José Fernández. (Alan Diaz/AP)

MIAMI -- José Fernández entró a la casa club de los Marlins cuatro horas antes del juego y extendió la mano izquierda para saludar a sus compañeros. Su brazo derecho estaba enyesado y en un cabestrillo, desde arriba del codo hasta la mano.

"Estoy emocionado", dijo Fernández, sonriente. "Lanzaré mañana en el bullpen, como zurdo".

Era desde luego una broma. Pero esa sería la única forma en que el Novato del Año pasado en la Liga Nacional podría volver pronto al montículo. Fernández, de 21 años, se sometió el viernes a la cirugía de Tommy John en su codo de lanzar, y quedaría inhabilitado entre 12 y 18 meses.

Se reincorporó el martes a las instalaciones de los Marlins para el comienzo de una racha de seis juegos en casa, pero como un mero espectador. Habló también a la prensa por primera vez desde la intervención quirúrgica.

El cubano dijo que sintió una suerte de pellizco en el codo el 4 de mayo, durante una apertura frente a los Dodgers de Los Ángeles. Señaló que no estaba al 100% cinco días después, cuando lanzó en San Diego.

Sin embargo, no contó a nadie lo que sentía, porque no quería perderse una apertura.

"Me dije, `no puedo hacerle esto a mi equipo, estamos en el primer lugar, no puedo defraudarlos ahora'", relató Fernández. "Esto no es culpa de nadie, sólo ocurrió. Se ha dicho lo contrario. Yo no culpo a nadie ni lamento no haber dicho nada. Fue mi decisión. Probablemente no fue la más inteligente, pero éste es mi equipo y yo daría la vida por mi equipo".

La semana pasada, un abogado de Fernández emitió un comunicado en el que dijo que el pitcher había modificado sus movimientos a la hora de lanzar durante su última apertura, a raíz de un golpe, y que eso pudo haber incidido en la lesión de codo. Pero Fernández dijo que el cambio no podía ser detectado por su equipo o su manager.

"Yo trataba de que nadie viera que sentía un poco de dolor", dijo.

Fernández dijo que el ligamento se desprendió del hueso, lo que no le dejó otra alternativa que el quirófano. En el momento en que sobrevino la lesión, el derecho de Santa Clara tenía una foja de 4-2 y una efectividad de 244.

"Estaba triste, no porque me lastimé, sino porque sentía que había decepcionado a mi equipo", comentó. "Eso fue lo más difícil. Me sentí mal pero puedo hacerme cargo de esto y volver más fuerte".

El martes, Fernández habría subido a la lomita para abrir una serie ante los Filis de Filadelfia.