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2/25/2013 2:14 P.M. ET

No es hora de pánico

Los Yankees parecen tener con qué seguir adelante

TAMPA, Florida - Hay que decir que no ante cualquier propuesta de cambio por el dominicano Alfonso Soriano. Lo mismo con Vernon Wells. Si no son negociados a un precio bien bajo, los Yankees deben declinar cualquier oferta de los Cachorros o Angelinos, respectivamente.

El gerente general de los Bombarderos del Bronx, Brian Cashman, ha llegado demasiado lejos como para cambiar de rumbo ahora. Su visión de los Yankees está basada en el desarrollo de talento propio, además de ser inteligente y eficiente. No debe sobre-reaccionar ante cada crisis.

En ese sentido lo está haciendo muy bien. A los Yankees se les respeta por la calidad de sus scouts y el talento de sus instructores. Hay una buena cantidad de peloteros jóvenes y talentosos en camino al equipo grande, algunos quizás este mismo año.

¿Será la próxima generación de los Yankees tan buena como Derek Jeter, Andy Pettitte y el panameño Mariano Rivera? Probablemente no. Pero eso está bien.

Si los Yankees tienen un sistema productivo, siempre tendrán el dinero disponible para llenar los otros huecos a través de la agencia libre. O quizás la finca produzca las piezas necesarias para cambiar por un bateador de impacto o un lanzador de 200 innings.

En los últimos dos inviernos, Cashman ha firmado a agentes libres a bajo precio para ir reduciendo la nómina del equipo, ya que Grandes Ligas impondrá un fuerte impuesto de lujo a partir del Día Inaugural del 2014.

Ahora bien, los motivos de la estrategia de Cashman van más allá del dinero. Los agentes libres de alto perfil (y alto precio) son para completar un roster ganador, no crearlo. Cada organización debe producir su propio núcleo de talento. Eso es así para los equipos de mercados pequeños como Kansas City y Tampa Bay, pero también lo es para los Medias Rojas y los Yankees.

La fractura de Curtis Granderson en el antebrazo derecho es una prueba para Cashman. La ausencia del jardinero, sea por ocho o 10 semanas, podría perjudicar bastante al equipo neoyorquino.

Con la ida de Nick Swisher, Raún Ibáñez y otros-además de la incertidumbre con Alex Rodríguez y lo verde que aún están los mejores prospectos-los Yankees no tienen idea de qué tan buenos van a ser en el 2013.

Nueva York ya tenía un menor margen de error este año. La tropa de Joe Girardi va a contar con ciertos jugadores-Pettitte, Phil Hughes, Ichiro Suzuki-para producción y para que estén en salud. Cashman hizo un buen trabajo al llenar algunos huecos con pactos de un año otorgados a Kevin Youkilis, Travis Hafner, Matt Díaz y otros.

Otra franquicia calificaría un año como éste como una temporada transicional, otro paso hacia atrás y hacia otra forma de hacer las cosas. Podría ser eso mismo el 2013, pero eso sería una gran decepción.

A los Yankees no se les juzga por el progreso ni por llegar cerca, sino por cuántas coronas ganan. Cualquier cosa que no sea un título se considera un fracaso. Ningún otro equipo enfrenta esas expectativas para cada temporada.

Cashman entiende esa realidad de los Yankees. También comprende la parte económica. Diferente a los tiempos en que sacaba la chequera para dar US$100 millones aquí, otros US$80 millones allá para construir su roster, ahora el ejecutivo busca "gangas" con peloteros que él cree pueden ayudar a Nueva York a volver a la postemporada.

Los últimos 12 meses han sido difíciles para los Yankees en términos del sistema de liga menor, debido a las lesiones y algunas actuaciones decepcionantes. Eso es algo normal. Hasta los mejores escuchas se equivocan el 80% del tiempo.

A Sandy Johnson, el legendario buscatalentos que firmó a muchos peloteros, entre ellos al dominicano Sammy Sosa, se le preguntó una vez si tuvo una corazonada especial en torno al futuro "Bambino del Caribe", de 150 libras como adolescente.

"Claro que sí", contestó Johnson. "También la tuve acerca de 20 o 30 jóvenes más."

A pesar de esa realidad, no hay otra forma de construir una franquicia.

Aun con un invierno de gastos discretos, los Yankees tienen una nómina de unos US$208 millones. ¿Parece ser un equipo que de repente se haya vuelto "tacaño"?

Pero Nueva York tiene comprometidos menos de US$100 millones en salario para el 2014. Entonces, el sueño de Cashman sería que sus mejores prospectos-entre ellos Mason Williams, Tyler Austin y el dominicano Gary Sánchez-logren un progreso notable y que su roster del 2014 tenga más claridad. Y si es necesario ofrecerle varios millones a un potencial agente libre como Tim Lincecum, tendrá el dinero disponible para hacerlo.

Por ahora, el ejecutivo debe seguir adelante con lo que ya tiene, a menos de que un estelar joven--¿Chase Headley? ¿Homer Bailey?-sea ofrecido en un cambio. Aun con todas las bajas, los Yankees tienen la calidad suficiente para clasificar para los playoffs por 18va ocasión en los últimos 19 años.

Este no es el momento para ceder un paquete de prospectos por un jugador de más edad. Sin importar qué pase en el 2013, el plan de Cashman tiene sentido. A veces el dinero opaca lo buena que es la operación de béisbol de los Yankees. Es lo suficientemente buena para que Nueva York no pierda relevancia, aun con su nuevo modelo. Es que ahora los triunfos llegarán de una manera diferente.

Este artículo no estuvo sujeto a la aprobación del Major League Baseball ni sus equipos.


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