SAN LUIS -- El abridor de los Mets Oliver Pérez ha aprendido a mantener las cosas simples. Es tiempo para lanzar más y pensar menos. Él es un lanzador con poder y trabaja mejor cuando es agresivo.
No siempre era el caso cuando estaba en Pittsburgh. "Me hicieron tener más control para llegar más profundo en el partido y para tirar más strikes," dijo Pérez. "Pero yo se que soy agresivo y en este momento me siento bien. Creo ser siempre agresivo." Eso espera los Mets. Oliver subirá a la loma el sábado en el Partido 4 de la Campeonato de la Liga Nacional en su primara presentación de la postemporada. El lanzador de 25 años dijo que no está nervioso, simplemente listo. Y por primera vez en mucho tiempo, no lo está pensando mucho. "Creo que lo más importante en la postemporada es no ponerse muy nervioso," dijo Pérez. "Es el mismo juego con un poco más de presión. Tienes que jugar béisbol y no pensar. Simplemente tienes que jugar porque todos saben que un equipo va a ganar y otro va a peder, así que tienes que prepararte para hacer todo lo que puedas." Pérez fue adquirido por los Mets al acabar el plazo de intercambio. Estuvo 2-10 con los Piratas durante la temporada regular. Estuvo 1-3 con los Mets, pero ya se está sintiendo en casa. Le puede dar las gracias a sus compañeros. "Me siento bien porque hay muchos veteranos en este equipo," dijo Pérez. "Es mi primera vez estando con muchos veteranos y ellos me ayudan mucho como [Tom] Glavine y Pedro [Martínez], me dicen que me relaje durante el juego y que no piense mucho y simplemente juegue béisbol." Pérez ha tenido un largo viaje para lanzar en el Estadio Busch. Él se crió en Culiacán como el más chico de seis hijos de dos padres que daban clases en las escuelas públicas cercanas. Él se consideraba un hijo rebelde, pero respetuoso, y hasta cierto grado, todavía lo es. A los 16 años en el 1998, jugaba con los Leones de Yucatán en la Liga Mexicana de Verano y después jugó para el equipo profesional local de Culiacán, llamado apropiadamente Los Tomateros.![]() |
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