Los Bravos han ganado su división por primera vez desde el 2005. (AP)

Hubo una época no hace mucho tiempo en la que cada temporada empezaba con la expectativas de que los Bravos ganarían su división. Pero este año no fue así, ya que los Nacionales llegaron a la campaña como favoritos para llevarse el Este de la Nacional y avanzar hasta la Serie Mundial.

Dichos pronósticos sirvieron de gran motivación para Atlanta, que ha superado muchos obstáculos para ganar su primer título divisional desde el 2005, cuando el equipo culminó una racha de 14 años consecutivos terminando en el primer lugar.

"Cuando llegamos a los entrenamientos, vimos nuestro grupo y dijimos, 'Hey, con este equipo podemos hacer esto'", relató el jardinero de los Bravos, Justin Upton. "Pusimos como meta ser campeones de la división y la logramos. Nos queda otro mes de juego y espero que estemos jugando en el último día".

Los Bravos celebraron en grande el domingo en Chicago, donde derrotaron a los Cachorros. Habían asegurado el título del Este aproximadamente una hora antes de sacar el out número 27, debido a la derrota a primera hora de los Nacionales ante los Marlins.

"Sabíamos que (los Nacionales) habían perdido, pero queríamos ganar en el terreno", dijo el primera base de Atlanta, Freddie Freeman. "Hubiese sido terrible perder y tener que celebrar aquí (en el clubhouse)".

Jason Heyward usó un casco protector entre el champán y cerveza tirándose por todos lados. Pero el casco también sirvió para recordar lo mucho que han superado los Bravos para llegar hasta este punto.

"En términos de resistencia, éste podría ser el mejor grupo", dijo el manager del equipo, el cubano Fredi González. "Saben luchar. Son un grupo talentoso también. Es un buen grupo de muchachos, un buen equipo".

Los primeros dos preparadores en el bullpen de González, Eric O'Flaherty y Jonny Venters-se sometieron a cirugías Tommy John en mayo, mientras que Tim Hudson sufrió una fractura en el tobillo derecho en julio. Dos días después de eso, Atlanta inició una racha de 14 victorias al hilo que esencialmente le puso fin a la competencia por el Este.

Justo cuando los Bravos estaban jugando su mejor béisbol, Heyward recibió un bolazo en la cara y sufrió una fractura en la mandíbula. El jardinero perdería casi un mes, tal como fue el caso en abril y mayo cuando le practicaron una apendectomía de emergencia.

Otro golpe fue cuando el utility mexicano Ramiro Peña fue operado en un hombro en junio y no volvió a la acción.

Pero como fue el caso todo el año, los Bravos perseveraron y llegaron a esta semana con la mejor marca de la Liga Nacional, además de la confianza de saber que Heyward vuelve a encabezar el ataque ofensivo como primer bate.

"Somos los líderes en (jugadores enviados a la lista de lesionados) y espero que seamos los líderes en victorias", dijo con una sonrisa el lanzador de Atlanta, Kris Medlen.

El ganar su división le ha permitido al equipo evitar el juego del comodín, partido que le puso fin a su temporada en el 2012. Ahora la tarea es tratar de terminar con el mejor récord de la Nacional, para procurar la ventaja de local para las primeras dos rondas de la postemporada y medirse al ganador del juego del comodín.

"Todavía estamos en una pelea, así vemos las cosas", dijo el cerrador de los Bravos, Craig Kimbrel. "Todavía nos faltan varios juegos por ganar. Ahora no es el momento de relajarse. Ahora es el momento de subir la adrenalina. Eso es lo que tenemos planeado".

González sí tendrá la oportunidad de descansar a varios veteranos y, sobre todo, quitarle algo de presión al pitcheo en relevo. Todo luce indicar que el capataz tiene previsto sacar de la rotación al novato Alex Wood y colocar al zurdo en el bullpen, para brindarle un poco más de profundidad".

"Lo principal es mantener a todo el mundo en salud y que todos estén cómodos", dijo el torpedero de Atlanta, Andrelton Simmons. "Si seguimos haciendo lo que venimos haciendo, creo que estaremos bien".