Cuando reforzó a los Tigres de Aragua en 1992 apenas tenía 22 años y al llegar al terreno de juego quiso saber lo que había hecho Chad Curtis la temporada anterior. Tanto Jim Edmonds como Curtis eran prospectos de los Angelinos de California y por ende disputarían el jardín central del equipo grande en cualquier momento. Curtis había militado con los Tiburones la temporada anterior con números que le valieron ser el Más Valioso de la temporada.

"Batearé más que Curtis", fue su respuesta inmediata en el estadio.

Esa era su motivación en el terreno de juego, tratar de ser siempre el mejor. Así también fue en el liceo (Diamond Bar High, en California) cuando participó en los equipos de beisból, fútbol y soccer.

Ahora han pasado 14 años desde que mostró su grandeza defensiva en la liga invernal venezolana donde fanáticos de los siete estadios se asombraron de la facilidad que tenía este joven prospecto para atrapar batazos que nadie siquiera intentaba. Sus atrapadas lanzándose de cabeza hacia los lados o hacia atrás para luego levantar el guante con la blanca esférica dentro todavía están frescos en las memorias de los que pudieron disfrutarlas. Era un aperitivo de lo que se convertiría en ocho guantes de oro (dos en la Americana y seis en la Nacional).

Su bate levantó de sus asientos más de una vez a los fieles seguidores de los Tigres con triunfos que desbordaban la alegría en el Estadio José Pérez Colmenares.

Desde 1988 hasta 1999 transcurrieron sus primero 12 años en el beisból profesional pero fue en 1993 cuando recibió la oportunidad de jugar en Grandes Ligas. Solamente volvería a las menores para rehabilitarse dos veces en Lake Elsinore (1996 y 2000 con promedios de 400 y 421 respectivamente).

"Jugar en Venezuela me hizo crecer como pelotero y me enseñó a respetar el beisból tanto el deporte como a los jugadores y al público", nos comentó después que su equipo ganara el tercer juego de la Serie Mundial 2006.

En 2004 tuvo su primera incursión en el clásico otoñal. "Fue demasiado rápido. Nos barrieron en Boston y cuando regresamos a San Luis no tuvimos tiempo de ajustarnos. Para esta ocasión estamos mejor preparados y nos propusimos que eso no volviera a suceder", agregó comparando las dos series en las que ha participado.

Una temporada regular plagada de lesiones en la cual apenas regresó la última semana. "Trato de controlar mi swing y hacer el contacto que permita poner en juego la pelota. Quiero ser parte de un equipo que juega en conjunto y de la manera correcta. Tomarlo con calma y poder ganar esta serie", dijo Edmonds mientras se colocaba hielo en sus dos piernas.

Cuando le preguntaron acerca de lo mal que les fue al final de la temporada y como nadie esperaba que llegaran hasta este evento derrotando a San Diego y Nueva York. "No nos preocupamos por lo que dice la gente y los periódicos. Solamente queremos jugar y disfrutar de la oportunidad que tenemos esta temporada de estar en la Serie Mundial. Tenemos ventaja pero ellos son un equipo que respetamos al igual que al señor Leyland".

Sus dolencias no le han impedido tener una excelente postemporada. "Me siento bien y es la Serie Mundial. Trataré de pasarla lo mejor que pueda porque esta es la meta de todo jugador. No se que pasa en los momentos como este pero supongo que uno juega en la postemporada se enfoca un poco más, se mantiene calmado y bajo control. Eso es lo que yo hago tratando también de no emocionarme mucho porque cualquier cosa puede pasar muy rápido en estas series cortas. Siempre hablamos de tratar de tomar la mayor cantidad de lanzamientos cuando bateamos sin apresurarnos. He tenido la suerte de estar en varias postemporadas y he aprendido. No se como explicarlo más allá".

Por los momentos el disfrutará de esta postemporada y luego verá si los cardenales toman la opción de su contrato para el 2007. Nostros al igual que los fanáticos seguiremos deleitándonos con su forma alegre y agresiva de jugar beisból.