José Abreu. (Morry Gash/AP)

GLENDALE, Arizona - El cubano José Abreu miró hacia arriba desde su casillero en el clubhouse del Camelback Ranch con un gesto de confusión en su cara y luego volteó a ver la tabla de boletines.

"Hey, ¿saben ustedes qué color de uniforme usaremos hoy?" preguntó Abreu en inglés a un grupo de compañeros.

"Negro, José. Jerseys negros", respondió uno de ellos.

"Gracias, brother, gracias", le contestó Abreu.

El inicialista de los Medias Blancas dijo que ha estado trabajando duro para ajustarse a todos los aspectos de la vida en los Estados Unidos - desde aprender un nuevo idioma hasta entender todos los matices de este deporte - desde que llegó a Arizona para los entrenamientos primaverales hace casi siete semanas. Abreu está teniendo éxito en la Liga del Cactus gracias a que ha mantenido una mentalidad abierta, algo que el cubano no piensa cambiar.

"El béisbol no es exactamente como pensé que sería aquí. Nunca he jugado a este nivel y esperaba que fuera bien, bien difícil", reconoció Abreu, de 27 años de edad. "Sabía que no sería imposible, pero los coaches y compañeros aquí me han ayudado bastante. Siento que puedo lidiar con todo esto".

Abreu perece estar ajustándose rápidamente. El miércoles, el cubano se ponchó con un swing a medias en el primer inning en contra de los Angelinos y luego conectó un jonrón de dos carreras ante el primer pitcheo que vio del abridor Tyler Skaggs en el tercer episodio.

Más adelante, Abreu bateó de línea con cuenta de 0-2 en contra del prospecto de los Angelinos Cam Bedrosian hacia el jardín derecho para un sencillo en la quinta. Luego produjo otra carrera con un imparable que partió el diamante en dos en la séptima entrada para su tercer indiscutible del partido.

"Cada día es algo nuevo para él; enfrenta a nuevos lanzadores y entonces continúa mejorando", dijo el manager de los Medias Blancas, Robin Ventura. "Entre más pitcheos vea, será capaz de ajustarse y ellos también se ajustarán a él. Le han estado lanzando adentro y él ha sido capaz de hacer los ajustes".

En general, Abreu batea para .308 (de 39-12) con dos vuelacercas y nueve empujadas. Se ha ponchado en seis ocasiones y ha recibido un pasaporte en la pretemporada.

"Los pitchers tienen más velocidad y más control, pero te ajustas a ellos", indicó Abreu. "Este es un deporte de ajustes y ésa pudiera ser la parte más difícil. Por esa razón es importante que despejes tu mente y entiendas lo que estás haciendo en el plato y lo que ellos están tratando de hacer contigo".

No sorprende escuchar que Abreu se considera a sí mismo como un estudioso del juego. El inicialista ha forjado una sólida reputación por su gran ética de trabajo. De hecho, los intensos entrenamientos del toletero y las horas extendidas en los terrenos de juego tuvieron que ser modificados por el cuerpo de instructores de los Medias Blancas.

El cubano calificó el cambio a su rutina de entrenamientos como "otro ajuste".

"Me corrigieron un poco", dijo Abreu con una sonrisa. "Para mí, éstos son los entrenamientos primaverales y tengo que prepararme para la temporada, pero entiendo lo que ellos quieren. La carga de la campaña regular es pesada y no desean que yo trabaje de más. Es la parte del juego que estoy aprendiendo aquí".

Abreu cree que su extenuante rutina de entrenamiento podría haber contribuido a una dolencia en sus tobillos que lo aquejó a principios de marzo. El infielder cubrió sus tobillos con cinta cuando jugaba en Cuba y ha comenzado a tomar medidas preventivas recientemente.

"Fue una de esas cosas que te suceden cuando entrenas", manifestó el oriundo de Cienfuegos. "Me sometí a un tratamiento y ya estoy mejor ahora. No es problema. Estoy bien".

Abreu ha pasado por mucho en los últimos meses.

Se cree que Abreu y su esposa, Yusmary, salieron de Cuba en algún momento del verano pasado y llegaron a Haití para comenzar el proceso de ser elegible para firmar con un club de Grandes Ligas. El talentoso primera base fue cortejado por varios equipos y al final firmó un contrato por seis años y $68 millones con los Medias Blancas en octubre.

Se espera que la madre, el padre, la hermana y el cuñado de Abreu se reúnan con el pelotero en algún momento este año. La vida sin su familia podría ser el ajuste más difícil de todos para el cubano.

"Sólo Dios sabe qué plan tiene para todos nosotros, pero tengo fe en que todos estaremos bien", confió Abreu. "Siento que estoy muy cerca de donde quiero estar para el Día Inaugural. Tenemos más tiempo y puedo mejorar aun más".