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¿Quieren los Tigres que Jim Leyland siga como manager más allá del 2012?

¿Quiere el dirigente de 67 años continuar en su puesto después de esta temporada?

Esas son interrogantes sin respuesta hasta ahora. Es de esperarse, ya que se esperaba que Detroit ganara "paseando" la División Central de la Liga Americana. En vez de eso, los felinos se encuentran en una lucha férrea con los punteros Medias Blancas.

Llegando al martes, los Tigres estaban a 3.0 juegos de Chicago en dicha división faltando 16 partidos por jugarse (y ninguno ante los Patipálidos). Hasta en un año con un comodín extra, esa opción no luce muy realista para Detroit, a 5.5 juegos de dicho puesto.

Para ser franco, es una situación incómoda para un equipo que llevaba la etiqueta de favorito de la Central. Y para Leyland, más incómodo es el hecho de que éste es el último año de su contrato con los felinos.

Pero para ser justo, Leyland trató de no darle mucha importancia a los pronósticos tan positivos para el 2012. De hecho, el otro día el dirigente veterano repitió algo que dijo una que otra vez durante los entrenamientos.

"Es difícil ganar juegos de Grandes Ligas", afirmó. "No importa si es el 1ro de abril o el 1ro de septiembre. Es difícil ganar juegos de Grandes Ligas."

En el caso de los Tigres, las cosas se le ponen más difíciles aun debido a una defensa por debajo y un bullpen mediocre. Lo mejor que podemos decir acerca de este club es que ha mantenido el mismo temperamento todo el año, con todo y los contratiempos.

Pero pensándolo bien, tal vez dicho temperamento no le haya convenido.

Leyland cree que hay una gran diferencia entre la urgencia y el pánico.

"Urgencia significa que estás consciente de lo importantes que son estos partidos", manifestó el capataz. "Pánico significa salirte de tus casillas y tu sincronización."

Sin dudas, los fanáticos de los Tigres sienten ambas cosas en estos días. En esta recta final, Detroit no ha exhibido ni urgencia ni pánico. Últimamente, los felinos han jugado igual que durante toda la temporada-de manera inconsistente. Ganan tres juegos y luego pierden dos. Ganan dos y pierden tres. La gran racha ganadora que vimos al final del 2011 que tantas personas-incluyéndome a mí-pensábamos que ocurriría este año simple y llanamente no se ha dado.

"Creo que este club ha sido el mismo durante todo el año", dijo Leyland. "Sé que yo he sido el mismo. Estos peloteros son adultos. Respeto a mis jugadores y espero que ellos entiendan la magnitud de esto. Espero que lleguen y que traten de ganarle al otro equipo.

"Aquí no hay grandes discursos para un grupo de profesionales, en mi opinión", continuó. "Si tienes que hacer eso, pues no tengo la clase de equipo que pensaba."

Tal vez esta edición de los Tigres no sea la clase de escuadra que todo el mundo visualizaba.

El venezolano Miguel Cabrera y Prince Fielder juegan todos los días y juegan bien. Sin embargo, la ausencia del también venezolano Víctor Martínez se ha sentido bastante. Austin Jackson ha sido toda una revelación como primer bate, pero otros integrantes del lineup-Delmon Young, Brennan Boesch, Alex Avila, el dominicano Jhonny Peralta-han oscilado entre mediocres y horribles. La rotación, con Max Scherzer teniendo una segunda mitad estilo Justin Verlander y una mejoría del venezolano Aníbal Sánchez, podría ser imponente en una serie de postemporada.

Pero primero hay que llegar.

Cada organización tiene su forma de analizar una campaña y ponerle la culpa a los diferentes aspectos del equipo que fallaron. Si Detroit no llega a los playoffs, será interesante ver cómo la gerencia repartirá la culpa.

En sentido general, a los peloteros les encanta jugar para Leyland, cuya manera de controlar los problemas internos no tiene igual. Leyland fue gran parte del renacer de esta franquicia en el 2006, llevando a los Tigres a la Serie Mundial ese año.

Pero si esta edición de los felinos queda corto en sus aspiraciones, los éxitos del pasado tendrán que sopesarse con los fracasos. Los equipos de Leyland en Detroit han sufrido algunos colapsos difíciles de explicar, siendo el más notable el 2009, cuando Detroit dejó escapar una ventaja de 7.0 juegos en la Central en septiembre y perdió un desempate por el título divisional con los Mellizos.

Por supuesto, si los Tigres estuvieron conformes con Leyland hasta el punto de darle una extensión de contrato sin importar los resultados del 2012, ya lo hubiesen hecho. El que no lo hayan hecho nos da la idea de que el destino de Leyland está directamente relacionado con el destino de esta edición de los felinos.

Si Detroit fracasa este año y hay un cambio de manager, será una vacante muy atractiva. Estamos hablando de un equipo con talento veterano y un dueño agresivo que quiere ganar sin importar el costo.

Claro, esa fórmula tampoco ha salido del todo bien a Leyland y sus pupilos en el 2012. Quedan 16 juegos para cambiar esa realidad.