ATLANTA - Las aventuras inesperadas de Luis Alfonso Cruz continuaron el sábado y el domingo, cuando dio cuadrangular en cada uno de los últimos dos partidos de los Dodgers en Atlanta, ambos triunfos del equipo azul.

"Inesperado" es la palabra clave cuando se trata del mexicano Cruz, quien empezó el 2012 donde había iniciado 11 de sus 12 temporadas como profesional: en liga menor. Ahora es una sensación en los Dodgers, prácticamente adueñándose de la tercera base ante la lesión de Jerry Hairston Jr. y el bajo rendimiento del dominicano Juan Uribe.

"El Cochito", de 28 años-hijo de Luis Alfonso Cruz padre, (El Cochi), jugador de muchos años de la Liga Mexicana del Pacífico y la Liga Mexicana de Béisbol-ha dicho que sus éxitos de esta temporada a nivel de Grandes Ligas en Los Angeles no alterarán sus planes del invierno y que sí tiene previsto jugar con los Tomateros de Culiacán en el 2012-13.

Aquí los Dodgers son su sexta organización en el béisbol profesional. Empezó su carrera en Estados Unidos con los Medias Rojas y, a nivel de novatos, fue compañero del dominicano Hanley Ramírez, con quien se encuentra de vuelta en los azules.

En Grandes Ligas, además de los Dodgers, ha tenido breves estadías con los Piratas y los Cerveceros. Dividió el año pasado entre Triple-A de los Rangers y Diablos Rojos del México en la LMB, antes de firmar un pacto de liga menor con los Dodgers en noviembre.

La gerencia de Los Angeles no sabía exactamente qué tenían con Cruz, porque el mexicano no fue subido hasta el 3 de julio, después de los ascensos de Alex Castellanos, el boricua Iván de Jesús Jr. y el dominicano Elián Herrera. Hasta ahora Cruz batea .286 con cuatro jonrones y 25 empujadas en 38 partidos. Su proporción de impulsadas por cada turno lo coloca tercero en el club en ese sentido, sólo superado por Ramírez y Matt Kemp.

Cruz atribuye su buen bate en la Gran Carpa a un cuadre exageradamente abierto en la caja de bateo y el levantar el pie izquierdo, etiqueta de su padre en el béisbol mexicano.

"San Diego me obligó a dejar eso, lo mismo que Pittsburgh", relató el sonorense. "Me hicieron separar las piernas y usar mis manos como un bateador de más contacto y menos fuerza.

"Pero tuve un mal año en el 2009 y decidí que tenía que cambiar algo", continuó. "Fui a mi casa y me dijo papá, 'Eres un muchacho grande. Puedes darle a los canales. Debes volver a la patadita'".

El estilo poco ortodoxo de Cruz empieza con el cuadre abierto. Mientras se acerca la bola, mueve el pie izquierdo hacia al plato y la levanta como mecanismo de timing para comenzar su swing.

"La primera vez que estuve en Grandes Ligas, cuando tenía 24 y 25 años, a veces entraba en pánico", manifestó. "Ahora me siento con más experiencia y simplemente juego."