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MIAMI - Volver a coronarse campeón de bateo de la Liga Nacional quizás no sea algo realista para José Reyes, pero su meta personal sí podría estar a su alcance.

"Aún queda un mes de béisbol por jugarse", dijo el campocorto dominicano de los Marlins. "Tengo una meta en mente: terminar con promedio de .300. Menos de eso sería inadmisible".

Tras un lento comienzo de la temporada, los estándares siguen siendo altos para Reyes.

El quisqueyano tiene bastante trabajo por delante, ya que está bateando .283 en estos momentos. Pero tomando en cuenta que tuvo promedio de .220 en el mes de abril y que estaba en .264 cuando llegó el receso del Juego de Estrellas, el torpedero de 29 años de edad ha elevado su juego poco a poco.

De hecho, desde el Clásico de Media Temporada, Reyes ha sido uno de los bateadores más encendidos de la L.N. Lleva promedio de .319 en la segunda mitad y ha conectado 58 hits en ese trecho.

El Reyes de antaño está comenzando a dar la cara por los Marlins.

"Al principio, a lo mejor traté de hacer demasiado en lugar de acomodarme y jugar como acostumbro", dijo Reyes. "Eso pasa en el béisbol. Pero no creo que haya sido porque estaba en un nuevo equipo, porque el béisbol sigue siendo el mismo. Uno tiene dificultades, sin importar la situación".

Se entiende que Reyes tratara de hacer más de la cuenta a principios de la temporada. El campocorto se dejó llevar por la atención que recibió el club de Miami de cara a la campaña.

Con su nuevo estadio, a los Marlins se les consideraba una potencia naciente en el Viejo Circuito. Aumentaron su nómina a $95 millones, la mayor suma en la historia del club, y Reyes se convirtió en uno de los nuevos rostros de la franquicia.

Tras ser convocado a cuatro Juegos de Estrellas como torpedero de los Mets, Reyes firmó con los Marlins por seis años y US$106 millones durante la temporada baja.

"Aunque no lo creas, uno mismo se pone mucha presión", dijo el capataz de los Marlins, el venezolano Ozzie Guillén. "Te esfuerzas por ser mejor en lugar de jugar como siempre. Eso fue lo que le pasó. Le ha pasado a muchos muchachos. Sus expectativas con tan altas que no pueden manejarlas".

Guillén dijo que, debido a la fanfarria que rodeaba al club, los jugadores sentían que eran campeones aun antes de que comenzara la campaña.

"Ahora hay que aprender de nuestros errores", expresó el piloto.

Reyes, junto con el jardinero derecho Giancarlo Stanton, es pieza fundamental de los Marlins, que están haciendo los ajustes ahora.

El quisqueyano está poniendo de su parte, sin dudas.

A medida que ha avanzado la temporada, Reyes ha empezado a rendir a un nivel respetable. Ahora mismo encuentra en el séptimo lugar en la Liga Nacional con 148 imparables.

El quisqueyano luce cómodo ahora como tercer bate, puesto desde el cual ha registrado promedio de .313 en 32 partidos. Anteriormente bateaba primero, pero hizo el cambio cuando su compatriota Hanley Ramírez fue canjeado a los Dodgers el 25 de julio.

"Cuando Ozzie me puso ahí, me dijo, 'Simplemente trata de jugar como siempre. No queremos que trates de hacer más de la cuenta. Juega como siempre lo has hecho. Roba bases. Si tienes que hacer un toque de bola, hazlo'", manifestó Reyes. "Eso se me grabó en la mente. Dije, 'Voy a jugar mi juego. No importa si estoy bateando tercero".

En general, los números de Reyes esta temporada no se asemejan a los del año pasado, cuando el dominicano encabezó la Liga Nacional con promedio de .337. Pero el veterano aún sigue jugando con la misma pasión y la misma energía.

"Para ser honesto, para mí, José ha jugado de la misma manera todos los días. Se me hace difícil decir si estuviera jugando bien o mal en la primera mitad o en la segunda", dijo Guillén.

Eso se debe en parte a que la actitud de Reyes no cambia. Aun en medio de una temporada perdedora, éste no pierde el entusiasmo.

"Así he sido desde que era niño", dijo Reyes. "Siempre estaba contento, pasara lo que pasara. Trato de jugar lo que mejor que puedo y de no presionarme demasiado. Trato de ser yo mismo y sonreír. Me gusta estar rodeado de gente que tiene la misma energía que yo".

Reyes es el único infielder del lineup del Día Inaugural que aún está con los Marlins. Ramírez, quien jugaba en la tercera base, está con los Dodgers. El intermedista venezolano Omar Infante está en Detroit y el primera base Gaby Sánchez fue enviado a los Piratas.

A la vez que ha tenido que adaptarse a una nueva organización, también ha tenido que volverse a acostumbrar a nuevos compañeros en el terreno.

"No importa lo hundidos que estemos", dijo Reyes. "Como jugador, estamos aquí por un motivo, y es para intentar hacer nuestro trabajo. Siento que trato de cumplir con mi deber. Me llevo eso conmigo al terreno. Si no lo consigo, lo vuelvo a intentar al día siguiente.

"No importa lo mal que te vaya a nivel colectivo. De todos modos tenemos que salir y dar todo lo que tenemos".