HOUSTON -- La inquietud comenzó a surgir durante la segunda semana de septiembre, cuando la esperanza de los Cardenales para regresar a la postemporada comenzaron a caer en San Diego.

La barrida de tres juegos de los Padres parecía desmoralizante para los actuales campeones. También demostró una ofensiva llena de altibajos, que pese a las impresionantes estadísticas, desaparecía en momentos claves.

Durante aquella serie, el tema principal era el ataque. Sin embargo, no era visto como la mayor debilidad de San Luis. El aspecto preocupante era la rotación, que por primera vez esta temporada alarmaba a muchos.

Jake Westbrook, con 13 victorias, había sufrido una lesión en el oblicuo. Los problemas del mexicano Jaime García en la ruta comenzaban a surgir de nuevo. Existía optimismo en torno al regreso de Chris Carpenter, pero sin expectativas tan altas.

Adam Wainwright, un año después de ausentarse toda una temporada, enfrentaba interrogantes de un posible desgaste. Lance Lynn había sido llamado de nuevo a la rotación, solamente semanas después de que fue enviado al bullpen.

Parecía que estaban en camino a un derrumbe en vez de entrar en ritmo. Pero a pesar de todo, han podido marchar a todo motor. La rotación de abridores de los Cardenales, que ocupa el tercer lugar en la Liga Nacional con promedio de efectividad de 3.63, ha brillado últimamente.

Desde el 13 de septiembre, la rotación ha fijado un promedio de carreras limpias de 2.46. Sus oponentes han bateado para .207. De aquellas 13 aperturas, 10 fueron de calidad (al menos seis entradas, menos de tres carreras merecidas) y habían permitido menos imparables (61) que entradas lanzadas (80 1/3).

Y no es sorpresa que el equipo esté teniendo éxito. San Luis tiene foja de 9-4 durante ese trecho y ha ampliado su ventaja de un juego en el segundo Comodín de la Liga Nacional a 3 y medio.

"Creo que se dan cuenta que todo comienza con ellos", señaló el dirigente Mike Matheny sobre su rotación. "Así que han dado la cara".

¿Entonces a qué se debe un repunte tan oportuno?

Los lanzadores insisten que se debe a que el grupo ha sido organizado como antes. Es cierto, pero no se puede descartar la mejoría de varios serpentineros.

Primero está García, quien parecía estar en descenso después de su presentación de tres episodios en San Diego. Había sido castigado de nuevo como visitante, donde su promedio de carreras limpias admitidas era más alto que en el Busch Stadium por dos carreras.

Luego de una reunión con Matheny, García se subió a la lomita en Los Angeles y permitió solamente una carrera merecida en seis capítulos. Desde entonces el zurdo también ha ganado una apertura en casa y otra con siete entradas en blanco en Houston, donde nunca había registrado una victoria.

Luego está Lynn, quien había perdido su nivel en agosto, aunque encabeza el equipo con 17 victorias. Problemas persistentes enviaron al derecho al bullpen, donde inicialmente continuó con su mal momento.

Sin embargo, Lynn pudo recuperar su enfoque, su mecánica y su fuerza. Desde entonces ha ganado sus tres aperturas, permitiendo solamente dos carreras en 19 1/3 capítulos. Sin importar si Lynn es incluido o no en la rotación durante la postemporada, parece estar entrando en forma.

El regreso de Carpenter también mitigó un poco la ausencia de Jake Westbrook. En dos salidas esta campaña, Carpenter parece haber regresado a la forma que le conocemos. Ha permitido dos carreras en cada una de esas salidas, sin dar muchas señales que ha estado fuera de acción por 330 días.

Ahora con tres piezas ya establecidas con Kyle Lohse, el as del San Luis en el 2012, y Wainwright, los Cardenales tienen un grupo de cinco abridores que puede ser visto como uno de los mejores en camino a la postemporada. Y posiblemente sea tan oportuno para que les dé otro impulso hacia otra excelente actuación en octubre.

"Creo que vamos por el camino correcto a estas alturas del año", indicó Lohse. "Estamos tomando confianza en lo que tenemos, confiados en que podemos salir y hacer un buen trabajo. Tenemos una rotación bien unida y es una clase de competencia. Si uno de los muchachos brilla, los demás quieren tener una actuación al día siguiente. Así funcionan las cosas en ocasiones y puede ser algo contagioso para entrar en esta clase de ritmo".