche en Boston, Robinson Canó sufrió la ira de la fanaticada local. Resulta que los seguidores de los Reales estuvieron bien incómodos con el dominicano, quien como capitán del equipo de la Liga Americana no eligió a Billy Butler-toletero de Kansas City-para participar en el Festival de Jonrones.

"Espero que entiendan que fue una decisión bien difícil para mí", dijo Canó antes del evento.

Las cosas se pusieron bien difíciles desde el principio. En su entrevista previa al certamen ante todo el público del estadio, Canó fue abucheado de una manera contundente por la gran mayoría de los espectadores. El quisqueyano trató de asimilar la situación con gracia, saludando a los fans con una sonrisa.

Pero no había caso.

Siguieron los abucheos. Con cada pitcheo que el padre de Robinson, José, le lanzaba, no salían los batazos del parque. Y con cada intento fallido, los fanáticos cambiaban sus boos a aplausos bien fuertes.

"No puedo creer que tengo tantos fans en K.C.", escribió Canó en su cuenta de Twitter. "Bueno, uno no puede ganarlos todos."

Los resultados de Canó en la pizarra fueron para el olvido. No dio un solo jonrón, convirtiéndose en el primer participante en irse en blanco en la primera ronda desde Brandon Inge en el 2009. Y eso fue un año después de combinarse con su padre para conectar 32 bambinazos y ganar el Festival del 2011 en el Chase Field de Phoenix.

Lo más jocoso del suceso fue cuando CC Sabathia y Curtis Granderson, compañeros de Canó en los Yankees, fueron hasta el montículo a hablar con José a "animarlo", como si fueran coaches de pitcheo.

Pero ni modo. Para Robinson y José, simple y llanamente no fue su momento.