Bob Melvin, manager de los Atléticos. (AP)

El manager de los Atléticos, Bob Melvin, goza del respeto de sus colegas, sus jugadores y los medios.

Sin embargo, lo que realmente destaca lo que trae Melvin al dugout es el hecho de que goza del respeto de la gerencia de Oakland.

Eso es irse de 4-4. Y no es nada fácil en los Atléticos, equipo en el que los tres managers anteriores tuvieron bastantes problemas.

Art Howe se fue de Oakland después del 2002, a pesar de tres clasificaciones consecutivas y 296 victorias en temporada regular del 2000 al 2002.

Ken Macha estuvo al frente de los Atléticos durante cuatro años, antes de ser despedido justo cuando venía de llevar a Oakland a la Serie de Campeonato de la Liga Americana en el 2006. Esa era la segunda participación del equipo en postemporada con Macha, quien tuvo 368 triunfos en sus cuatro campañas con el timón.

Y Bob Geren, amigo de la infancia del gerente general Billy Beane, fue sustituido después de 63 partidos en el 2011 al no lograr ninguna temporada ganadora en sus más de cuatro años con el club.

Ahí llegó Melvin.

Después de acomodarse en la cueva durante los últimos 99 juegos del 2011, Melvin llevó a los Atléticos a dos títulos seguidos en el Oeste de la Liga Americana. En el 2014 Oakland se encuentra una vez más en la cima de la división, con un ritmo para ganar 100 partidos por apenas la undécima ocasión en los 114 años de la franquicia.

Ahora bien, con los Atléticos el tema no sólo es ganar juegos, como fue el caso con Howe y Macha. Es más que poder cumplir las órdenes de una gerencia que se involucra mucho en las operaciones diarias del equipo, algo que quedó claro durante el tiempo de Geren.

Melvin lo entiende todo.

"Él representa la próxima generación de managers", dijo Beane. "No podría haber alguien más perfecto. Él tiene la habilidad de estar en gracias con los jugadores, pero respetado al mismo tiempo. Es una raya bien fina.

"Está en sintonía con la oficina central y utiliza de buena manera los datos que se le dan. Tiene hambre de esas informaciones para mantenerse actualizado en todo. Pero eso también representa una raya fina. Él hace preguntas y reta ciertas ideas.

"Además, sabe (manejarse) con los medios", continuó el ejecutivo. Desde el punto de vista del gerente general, representa bien la organización sin ser un farsante. El manager habla diariamente con los medios y con los fans. Es la cara de la organización durante el transcurso de una temporada. Es importante que sepa manejar eso".

Melvin hizo su debut como dirigente de Grandes Ligas en el 2003, ganando 93 juegos. Pero perdió 99 al año siguiente. En el 2005 llegó al timón de los Diamondbacks y llevó a Arizona a un título divisional en el 2007. En el 2009 fue despedido por el entonces GG del equipo, Josh Byrnes.

Dos años después de eso, Melvin aterrizó en Oakland y desde entonces ha habido muchos éxitos.

"Tiene una preparación interesante", dijo Beane acerca de Melvin, graduado de la Universidad de California en Berkeley-muy cerca de Oakland. "Jugó por mucho tiempo y cuando se retiró como pelotero, trabajó en Wall Street antes de volver al béisbol".

Durante su carrera como jugador, Melvin fue dirigido por una variedad de personalidades-Sparky Anderson en Detroit, Roger Craig en San Francisco, Frank Robinson/Johnny Oates en Baltimore, Hal McRae en Kansas City, Butch Hobson en Boston, Buck Showalter en los Yankees y Gene Lamont en los Medias Blancas.

Melvin ha sabido imitar lo mejor de ellos al desarrollar su propio estilo. Eso lo ha hecho encajar en Oakland, donde fue imposible para otros.

"Como organización, siempre estamos retándonos uno al otro", dijo Beane. "Quiero que la gente se exprese y que hagan saber sus opiniones. Hablamos de lineups y enfrentamientos, los jugadores y los cambios. Esas conversaciones ocurren todo el tiempo.

"Obviamente, tenemos una filosofía estricta, pero no hay absolutos. Una cosa es tener un modelo de cómo manejar un juego, pero pasan otras cosas a veces".

Y no es un proceso autocrático.

"Él puede negociar (con nosotros) en algunos momentos", afirmó Beane. "Soy uno de sus aliados y recuerdo (al personal de la gerencia) que en el terreno el juego es bien rápido y los ajustes tienen que hacerse sobre la marcha. Él hace un buen trabajo con eso".

Es decir, nadie lo está supervisando de manera amenazante.

"Tiene mucha autonomía", dijo Beane. "No somos una gerencia que siempre esté en el clubhouse. No somos una gerencia que viaje con el equipo. Bob y yo hablamos todos los días, pero nunca después de un partido. He aprendido eso a través de los años. Siempre llamo al día siguiente, ganemos o perdamos".

Con Melvin, ha sido después de una victoria mucho más que una derrota.