José Molina y Jake McGee celebran la barrida de T.B. en San Luis. (AP)

Lo curioso es que muchos pensaron que ésta era la temporada en que los Rays no iban a necesitar de un repunte al final de la campaña para ganarse un cupo en octubre. Para el Día Inaugural, lucían como el mejor equipo en las Grandes Ligas. Tampa Bay hubiera estado de acuerdo con esa evaluación.

Eso era porque Andrew Friedman, el vicepresidente ejecutivo de operaciones de béisbol del equipo, había hecho su acostumbrada tarea inteligente de formar el roster. Además, contaba con uno de los mejores pilotos en la Gran Carpa, Joe Maddon, para ejecutar el plan en trabajo. Dos estrellas, David Price y Evan Longoria. Un bullpen profundo. Una gran rotación y un defensa sólida.

Y luego todo se vino abajo. Las lesiones diezmaron la rotación. La ofensiva no logró entrar en ritmo. En sentido general -- es justo señalar esto -- jugaron un béisbol bastante malo. Esto no era típico de uno de los clubes de mayor éxito en los últimos años, el que buscaba llegar a la postemporada por quinta vez en siete años.

Maddon pensaba lo mismo. Reconoció todo lo malo que su conjunto había hecho, pero pensaba no se debía permitir que esto sucediera porque los Rays habían trabajado demasiado fuerte para construir una cultura ganadora.

El piloto no dejó de indicar que su club en algún momento regresaría por el camino correcto. Les dijo a sus jugadores lo mismo. De hecho, les dijo exactamente eso un día de junio. Maddon manifestó que veía bien la manera en que estaban jugando, y que si continuaban haciendo todo de la manera correcta -- si seguían jugando fuerte y con inteligencia -- le podían dar vuelta a su temporada.

Posiblemente para los Rays sea un día para recordar aquel 10 de junio. Adam Wainwright superó a Jake Odorizzi por 1-0, esa noche en el Tropicana Field. Tampa Bay tenía la peor marca en las Grandes Ligas con 24-42 después del juego. El equipo estaba a 15 juegos del primer lugar en la División Este de la Liga Americana y a 11 de uno de los comodines del Joven Circuito.

Cuando los Rays recuerden aquella derrota, puede ser que no sepan explicar exactamente cómo lograron darle vuelta a las cosas. Alex Cobb regresó de la lista de incapacitados para esa época. También Ben Zobrist. Price se encendió. De repente, la ofensiva contó con aportes de todos sus bates en la alineación, especialmente el del jardinero central Desmond Jennings y del novato Kevin Kiermaier.

Y Tampa Bay comenzó a ganar. Y lo continuaron haciendo. Con la victoria de Cobb por 3-0 sobre Lance Lynn y los Cardenales el miércoles, los Rays se han llevado 18 de 23 encuentros y tienen marca de 25-11 desde esa derrota del 10 de junio. En dicho trecho han estado entre los tres equipos con más carreras anotadas en la Liga Americana.

Aparte de las estadísticas, hay una confianza que ha crecido y se piensa que éste es el club que deber verse siempre.

Por eso es poco probable que Tampa Bay cambie a Price, Zobrist ni a cualquier otro jugador. Las altas expectativas que tenían los Rays en los Entrenamientos de Primavera todavía son posibles de alcanzar. En vez de deshacerse de piezas y reforzarse para el 2015, Friedman buscará ayuda para el bullpen mientras se acerque la fecha límite de cambios del 31 de julio.

Algunos verán los números y dirán que los Rays no tienen muchas posibilidades. Pese a todo el éxito, aún están con cuatro juegos debajo de los .500 con récord de 49-53. Están a 7.0 juegos de los Orioles en la cima del Este de la Liga Americana. Tendrían que terminar con marca de 41-19 para llegar a las 90 victorias.

Solamente tres equipos en la historia han llegado a alcanzar en algún momento de una temporada los .500 después de caer a 18 partidos por debajo de dicha marca. Fueron los Coroneles de Louisville en 1899 (22 juegos), los Devil Rays del 2004 (18 juegos) y los Marlins del 2006 (20 juegos).

Sin embargo, ninguno de esos equipos terminó su campaña con foja positiva, así que no son un buen ejemplo. En otras palabras, los Rays no pueden darse el lujo de aflojar. Una mala semana podría hundirlos de nuevo en la tabla de posiciones.

Lo que está a su favor es que ya han pasado por esto antes. En el 2010, amarraron su división en el último día de la temporada. En el 2011, borraron una desventaja de 9 ½ juegos en las últimas cinco semanas para ganarse el Comodín. Y la temporada pasada, tuvieron que viajar a Arlington para un juego de desempate contra los Rangers para avanzar a la postemporada.

Entonces, si hay un equipo acostumbrado a esta clase de situaciones, los Rays son los indicados. Este club tiene un gran grupo de abridores. Tiene una ofensiva que ha conseguido excelentes números. El bullpen todavía le genera estrés a Maddon, pero en el panorama del Este de la Liga Americana, no existe un mejor equipo que Tampa Bay en estos momentos.