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SEATTLE - Cuando Dennis Martínez llegó a Grandes Ligas en 1976, Erasmo Ramírez no había nacido.

El nicaragüense Martínez tiró su juego perfecto en 1991, cuando Ramírez tenía un solo año. El primer participó en su último Juego de Estrellas cuando el segundo tenía cinco años, cuando llevaba unos meses jugando béisbol.

Al estar Martínez en Grandes Ligas tanto tiempo antes de su compatriota Ramírez, éste último no tenía muchos ídolos a seguir en su país cuando empezó a jugar pelota.

"Mi abuela es muy fanática del béisbol", dijo Ramírez, abridor de 22 años de los Marineros de Seattle. "Entonces ella empezó a enseñarnos-a mi hermana y a mí-cómo agarrar la bola y jugar contra los vecinos. Cuando yo tenía como cuatro años, teníamos unas 'ligas' en los vecindarios y empecé a jugar con los muchachos grandes."

Claro, los nombres de Martínez y Vicente Padilla son muy sonoros en Nicaragua. Ramírez ha oído hablar mucho de Martínez y los éxitos que tuvo "El Presidente" en la Gran Carpa. Sabía que Martínez era uno de los mejores, y él también quería ser uno de los mejores.

"Dennis y Vicente Padilla llegaron a Grandes Ligas y tuvieron largas carreras. Yo también quiero tener una carrera larga", dijo Ramírez. "No es fácil. Ellos lo hacen lucir fácil, pero no lo es. Tuvieron que luchar mucho. Nada es fácil en esta vida."

Ramírez, quien pudo conversar con Padilla esta temporada antes de un partido entre los Marineros y los Medias Rojas, habló largo y tendido con Martínez en un evento en Nicaragua.

En cuanto a su charla con Padilla, el veterano le dio consejos sobre cómo seguir al invel más alto posible en el béisbol.

"Ahora mismo no hay muchos nicaragüenses en Grandes Ligas, así que es bueno encontrar a otro y tener la oportunidad de hablar con él", dijo Ramírez.

El oriundo de Rivas salió de los entrenamientos como relevista largo este año. Pasó al rol de abridor más adelante y, luego de par de obstáculos con lesiones y otra estadía en liga menor, Ramírez ha expresado que lo importante es estar en el equipo grande, sin importar el rol.

Y claro, siempre tiene en mente el orgullo de ser uno de los pocos ligamayoristas que ha dado su país.

"No sólo representas a ti mismo, sino también a tu país", manifestó. "Siempre pones lo mejor de ti si llegas a Grandes Ligas. Hay que seguir trabajando. Cuando haces bien tu trabajo, los otros equipos tienen más incentivo para enviar scouts a tu país.

"Ellos dirán, 'OK, tenemos un muchacho de Nicaragua y lo está haciendo bien. ¿Por qué no buscar otro? Es una oportunidad más para otros jóvenes en Nicaragua."