© 2012 MLB Advanced Media, L.P. Derechos Reservados.
PrintImprimir

11/01/12 10:07 PM ET

La astucia tiene su recompensa

La L.N. nos muestra que armar un roster es arte, no ciencia

Ha habido ocasiones en los dos últimos años cuando la Liga Americana lució como la más dominante del béisbol. Por ejemplo, entre 1996 y 2009, equipos de la Liga Americana ganaron la Serie Mundial nueve veces. El Joven Circuito también dominó en partidos de Interligas y el Juego de Estrellas en esos años.

En ocasiones los Yankees y Media Rojas parecían acaparar todos los titulares al ir tras los agentes libres más cotizados durante la temporada muerta. Si uno se inclinaba a ver las cosas de cierta manera, parecía que toda la diversión estaba en la Liga Americana.

Todavía hay algo de eso.

Por ejemplo:

• Siete de los ocho peloteros mejor pagados de Grandes Ligas en 2012 juegan en la Liga Americana, encabezados por Alex Rodríguez, quien ganó $30 millones.

• Cinco de las seis nóminas más grandes le pertenecieron a clubes de la L.A., encabezados por los Yankees, con $198 millones.

• La Liga Americana se llevó los Juegos de Interligas por novena campaña seguida.

• Los dos agentes libres más importantes del pasado invierno - el dominicano Albert Pujols y Prince Fielder - dejaron ambos equipos de la Liga Nacional para irse a la Americana.

Sin embargo, la Liga Nacional ha ganado el título de la Serie Mundial en tres años consecutivos. Y de igual manera, el Viejo Circuito tiene una racha de tres victorias en el Juego de Estrellas.

Pero tres temporadas no es un periodo suficiente para comparar ambas ligas, por lo tanto sería un error concluir que ha habido un cambio fundamental de poder. Después de todo, la Liga Americana dominó el juego de Interligas en 2012, con marca de 142-110. Eso significa un promedio de victorias de .563, un paso de 91 triunfos durante la temporada regular. La competencia por parte de la Liga Nacional ha estado un poco más cerrada en ciertas temporadas, pero aun así tienen una racha de nueve años sin superar a la Americana.

Pero por encima de todo, esos tres títulos de Serie Mundial dicen mucho acerca de los componentes necesarios para crear un equipo ganador.

Aunque Pujols y Fielder obtuvieron los únicos contratos por $200 millones el pasado invierno, los Gigantes terminaron ganando el Clásico de otoño, en parte debido a un par de adquisiciones que no generaron mucho ruido en su momento.

Una de ellas fue el canje con los Mets para adquirir al jardinero boricua Ángel Pagán. Los otros movimientos clave fueron antes de la fecha límite de cambios del 31 de julio cuando san Francisco se hizo del segunda base venezolano Marco Scutaro y el jardinero Hunter Pence.

Estas maniobras nos recuerdan que construir un roster es más un arte que una ciencia. Esos cambios por Scutaro y Pence generaron muy poco ruido, debido a que los Dodgers dejaron boquiabierto a medio mundo al adquirir al lanzador Josh Beckett, el SS dominicano Hanley Ramírez y el inicialista mexicano Adrián González.

Pero con las adiciones de Scutaro y Pence - y el cambio por Pagán - los Gigantes llegaron mucho más lejos que los Dodgers, quienes ni siquiera calificaron a la postemporada.

El gerente general de los Gigantes, Brian Sabean, quería a Pence y a Pagán, en parte por la velocidad que aportan al espacioso outfield del AT&T Park. Los Gigantes rompieron con las tendencias en el 2012 al conectar solamente 31 cuadrangulares en casa, pero contaron con una escuadra bien sólida a la defensiva, perfecta para un equipo armado alrededor de su pitcheo abridor.

Scutaro se ha caracterizado a lo largo de su carrera por ser un favorito de sus compañeros y su manager en todos los equipos en los que ha jugado, tanto por sus contribuciones en el terreno de juego como en el clubhouse.

De igual manera, Pence se convirtió en un motivador con el discurso que le dio a sus compañeros antes del Juego 3 de la Serie Divisional de la Liga Nacional en contra de los Rojos.

Es imposible para todos nosotros apreciarlo como se debe desde afuera, pero los Gigantes ganaron, en parte, porque los jugadores creyeron uno en el otro y porque jugaron duro. Obviamente no hubieran llegado tan lejos sin su pitcheo abridor, pero en un año en que la diferencia de talento entre los mejores 10 ó 12 equipos de Grandes Ligas era mínima, las cosas pequeñas son importantes.

Cuando los Gigantes ganaron la Serie Mundial en 2010, algunas de sus más grandes adquisiciones pasaron desapercibidas. Aubrey Huff fue firmado en enero y se convirtió en figura tanto en el terreno de juego como en el clubhouse. Cody Ross y Pat Burrell hicieron ambos contribuciones significativas tras su llegada a San Francisco.

Al final, esos dos equipos de los Gigantes nos dejan en claro que es imposible saber si las piezas van a encajar o no. También nos recuerda que no siempre se trata de contar con la nómina más alta - tres de las cuatro nóminas más altas de G.L. (Medias Rojas, Angelinos y Filis) no llegaron a los playoffs - sino de llenar los huecos de manera astuta y contar con peloteros que entiendan y acepten su papel.

Los Gigantes ganaron gracias a su gran pitcheo y gracias a Pablo Sandoval y Scutaro y otros. Pero los Gigantes también son un recordatorio para cada gerente general este invierno de que para ganar la Serie Mundial es necesario adquirir más que simplemente grandes nombres.

Este artículo no estuvo sujeto a la aprobación del Major League Baseball ni sus equipos.


LasMayores.com